Con la celebración del “Miércoles de
Ceniza” comenzó el período de cuaresma en la parroquia Nuestra Señora del
Rosario de Sandoná, que se extenderá hasta el jueves 18 de abril, cuando se
celebrará el Jueves Santo.
párroco de Sandoná, y Edwin Blanco Fonnegra, vicario parroquial, celebraron dos
eucaristías en la Basílica Nuestra Señora del Rosario en horas de la mañana y
en horas de la tarde, al término de las cuales impusieron la ceniza a los
asistentes.
colaboraron con la imposición de la ceniza a las personas que se acercaron al
templo parroquial, ubicada en el centro de la ciudad.
hicieron reflexiones sobre el período de cuaresma y las conductas que debemos
observar los católicos.
www.aciprensa.com este miércoles 6 de marzo realizó la siguiente publicación: “El
Papa Francisco preside este 6 de marzo la Misa de Miércoles de Ceniza en la que
invitó a los fieles a liberarse en esta Cuaresma “de los tentáculos del
consumismo y de las trampas del egoísmo” y a responder a la llamada del Señor,
que “nos llama a una vida encendida en su fuego”.
tentáculos del consumismo y de las trampas del egoísmo, de querer cada vez más,
de no estar nunca satisfechos, del corazón cerrado a las necesidades de los
pobres. Jesús, que arde con amor en el leño de la cruz, nos llama a una vida
encendida en su fuego, que no se pierde en las cenizas del mundo; una vida que
arde de caridad y no se apaga en la mediocridad”.
en Roma, el Papa dijo que la Cuaresma “es una llamada a detenerse, a ir a lo
esencial, a ayunar de aquello que es superfluo y nos distrae. Es un despertador
para el alma”.
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| Foto: Aciprensa |
“La Cuaresma”, continuó, “es el
tiempo para redescubrir la ruta de la vida. Porque en el camino de la vida,
como en todo viaje, lo que realmente importa es no perder de vista la meta”.
la ruta, hoy se nos ofrece un signo: ceniza en la cabeza. Es un signo que nos
hace pensar en lo que tenemos en la mente. Nuestros pensamientos persiguen a
menudo cosas transitorias, que van y vienen. La ligera capa de ceniza que
recibiremos es para decirnos, con delicadeza y sinceridad: de tantas cosas que
tienes en la mente, detrás de las que corres y te preocupas cada día, nada
quedará. Por mucho que te afanes, no te llevarás ninguna riqueza de la vida.
Las realidades terrenales se desvanecen, como el polvo en el viento”.
pasa, el éxito termina. La cultura de la apariencia, hoy dominante, que nos
lleva a vivir por las cosas que pasan, es un gran engaño. Porque es como una
llamarada: una vez terminada, quedan solo las cenizas”.
momento para liberarnos de la ilusión de vivir persiguiendo el polvo. La
Cuaresma es volver a descubrir que estamos hechos para el fuego que siempre
arde, no para las cenizas que se apagan de inmediato; por Dios, no por el
mundo; por la eternidad del cielo, no por el engaño de la tierra; por la
libertad de los hijos, no por la esclavitud de las cosas”.
son las realidades que no acaban en la nada, y en las que debemos invertir. Ahí
es hacia donde nos invita a mirar la Cuaresma: hacia lo Alto, con la oración,
que nos libra de una vida horizontal y plana, en la que encontramos tiempo para
el yo, pero olvidamos a Dios. Y después hacia el otro, con caridad, que nos
libra de la vanidad del tener, del pensar que las cosas son buenas si lo son
para mí”.
dentro de nosotros mismos con el ayuno, que nos libra del apego a las cosas, de
la mundanidad que anestesia el corazón. Oración, caridad, ayuno: tres
inversiones para un tesoro que no se acaba”.
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