La historia de la Institución Educativa Nuestra Señora de Fátima no se entiende sin recordar a quienes dedicaron su vida a fortalecerla. Entre esas voces está la de la profesora Helena Goyes Rojas, antigua alumna y docente, hija de don Horacio Goyes Benavides, el hombre que, con decisión y desprendimiento, entregó el lote donde hoy se levanta la institución franciscana, asegurando que las hermanas no abandonaran Sandoná.
Infancia entre flores y franciscanas
Helena recuerda sus años de primaria en la antigua sede del colegio Santo Tomás de Aquino, cuando las aulas estaban llenas de flores y pisos brillantes. Bajo la guía de las hermanas franciscanas, la disciplina y el amor por el estudio se combinaban con la alegría de ser niña. “Éramos felices allí —cuenta—. Hasta salíamos corriendo a levantar las materas cuando se caían”.
🎥 Suscríbete a nuestro canal de YouTube
👉 Informativo del Guaico en YouTube
✅ No te pierdas videos con la actualidad de Sandoná, Nariño y Colombia.
Sus primeros maestros fueron la señorita Rosa Cabrera y las hermanas Hugolina, que enseñaba inglés, y Edeltrudis, entonces rectora. Pronto la institución empezó a crecer, y su padre, hombre visionario y solidario, lideró la construcción de comedores y aulas en este lugar.
Un lote para la educación de Sandoná
Cuando venció el contrato de las hermanas franciscanas en el sitio ubicado en el barrio Meléndez, debían abandonar el municipio. Don Horacio no lo permitió: ofreció un lote de su propiedad, en plena zona urbana, a cambio de un terreno pedregoso en El Guabo. “Mi papá sacrificó sus bienes para que la escuela se quedara”, relata Helena. “Él decía: ‘Por el bien de la niñez y la juventud, ustedes no se van de Sandoná’”.
Con la colocación de la primera piedra, un sacerdote, la banda de música y todo el pueblo celebraron el nacimiento de la actual planta física de la institución, ubicada en la carrera 4 con calle 8. Durante 14 años, Don Horacio lideró personalmente la construcción de salones y la vivienda de las religiosas, ganándose el cariño de todos como “Papá Horacio”.
De alumna a maestra franciscana
Helena cursó hasta el tercero de bachillerato (octavo grado) en Sandoná y terminó sus estudios como normalista en 1965, en el Colegio Maridíaz de Pasto. De regreso a su tierra, ingresó como docente al Colegio Fátima, primero como voluntaria y luego en propiedad, con una plaza solicitada por padres y estudiantes que no querían dejarla ir.
“Era un orgullo enseñar en el mismo espacio que había sido de mi papá”, recuerda. Durante 25 años, se entregó con amor a la enseñanza de primaria y preescolar, formando a generaciones en español, música y manualidades. Sus estudiantes aún la recuerdan por los manteles y edredones bordados en clase, los concursos de ortografía y las exposiciones escolares.
Rompiendo normas para quedarse
En los años 70, las hermanas franciscanas imponían condiciones estrictas: las profesoras debían ser solteras, y si se casaban o quedaban embarazadas, debían retirarse. Helena se negó: “Yo amo este colegio y no me voy a ir”, les dijo. Con apoyo de la Secretaría de Educación, demostró que no existía tal restricción y se convirtió en la primera docente casada en continuar en la institución, abriendo camino para sus compañeras. Su primer hijo, Ricardo, fue acogido como “nieto” por las hermanas, y creció entre las aulas del colegio.
Tradiciones y anécdotas imborrables
La profesora Helena vivió los grandes hitos del colegio: la primera promoción de bachilleres en 1974, la implementación de preescolar y actividades como la Cena de la Confraternidad, para recaudar fondos. También recuerda con humor la improvisada plaza de toros organizada por estudiantes para financiar obras escolares: “El día de la corrida, los toros se escaparon y mi papá tuvo que pagar para buscarlos en todas las veredas. Al final llegaron cansados, pero la fiesta salió”.
Un amor que sigue vivo
Hoy, mirando atrás, la profesora Helena Goyes Rojas se siente agradecida por haber enseñado donde estudió, donde su padre sembró no solo ladrillos sino valores. “Siempre tuve sentido de pertenencia por el colegio Fátima”, dice con emoción. “Me despedí como una gran docente, pero nunca dejé de sentir que este lugar es parte de mí”.
La voz de la profesora Helena es la voz de cientos de maestros y familias que han hecho posible que, durante 75 años, la institución franciscana siga “sembrando fe, amor y valores en cada generación”.
Síguenos para más información
Haz clic para seguirnos en Facebook
Únete a nuestro Canal de WhatsApp
No te pierdas las noticias de Nariño y Colombia.
Fotos: Profesora Helena Goyes Rojas
📢 Síguenos para más información:
👉 Haz clic para seguirnos en Facebook
👉 Únete a nuestro Canal de WhatsApp
✅ No te pierdas las noticias de Nariño y Colombia.

