El tincazo del procurador

Por Iván Antonio Jurado Cortés
Son más ocho días desde que el pueblo colombiano se enteró
de la noticia más polémica de las últimas décadas, y fue la destitución en
primera instancia del alcalde mayor de Bogotá, Gustavo Petro Urrego, elegido
por voto popular el pasado 26 de octubre del año 2011
. Más de 750 mil sufragios
fueron los responsables de otorgarle tal dignidad a este dirigente surgido de
la base popular, con una inmensa visión de gobernabilidad social dirigida
directamente a corregir estructurales problemas que han estigmatizado a la
sociedad capitalina.

Como opinión ligera se ha manifestado que los últimos
gobiernos del distrito capital y centro administrativo y político del país han
sido de corte ‘izquierdista’, permitiendo una inversión más equilibrada y
planificada en favorecimiento de las clases populares; solo que en este trance
se infiltraron intereses capitalistas y de corrupción que indudablemente
afectaron la filosofía de este proceso político
, es el caso de Samuel Moreno,
quien resquebrajó las ilusiones de millones de bogotanos y colombianos.
En este orden, también 
se identifican alcaldías con gran profundización en la cultura de la
legalidad como la de Antanas Mokus y ésta de Gustavo Petro, caracterizada por la
inclusión social
, especialmente de los sectores vulnerables del distrito,
resaltando significativos avances en educación, salud, ambiente, implementación
de programas sociales y por supuesto en saneamiento básico. A esto se le agrega
la contundencia en la desmantelacion de las grandes mafias elitistas
incrustadas por años en la capital colombiana.
Hoy el pueblo colombiano observa con impotencia como un
funcionario público elegido erróneamente por un congreso amangualado, satisface
sus ansiosos deseos inquisitorios
, persiguiendo a otros funcionarios esta vez a
uno elegido por voto popular, con argumentos salidos de solvencia jurídica y
administrativa con el malévolo propósito de imponer indolentemente una posición
ideológica traída de la era medieval, con toques seudoespirituales, propios de
una patria conservadora como la del ‘Corazón de Jesús’.
La discusión está sobre el tapete, y por supuesto la
oligarquía y prensa lacaya al servicio de la 
misma, intenta detener una avalancha popular indignada por tan
desproporcionada acción del omnipotente procurador Ordoñez. Un alcalde
defendiendo su tesis, convocando a la solidaridad internacional y apoyado por
una incalculable masa social
, resiste el capirotazo e insiste en demostrar el
abuso de autoridad de un encaprichado y arbitrario representante del ministerio
público.
Mientras prospera la profundización de tan exabrupta
determinación del salvador o inquisidor conservador, las ‘basuras’ siguen su
curso hacia la búsqueda del maquiavélico poder a favor de la élite y mafia
estatal. Tres días de transición empresarial privada a pública, fueron
suficiente para que el procurador de un solo tincazo destituyera e inhabilitara
por 15 años al alcalde mayor de Bogotá
.
A medida que avanzan las investigaciones, todo apunta a una
conspiración de la ultraderecha y empresarios particulares
que siempre han
vivido de usufructuar el erario público que por ley corresponde a toda la
sociedad.
Las marchas en apoyo al alcalde Petro no se han hecho
esperar
; hoy Colombia reacciona a semejante atropello y saboteo contra la
democracia. Hay que admirar la manera cómo el pueblo procede sin violencia pero
contundentemente en rechazo de la decisión más equivocada desde la
institucionalidad.
Estudiantes, indignados, políticos, gremios, en fin, muchos
sectores de la humanidad nacional han expresado total desacuerdo al concepto
mezquino de una persona
que se ha creído el mesías de una sociedad
supuestamente enferma. No se ha hecho esperar el repudio popular y también el
internacional por tan arbitrariedad estatal emanada por un órgano de control
que se supone es garante de preservar los derechos humanos.
Esta nación ha llegado al punto de saturación más alto de la
historia política: conflicto armado, narcotráfico, parapolítica y corrupción
administrativa, a la orden del día.
Diciembre 15 de 2013
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Author: Miguel Cordoba

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