Por: Iván Antonio Jurado Cortés
iajurado@yahoo.com
Una palabra pintoresca escuchada en la última
década, muy trajinada en el gobierno anterior y que continua empollándose con
miras a eclosionar en esta administración, son los famosos “huevitos”,
seleccionados en una de las mejores fincas de Antioquia, posteriormente
trasladados a Bogotá con toda la delicadeza para que algún día puedan terminar
su ciclo de incubación.
Estos famosos huevitos, de color azulado, pecositos y
de gran tamaño, fueron los que cautivaron a miles de colombianos,
conllevándolos a tomar determinaciones equivocadas en contra de su propia
dignidad: Seguridad democrática, cohesión social y confianza inversionista son
los nombres ‘huevones’, o mejor dicho así se llaman los ‘tres huevitos’.
década, muy trajinada en el gobierno anterior y que continua empollándose con
miras a eclosionar en esta administración, son los famosos “huevitos”,
seleccionados en una de las mejores fincas de Antioquia, posteriormente
trasladados a Bogotá con toda la delicadeza para que algún día puedan terminar
su ciclo de incubación.
Estos famosos huevitos, de color azulado, pecositos y
de gran tamaño, fueron los que cautivaron a miles de colombianos,
conllevándolos a tomar determinaciones equivocadas en contra de su propia
dignidad: Seguridad democrática, cohesión social y confianza inversionista son
los nombres ‘huevones’, o mejor dicho así se llaman los ‘tres huevitos’.
Estos tres ‘huevitos’ han sido catalogados
como los más caros de Colombia, inclusive del mundo; empezando por el huevo de
la seguridad democrática, que ha costado más de cuatro millones de desplazados,
dieciocho mil víctimas mortales (excepto las de combate) y al rededor tres mil
falsos positivos. Sin perder el ritmo no se queda atrás el segundo huevo, la
cohesión social, con un costo supremamente elevado cercano al 22% de desempleo.
Sin desconocer que el 40% de la población colombiana se encuentra en pobreza
extrema y un 20% en la indigencia. En cuanto al huevo de la confianza
inversionista, el más estilizado de los tres, inclusive da la apariencia que no
fuera de la misma gallina, más bien pareciera un huevo extranjero; este ‘señor
huevo’ está representado por las altas tasas de interés bancario, con exenciones
exclusivas a capitalistas interesados en realizar sus inversiones en las
diferentes áreas de la producción. Las explotaciones mineras indiscriminadas
también hacen parte de este ‘huevito’.
como los más caros de Colombia, inclusive del mundo; empezando por el huevo de
la seguridad democrática, que ha costado más de cuatro millones de desplazados,
dieciocho mil víctimas mortales (excepto las de combate) y al rededor tres mil
falsos positivos. Sin perder el ritmo no se queda atrás el segundo huevo, la
cohesión social, con un costo supremamente elevado cercano al 22% de desempleo.
Sin desconocer que el 40% de la población colombiana se encuentra en pobreza
extrema y un 20% en la indigencia. En cuanto al huevo de la confianza
inversionista, el más estilizado de los tres, inclusive da la apariencia que no
fuera de la misma gallina, más bien pareciera un huevo extranjero; este ‘señor
huevo’ está representado por las altas tasas de interés bancario, con exenciones
exclusivas a capitalistas interesados en realizar sus inversiones en las
diferentes áreas de la producción. Las explotaciones mineras indiscriminadas
también hacen parte de este ‘huevito’.
Si señores, hoy estos sendos huevos se han
transformado en “locomotoras para el desarrollo”: infraestructura, agricultura,
vivienda, minería e innovación, buscando que su impulso arrastre otros
‘vagones’ y de esta manera continuar con la hipnotización de la ciudadanía
ávida de cambio y superación de la marginalidad. Simplemente es un capítulo más
del proyecto transformador a favor de objetivos macroeconómicos y de
multinacionales, contribuyendo al “crecimiento económico” de la oligarquía y
alianzas con la inversión extranjera. Aunque los huevos están reventando, existe
el grande, que lentamente rompe el cascarón y empieza a producir efectos
lesivos a los intereses nacionales, especialmente la soberanía, cultura y
biodiversidad.
transformado en “locomotoras para el desarrollo”: infraestructura, agricultura,
vivienda, minería e innovación, buscando que su impulso arrastre otros
‘vagones’ y de esta manera continuar con la hipnotización de la ciudadanía
ávida de cambio y superación de la marginalidad. Simplemente es un capítulo más
del proyecto transformador a favor de objetivos macroeconómicos y de
multinacionales, contribuyendo al “crecimiento económico” de la oligarquía y
alianzas con la inversión extranjera. Aunque los huevos están reventando, existe
el grande, que lentamente rompe el cascarón y empieza a producir efectos
lesivos a los intereses nacionales, especialmente la soberanía, cultura y
biodiversidad.
La locomotora de la minería con su paso
demoledor, viene dejando daños irreversibles que naturalmente ha producido
efectos nocivos al ambiente, cultura y por supuesto a la sociedad que directa o
indirectamente lo padece. Cuando intentamos terminar con una cultura del dinero
fácil producto de la producción y comercialización de estupefacientes, hoy se
impone la misma estructura con la diferencia de que posee amparo estatal. Los
perjuicios de la explotación minera según las últimas investigaciones, genera
dos veces más violencia, desplazamiento y deterioro de la biodiversidad que la
producción de cocaína. La transformación que causa al ambiente incide en los
recursos hídricos, geológicos, biológicos, atmosféricos y socio-económico.
Algunas de esas consecuencias son prevenibles, pero otras, irremediablemente,
no pueden evitarse. En el momento en Colombia las solicitudes y concesiones
mineras sobrepasan el 60% del territorio.
demoledor, viene dejando daños irreversibles que naturalmente ha producido
efectos nocivos al ambiente, cultura y por supuesto a la sociedad que directa o
indirectamente lo padece. Cuando intentamos terminar con una cultura del dinero
fácil producto de la producción y comercialización de estupefacientes, hoy se
impone la misma estructura con la diferencia de que posee amparo estatal. Los
perjuicios de la explotación minera según las últimas investigaciones, genera
dos veces más violencia, desplazamiento y deterioro de la biodiversidad que la
producción de cocaína. La transformación que causa al ambiente incide en los
recursos hídricos, geológicos, biológicos, atmosféricos y socio-económico.
Algunas de esas consecuencias son prevenibles, pero otras, irremediablemente,
no pueden evitarse. En el momento en Colombia las solicitudes y concesiones
mineras sobrepasan el 60% del territorio.
Según estadísticas económicas, la minería es
el sector de mayor expansión en el país. Desde 1989 ha representado más del 50
por ciento de todas las exportaciones nacionales. No cabe duda que el esquema
neoliberal ha permitido el aumento de vulnerabilidad en el pueblo, facilitando
el desarme de una lucha en contra de los monopolios aniquiladores del tejido
sociocultural. Es lamentable como pueblos enteros son sometidos a la voluntad de
patronos que sin pistola o uniforme proceden al amedrentamiento y desalojo. Las
cifras oficiales confirman que la explotación de minerales es el gran negocio
en Colombia. Autoridades de Comercio Exterior han revelado que aproximadamente
el 85% de la inversión extranjera en el país se encuentra en la extracción de
minerales e hidrocarburos. Estudios muestran que entre el 2002 y el 2009 la
inversión en este rubro se elevó de US$466 millones a $3 millardos y las
exportaciones crecieron de $2.8 millardos a $8.1 millardos.
el sector de mayor expansión en el país. Desde 1989 ha representado más del 50
por ciento de todas las exportaciones nacionales. No cabe duda que el esquema
neoliberal ha permitido el aumento de vulnerabilidad en el pueblo, facilitando
el desarme de una lucha en contra de los monopolios aniquiladores del tejido
sociocultural. Es lamentable como pueblos enteros son sometidos a la voluntad de
patronos que sin pistola o uniforme proceden al amedrentamiento y desalojo. Las
cifras oficiales confirman que la explotación de minerales es el gran negocio
en Colombia. Autoridades de Comercio Exterior han revelado que aproximadamente
el 85% de la inversión extranjera en el país se encuentra en la extracción de
minerales e hidrocarburos. Estudios muestran que entre el 2002 y el 2009 la
inversión en este rubro se elevó de US$466 millones a $3 millardos y las
exportaciones crecieron de $2.8 millardos a $8.1 millardos.
Domingo, octubre 29 de 2012
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