
A tan solo 23 kilómetros de la efervescencia de Pasto, el aire se vuelve más denso y gélido al entrar en los dominios de Yacuanquer. El nombre del municipio, una voz quechua que evoca el “llano de los ídolos” o las “tumbas de los dioses”, parece preparar al visitante para un encuentro con lo sagrado que trasciende los libros de historia. Cuatro kilómetros antes de tocar el casco urbano, el monumento de “El Diviso” recibe al viajero con sus banderas ondeantes, marcando el inicio de un territorio donde el poder eclesiástico ha esculpido incluso el paisaje.
El templo que venció al volcán
En el corazón del pueblo, el Templo de Santa María Magdalena se alza con la robustez del estilo neorrománico. Su construcción comenzó en 1904 bajo la mirada técnica del arquitecto ecuatoriano Farinango Suárez, quien diseñó una estructura de tres naves y columnas imponentes destinadas a durar siglos. Sin embargo, la geografía nariñense es caprichosa: en 1936, una erupción del volcán Galeras desató sismos que hicieron colapsar la cúpula original y el campanario.
🎥 Suscríbete a nuestro canal de YouTube
👉 Informativo del Guaico en YouTube
✅ No te pierdas videos con la actualidad de Sandoná, Nariño y Colombia.
La crónica de la reconstrucción culminó en 1945, cuando se añadió el cuerpo octagonal y la pequeña cúpula que hoy define su silueta. Al entrar, el aroma a incienso se mezcla con la sorpresa de encontrar, en un nicho lateral, una réplica exacta del Santuario de Las Lajas con la inscripción “Ave Gratia Plena”, recordándole al fiel que Yacuanquer es, ante todo, una “despensa” de fe regional.
La fe bajo la máscara: El Baile de la Calavera
Pero si los muros del templo hablan de solidez, sus calles narran una historia de alegría irreverente. Cada diciembre, durante la Novena de Aguinaldos, el municipio se transforma con el Baile de la Calavera, una tradición que nació en 1942 en la vereda Mohechiza.
Más de 500 danzantes, ocultos tras máscaras de tela pintada, invierten el orden social: los hombres se visten de mujeres y viceversa, bailando al ritmo de la música tradicional mientras recolectan monedas en alcancías para obras comunitarias. Es un carnaval de la fe donde lo sagrado y lo profano se abrazan bajo el frío de la montaña.
Un nuevo horizonte en 2026
Hoy, el entorno del templo vive una metamorfosis. Al observar desde el atrio, se percibe el avance frenético de la remodelación del Parque Pedro León Torres, que para este mes de abril de 2026 ya reporta un 85% de ejecución. Este proyecto busca que la arquitectura neorrománica de la iglesia destaque como la joya principal de un espacio moderno y acogedor.
Yacuanquer sigue siendo ese lugar de encuentros imposibles: entre el legado Quillacinga y la liturgia católica; entre el silencio de la patrona María Magdalena y el estruendo de los danzantes de diciembre. Quien pisa este llano no solo visita un pueblo; se sumerge en una historia escrita en piedra que se niega a ser estática, palpitando con la misma fuerza que el “Taita” Galeras que lo vigila desde las alturas.
Investigación con Gemini
Fuentes consultadas Mandelx, Semana, asuazac2833
Foto: Fabio Martínez
📢 Síguenos para más información:
👉 Haz clic para seguirnos en Facebook
👉 Únete a nuestro Canal de WhatsApp
✅ No te pierdas las noticias de Nariño y Colombia.

















