La radio, instrumento para explicar la paz en zonas remotas de Colombia

Tomado de www.elpais.es
Por Elizabeth Reyes L
Yo nombro a mi esposo Luis Javier Laverde
Salazar, porque nombrarlo es tener memoria y tener memoria es no llegar al
olvido
”. La que habla es Luz Helena Galeano. Está en la radio y durante cinco
minutos repetirá dos veces más la misma frase. Al fondo se escucha una estrofa
de Mujer Divina, esa salsa pegajosa de Joe Cuba… “Mulata, mi prieta, mi cielo,
te quiero, te adoro, divina mujer”… Luz Helena tararea lo que le cantaba su
esposo y cuenta sin afanes que desapareció el 9 de diciembre de 2008 en la
comuna 13 de Medellín. Un grupo de paramilitares lo bajó de un bus y, desde
entonces, desconoce su paradero.

El programa radial se llama Memorias en voz
alta del productor Juan Gabriel Vanegas y fue transmitido en Esquina Radio
, una
emisora comunitaria de Medellín que se escucha en el centro y las comunas del
oriente de la ciudad. Es corto, pero contundente. Cinco minutos para
reivindicar a una víctima del conflicto armado que tenía nombre, una esposa y
dos hijas.
El trabajo de Vanegas participó, con otros 51,
en un concurso nacional de radio, cuyo propósito era contar historias que
hablaran de verdad, de memoria, de reconciliación y de construcción de la paz
.
Un tema que, aunque está en el centro de la agenda del Gobierno por cuenta de
las negociaciones de paz con las FARC, muchos lo sienten lejano y ajeno.
El presidente Santos y sus negociadores lo
saben. Incluso reconocen que no han sabido comunicar de la mejor manera lo que
ocurre en La Habana con las negociaciones de paz. ¿Qué se negocia? ¿En qué
beneficia a las comunidades que viven, por ejemplo, en las regiones donde la
guerra se ha ensañado?
Las preguntas abundan y también los falsos mitos. Por
eso, desde hace un año la Oficina del Alto Comisionado de Paz empezó a preparar
a informadores que trabajan en emisoras comunitarias, las cuales, en muchas
ocasiones son el único medio que existe en cientos de poblados alejados de las
grandes ciudades.
Había que romper el hielo, dicen los
formadores. “La paz (de La Habana) era un tema que pasaba a miles de kilómetros
de los territorios”, cuenta Ivonne Pico, integrante de Resander, la red
cooperativa de medios comunitarios de Santander, socio estratégico en la
formación. Esta red notó que el espacio que tenían estas emisoras para hablar
de las negociaciones o de la paz en general, era muy pequeño y que el
escepticismo abunda. Hay otros casos, en que hablar de la paz es
definitivamente un tema vetado, por lo complejo de la guerra. “Nos tocó empezar
por explicar lo que sí se discute y lo que no entra en las negociaciones.
También se dieron pistas sobre cómo informar
”, cuenta Pico y aclara que no se
trata de que los informadores sean “animadores del proceso”, pero sí de que lo
entiendan.
Luego vinieron las historias. No del proceso
de paz, sino de cómo, desde esos territorios alejados de los reflectores se
puede construir paz o se ha venido construyendo. De nuevo, en talleres, pero
esta vez de producción en caliente, cientos de informadores trabajaron para
hacer 21 radio-revistas que, desde una narrativa muy particular, agrupan 178
experiencias de paz
. “Una paz que no comienza ni termina en La Habana”, dice
José Luis Muñoz, otro de los formadores. De todos los rincones del país surgen
los relatos de la convivencia.
En las piezas de radio sobresalen lecciones de
resistencia y esperanza. Hay historias de mujeres valientes, de cantantes de
hip hop, de jóvenes futbolistas, de profesores que salvan a sus estudiantes del
reclutamiento, de comunidades que retornaron a sus pueblos arrasados por la
guerra
. También, de pueblos indignados por el secuestro y de otros que
apostaron a sustituir los cultivos de coca. Muchos de los protagonistas
coinciden en que la paz puede construirse desde la cotidianidad. “Contar
historias es poderoso, muestra caminos, revela personajes, dibuja territorios”,
dice Muñoz. “Es en esos territorios, donde ha corrido sangre, donde también
tenemos la posibilidad de empezar a reescribir la historia”, agrega Pico.
Los programas están alojados en la página
Contamos para la paz y pueden reproducirse libremente en las emisoras
comunitarias del país. También están varias de las historias que ganaron el
concurso de radio. El primer lugar se lo llevó Jorge Arias, un informador del
sur de país que en nueve minutos cuenta la insólita historia de cómo en un
pequeña pedanía asediada por la violencia, se idearon códigos secretos para
poder comunicarse a través de altavoces, sin arriesgar la vida
. “Queríamos que
la gente no se sintiera sola”, dice uno de esos informadores de la Colombia
profunda.
Puede consultar los programas radiales aquí.
Nota completa:

http://internacional.elpais.com/internacional/2015/08/18/actualidad/1439924689_815598.html

Author: Miguel Cordoba

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