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Escritor sandoneño presenta libro en el Banco de la República, sede Pasto

Libro Viento no me olvides
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Dice el crítico colombiano de literatura, Isaías Peña Gutiérrez:
“Sin dudas, el mundo poético de Alejandro García Gómez, el que ha quedado compendiado en esta antología titulada por su autor, con mucho acierto, Viento, no me olvides, se circunscribe y remite a dos grandes esferas, una, a la de su geografía natal sandoneña, tanto topográfica como sentimental, y, dos, a la de su universo personal de valores, fundado en su vida cultural y literaria, donde las mitologías regionales y universales emergen a cada momento…”.

“Señores, vengo del Sur.
De allá donde las rocas secretamente florecen”
AGG (del libro Transparencias, 1991)

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En otro aparte, señala el mismo crítico:
“…Ha escrito, también, novelas, cuentos y crónicas. Fue columnista de Diario del Sur, de Pasto y de El Mundo, de Medellín, donde reside con su familia desde el siglo pasado. Es hijo de otro gran escritor nariñense, Alejandro García Enríquez, autor del libro filosófico Cuyanacentrismo. Teoría social pacifista del homo americanus…”

“Escribir sobre la roca es doloroso pero eterno.
Es necesaria la palabra de años”.
AGG (del libro Transparencias, 1991)

Ya en la parte final de su trabajo crítico, Peña Gutiérrez manifiesta:
“…Alejandro García Gómez, ahora más el poeta que el narrador, está, al final de la antología, sobre el siglo XXI. Las trasparencias se han convertido, con el tiempo, en personajes que no pueden mirar atrás, que no quieren morir, pero ya no son lo que eran. Ahora, en el regreso a Sandoná, el sur con que inicia el norte del poemario, el Sandoná que jamás será una estatua de sal, porque nunca lo veremos hacia atrás, sino hacia el futuro, encontraremos, en cambio, la realidad camuflada u oculta, disfrazada o en carnaval —cómo decirlo de otra manera—, vestida de ausencia, con contrastes que antes ni siquiera intuíamos. Ahora, Sandoná, es una carcajada de los que ya no existen; así son los recuerdos cuando escapan al olvido. El poeta estará autorizado para dialogar con los vivos que ya no vemos, los que esta vez no tomarán café con nosotros, ni saldrán a la calle a nuestro lado, aunque sintamos sus carcajadas ausentes. Los dolores y las alegrías, sin que sepamos qué tan cierto sea, estarán con nosotros de otra manera: la que el poeta siente…”. Hasta aquí los apartes de Isaías Peña Gutiérrez.

“El tiempo, que luego se convirtió en obsesión y recuerdos…”
AGG (del libro Cartas de Odiseo, 1996)


El escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal, en su columna semanal Qué lee Gardeazábal, el 26 de octubre de este año, dijo:
“Hace 55 años, cuando estaba de profesor en la Universidad de Nariño, monté un Taller de Escritores en un símil de aquél mitológico Taller que en la Universidad del Valle nos hizo por varios sábados el eterno poeta Jorge Zalamea desde sus escalinatas. Uno de los asistentes a ese Taller pastuso fue Alejandro García Gómez, oriundo de Sandoná y distinguible inmediatamente por su perspicacia. Con el trascurrir de los años como profesor del Inem de Medellín, el intrépido nariñense nos fue dando demostraciones de sus habilidades como escritor con una columna en el periódico El Mundo de la capital antioqueña y con un montoncito de pequeños pero muy sensibles y jugosos libros de poemas. En ellos era distinguible la formación literaria, la ambición poética y, en especial, la calidad descriptiva de su poesía.

Ahora la Alcaldía de Pasto, a través de su Secretaría de Cultura, acaban de publicar una compilación antológica de sus poemas y he vibrado en el mismo diapasón de hace 55 años cuando le leí y le oí sus primeros versos a este aventajado muchachón de entonces. Su garra literaria le viene de cuna. Su padre, un extraño intelectual de las tierras pastusas, se escribió un libro rarísimo pero convincente para explicarnos lo que él llamaba el Cuyacentrismo, una teoría sobre el epicentro cultural de la América precolombina alrededor del mundo nunca bien detallado de los incas y de los cuyes.

Los poemas de su hijo no tienen ese alcance filosófico, pero abunda en figuras metafóricas y contrapuestas, deliciosamente esculpidas sobre el frío hielo del caliente volcán que asoma en su solar nativo. Casi todos sus poemas alumbran por sí solos como lámparas votivas de alguna de esas iglesias pastusas o arañan con desespero las puertas de aquel sentimiento pueblerino donde transcurren sus recuerdos y yuxtaposiciones del quehacer poético.

Satisfecho al máximo por el logro de esta antología, pero sobre todo admirado de la frescura que soplan esos poemas desde que el viento los fue arrastrando comenzando 1991 hasta el 2016 cuando publicara su último libro, me enorgullece saber que es un honor para su tierra y sus gentes y, fundamentalmente, para quienes algún grano de arena pusimos para forjar al poeta.

No pudiendo asistir por razones de mi vejez cardíaca a la gentil invitación que me ha hecho el alcalde Toro Muñoz para el acto de presentación del libro el 13 de noviembre en Pasto, dejo estas líneas de admiración como mi tributo al regio poeta de Nariño”.

“Pero ese mismo tiempo, que entonces se convertirá en olvido,
Borrará definitivamente los retratos y las fotografías;
Empañará el brillo del gran espejo de la casa
Y cada uno retornaremos a la posesión
De nuestro lucero vespertino de agua”
AGG (del libro Cartas de Odiseo, 1996)

Este escritor sandoneño estará presentando su última obra, su antología Viento, no me olvides, el próximo jueves 13 de noviembre de 2025, en la Sede Cultural del Banco de la República de la ciudad de Pasto, a las 6:00 de la tarde.

El libro fue publicado por la Secretaría de Cultura de la Alcaldía de Pasto, en su Colección de Autores Nariñenses, alcaldía y ciudad, que ya le ha publicado otras dos obras más, en años anteriores, de las nueve que posee de manera individual, sin contar algunas publicaciones colectivas: El Tango del profe (novela, 2007) y Sur, donde las rocas secretamente florecen. Crónicas (2018).

“También cuando llegue la tarde,
Prodiga lento tus palabras;
Arrópalas de sol.
Algún oído las escuchará.

Aguarda tranquilo la noche.
Ella vendrá sola. Sola llegará.

Confía tu memoria al viento”.
AGG (del libro Alfabeto de sombras, 2003)

Quedan invitados todos para que acompañemos a nuestro escritor.

Foto: Ruta Noticias

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