Mi ventana
Por Ramiro García
📧 ramigar71@hotmail.com
La mañana del 17 de agosto pasado, aquejado por una molesta resaca producto del feliz reencuentro periódico con viejos amigos del Grupo Social Los Cuarenta, y en el marco de la celebración de las festividades del verano 2025, salí del hotel con mi amigo del grupo de marras y ocasional compañero de viaje, Jesús Meza Andrade, en búsqueda de establecimientos oferentes de nuestras delicias ancestrales. Fue un pacto de la noche anterior, puesto que en otras ocasiones no fue nada agradable salir a dar una caminata sin compañía.
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Efectivamente, degustamos empanadas de añejo y de guiso con churo; pasteles de yuca embadurnados con azúcar; huevos pericos con café en leche y pan con queso; chirle servido en prolijas presentaciones; helados de paila; las famosas leches del parque; y guarapo verde y amarillo ofrecido durante un desfile de encopetadas comparsas recreadas por propietarios de trapiches regionales.
En fin, absolutamente todo lo que nuestra memoria gastronómica nos condujo a épocas lejanas de estudiantes de secundaria. Por supuesto, caminamos un par de vueltas al parque y saludamos a contemporáneos amigos presentes en el SINFIN.
En el transcurso del recorrido ingresamos al interior del otrora edificio Cine Sandoná y Hotel, icónica empresa de los padres de Jesús, que entre mínimas modificaciones locativas conserva su arquitectura original.
Después, descendimos por las recientes gradas de la Calle de los Sombreros, una generosa réplica andina de la calle de los parasoles, en el bohemio Getsemaní de Cartagena.
Podría afirmar que muchos paisanos aún no han transitado por aquella empinada y artísticamente retocada calle que conduce al tradicional barrio El Huilque. Una real transformación, pues las fachadas de las viviendas originales de ese lugar distan mucho del mejorado look actual, que pronto ingresará a la oferta turística y comercial del poblado. Indiscutiblemente, una acertada decisión.
Al finalizar el agitado ascenso, llegamos a la esquina donde funcionó el viejo edificio del colegio Santo Tomás de Aquino, establecimiento donde cursé estudios de primaria, orientado por mis maestros Emérita Araújo, Luciano Salas, Temístocles Cabrera y otros. Al frente del mencionado plantel existía la residencia clerical, en aquella época habitada por mi profesor, el cura Roberto Mosquera; luego por el sacerdote amigo, Adalberto Hurtado. Ambos, clérigos y docentes, de grata permanencia en la parroquia.
Bajamos con precaución por la calle adyacente, pues para un grupo de paisanos aún no había terminado la noche de tríos y copas celebrada con aguardiente amarillo, procesado e “importado” desde Manzanares, Caldas.
Jesús me recordó que en una de esas renovadas viviendas, donde mi padre fue propietario de un emprendimiento para elaborar ladrillo y teja de barro, vivió su tío Misael Meza, mecánico de profesión y destacado líder político y comunitario, de orientación progresista, pues militó en las huestes liberales dirigidas por Alfonso López Michelsen, bajo las siglas del MRL, Movimiento Revolucionario Liberal.
Así las cosas, pese a su escasa formación académica, don Misael fue el primer congresista liberal sandoneño, seguido por un robusto número de sufragantes del departamento. Ocupó el segundo renglón en la lista liberal del MRL.
Pues bien, luego de ese histórico, gastronómico y revelador recorrido por algunas calles, al mediodía arribamos nuevamente a la plaza principal, a su dinámica sabatina salpicada de turistas y nativos.
Luego de un suculento almuerzo en el restaurante La Terraza, a la salida tuvimos un sorpresivo y agradable reencuentro con el popular Luis Alberto Guzmán Benavides, LUALGUB, excelente e icónico trompetista sandoneño. Fue mi profesor de la asignatura de música en el colegio Santo Tomás de Aquino.
Al momento, le sugerí mi inquietud por conocer, de primera mano, su versión publicada en una edición del Informativo del Guaico, acerca de un encuentro en alguna ciudad de Estados Unidos entre el maestro de maestros, Jorge “El Pote” Mideros, y uno de mis trompetistas y cantantes de jazz favoritos, el grandioso Louis Armstrong, intérprete musical de “La vie en rose”, de la francesa Edith Piaf.
El testigo de excepción de ese privilegiado momento fue, entonces, el maestro Lucho, como acompañante ocasional del trompetista Mideros. Su descripción sobre Satchmo es absolutamente certera. Importante saber que nuestro más célebre artista se codeaba, además de Armstrong, con el cubano Arturo Sandoval y el mexicano Rafael Méndez, figuras musicales indiscutibles de la época.
Para resaltar, el maestro Lucho nos presentó a su hijo Jorge Guzmán Romo, artista que trasciende en el ámbito musical colombiano, pues como calificado percusionista ha acompañado a reconocidos músicos y grupos musicales de talla internacional, ya que ha cursado estudios académicos en la Universidad del Valle y acredita un doctorado en música en La Habana, Cuba.
Cuestión de genes musicales…
📅 Septiembre de 2025
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