
Desde el municipio de El Contadero llegó a Sandoná una propuesta cafetera que combina tradición, procesos artesanales y producción amigable con el medio ambiente. Se trata de Café Wan Azán, un emprendimiento familiar que participó en la Mejor Taza y que busca posicionar el café producido en esta zona del sur de Nariño.
Carmen Benavides, quien durante un año y medio trabajó como docente en la institución educativa de Bolívar, en Sandoná, acompañó a su hijo y a su nuera Diana Morán en este proyecto.
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La finca Wan Azán está ubicada en el sector de La Josefina, cerca del río Guaitara, y es considerada una de las últimas fincas cafeteras hacia el sur de Nariño. Aunque El Contadero es reconocido principalmente por sus tierras frías, esta zona cuenta con condiciones particulares que permiten la producción de café.
La finca tiene siete hectáreas, aunque actualmente solo una hectárea y media está cultivada con alrededor de 6.000 plantas. Allí producen variedades como Caturra y Castillo y adelantan la renovación de algunos cultivos con Geisha, además de mantener árboles nativos y fuentes propias de agua.
El proyecto surgió como una alternativa para agregar valor al café producido en la finca. Ante los bajos precios del grano vendido como materia prima, la familia decidió asumir directamente procesos como selección, beneficio, secado y tostión.
“Quisimos procesarlo para que hubiera un poquito más de ganancias, porque con el precio del café no se alcanzaban a cubrir todos los gastos que tiene producir un buen café”, explicó Carmen Benavides.
Uno de los aspectos que caracteriza a Wan Azán es que la producción se desarrolla sin utilización de productos químicos. La familia busca mantener una relación de respeto con el entorno natural y conservar los árboles nativos que rodean los cultivos.
El nombre de la marca también tiene un significado especial. Según explicó Diana Morán, Wan Azán hace referencia a los cerros Guanadamá e Izcuazán, que custodian la finca y representan, respectivamente, lo femenino y lo masculino.
De la tostión artesanal al café especial
La familia lleva más de cuatro años trabajando en el emprendimiento. Sus primeros procesos fueron completamente artesanales: tostaban el café en una callana de barro, lo trillaban en un molino Corona y realizaban manualmente parte de la limpieza del grano.
Con el tiempo comenzaron a estudiar y capacitarse para mejorar la calidad del producto. Ese proceso les permitió comprender la importancia de retirar adecuadamente el pergamino y trabajar únicamente con la almendra del café antes de la tostión.
La familia recomienda consumir café fresco, preferiblemente en grano y con una fecha reciente de tostión, además de utilizar una tostión media para preservar mejor sus características.
Actualmente Café Wan Azán comercializa café en grano y molido y ofrece diferentes tipos de molienda, dependiendo del método de preparación utilizado por cada cliente, como prensa francesa, V60 u otros sistemas de filtrado.
Reconocimiento en ferias cafeteras
El emprendimiento ya ha comenzado a obtener reconocimiento en escenarios especializados. En una feria subregional realizada el año pasado en Funes, entre 68 marcas participantes, Café Wan Azán ocupó el sexto lugar con un proceso natural caracterizado por una fermentación de 200 horas y un secado lento de aproximadamente dos meses.
Para la familia, estos resultados representan una motivación para continuar mejorando sus procesos y participar en nuevos espacios de promoción y comercialización.
Además de las ferias cafeteras, sus integrantes participan en encuentros agropecuarios, artesanales y campesinos, convencidos de que estos espacios permiten no solo vender el producto, sino también compartir conocimientos sobre la cultura del café.
“Colombia produce gran café, pero no se toma buen café”, señaló Diana Morán, al destacar la necesidad de que los consumidores conozcan más sobre el origen, los procesos y las características de una buena taza.
La familia proyecta ampliar su presencia comercial en municipios como El Contadero, Iles, Gualmatán, Pupiales e Ipiales, además de fortalecer su presencia sobre la carretera Panamericana.
Para Carmen Benavides, el emprendimiento también representa una oportunidad para promover una relación más responsable con la naturaleza.
“Si nosotros todos los días de nuestra vida obramos en paz con ella, con amor y respeto, las cosas serían diferentes. Tenemos que pensar en hacer de lo que queda un lugar mejor para nuestros hijos, nuestros nietos y las próximas generaciones”, expresó.
Con una producción que busca combinar calidad, conocimiento y respeto por el territorio, Café Wan Azán avanza en la construcción de una propuesta que pretende llevar a nuevos consumidores el sabor y el trabajo de las familias cafeteras del sur de Nariño.
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