
El despertador del sur
Por Jorge Arturo Bravo
despertadordelsur@hotmail.com
Cuando en el mundo, en la década de los años ochenta, soplaban vientos de cambios sociales y políticos y, en Colombia, los vientos huracanados del terrorismo, narcotráfico, sicariato y drogadicción, la juventud, ya inmersa en ellos, sufría estos flagelos, especialmente la farmacodependencia. Como maestro comprometido, algo teníamos que hacer para evitar que nuestros discípulos, niños y adolescentes, cayeran en ella.
Con este noble propósito de enfrentar estos flagelos perjudiciales para la juventud, después de varias noches de vigilia, en una de las aulas del entonces colegio Ciudad de Pasto, hace 40 años, bajo la orientación de Jorge Arturo Bravo, nació el Grupo Juvenil CCP, que dio paso después a lo que hoy es la Fundación Cultural Musurunakuna Hombres Nuevos.
Con niños y adolescentes decidimos trabajar, en jornada contraria a la rigurosa academia, no solo por el colegio sino por nosotros mismos, alejándonos, sin hablar de drogadicción, de estos flagelos: farmacodependencia, tabaquismo, alcoholismo y ocio, realizando diferentes proyectos como la mejor estrategia de utilización del tiempo libre, en prevención de esos males que, como ya lo dijimos, tanto mal le hacían a nuestra juventud.
Vinieron luego proyectos conocidos por todos: el Grupo de Danzas, Carnaval de Negros y Blancos y el Carnavalito, desde hace 35 años. Llegó después el programa radial Proyección Estudiantil, que nació el 11 de noviembre de 1990; más tarde, en 1992, el periódico escrito Proyección Estudiantil, una novedad también en Pasto y en los colegios que quisieron seguir nuestras huellas.
Además, los concursos intercolegiados de poesía, declamación, oratoria y canción; los talleres anuales de periodismo; los homenajes que hacemos en vida, y llegaron las palmaditas y las medallas.
Cuatro décadas han pasado. ¡Cuántas anécdotas, cuántas vicisitudes, cuántas dificultades hemos tenido!, pero siempre saliendo adelante con fe, con optimismo y con la firme decisión de continuar trabajando por nuestros niños y por nuestros jóvenes escolarizados, especialmente.
Cientos de niños y adolescentes han desfilado por ella como participantes directos de la Fundación y de los diferentes proyectos culturales nacidos de esta, una entidad que nació para servir, para hacer cultura, para impulsar y estimular a los nuevos talentos, a los talentos estudiantiles y, a fe que lo hemos conseguido.
Nuestra eterna gratitud a todos quienes nos han apoyado a lo largo de estos 40 años. A mi familia, en primer lugar: mi esposa, mis hijas, mi yerno y mis nietos, que han sido mis fuerzas de apoyo, mi voz de aliento cuando desfallecer quería, pues sin el apoyo de ellos, sin el apoyo de ustedes, hubiese sido imposible la existencia de la Fundación Cultural Musurunakuna, que, ufana y en comunión con vosotros, celebraremos el próximo 25 de septiembre sus “Bodas de Rubí”.
A vosotros, familia; a vosotros, amigos y amigas; a los periodistas, nuestra eterna gratitud.
Y con todos, ¡Unidos por la Paz!
Este espacio de opinión está abierto a columnistas, blogueros, comunidades y otros autores. Las ideas expresadas son responsabilidad exclusiva de sus autores y no representan la posición ni la línea editorial del Informativo del Guaico.










