¿Autonomía o populismo?

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Tomado de www.elespectador.com

Redacción Vivir
Cuatro días después de que el 9 de marzo, en
medio de vallas, debates y cuestionamientos, Colombia eligiera a sus senadores
y representantes, el sur del país se preparaba para llevar a cabo otra
elección. Una, claro, mucho más reducida, pero para algunos fundamental: de esa
votación dependía el rumbo que tomaría en los próximos tres años buena parte de
la comunidad académica de Nariño
. Votación que no tendría nada de particular si
no fuese atípica en todo el territorio nacional; si no fuese, por demás,
controversial.

En Pasto, el 13 de marzo, se realizó un
proceso electoral para decidir quién sería el rector de la Universidad de
Nariño durante los próximos tres años
y quiénes los decanos y directores de
cada departamento. Lo inusual es que en el sufragio participaron todos los
estudiantes y profesores de la institución. Incluso, los alumnos de último
grado del colegio Liceo de U. de Nariño.
Y aunque ese mecanismo para definir las
personas que guiarán a la institución educativa se practica desde 1995, no deja
de ser discutible en la academia. ¿El motivo? Porque, según varios expertos, es
muy probable que ese tipo de nombramiento, único entre las universidades del
país, pueda estar atravesado por una especie de campañas políticas
. Y ello,
dicen, podría prestarse para populismos o manipulaciones del electorado.
Así, por lo menos, lo asegura Moisés
Wasserman, exrector de la U. Nacional, quien, más allá de los comicios en
Pasto, cree que aquel modelo es muy inconveniente. “Eso —afirma— se presta para
que se generen promesas que tienden a complacer a los votante
s en vez de
abordar las problemáticas de la universidad. Argentina, por ejemplo, donde
existe ese sistema de elección, es la más clara muestra de la politización de
las instituciones educativas. Inclusive, en Latinoamérica ha habido campañas
que mueven tanto dinero que generan sospechas de la independencia que puede
tener un rector. Y eso es una forma de privatizar los bienes que le pertenecen
a la nación”.
Con Wasserman concuerda Carlos Alberto Ospina,
rector de la U. de Caldas. “Esa elección —dice— no favorece la democracia y
permite posiciones políticas de partidos que podrían incidir en la vida
académica
. Además, favorece la demagogia”.
Eso, sin embargo, lo sabe Carlos Solarte
Portilla, rector electo de la U. de Nariño. Para él, es claro que el proceso
tiene riesgos pero, cuenta, “tiene un gran beneficio: se materializa la
democracia y autonomía universitaria
. No sólo se trata de un voto, sino de
respaldar una propuesta, una trayectoria y una hoja de vida analizada por una
comunidad pensante. Además, semestralmente, para el caso de decanos y
directores, se hace una evaluación
. El rector, que puede ser cualquier persona
de Colombia con ocho años de vida académica y dos de experiencia
administrativa, debe rendir cuentas al Consejo Superior”.
Pero, en palabras de Carlos Mario Lopera,
creador del Observatorio de la Universidad colombiana, aquella elección popular
de decanos y directivas es, justamente, otro de los inconvenientes
. “Es como si
eligiéramos al presidente y también saliéramos a votar por sus ministros”,
explica.
Y en ese punto coincide Jairo Rivera, vocero
de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil. Según él, pese a que la U. de Nariño,
en términos de autonomía de gobierno, está mucho más avanzada que otras
instituciones de educación superior como la U. Nacional
, no todo funcionario
puede ser elegido democráticamente. “El rector —dice— debe tener su equipo”.
¿Cuál es, entonces, el método más acertado?
Según Wasserman, el mejor sistema es el nombramiento por méritos. “Si a las
universidades se entra por méritos y se permanece por méritos, no veo la razón
para que las directivas no sean elegidas así. Las consultas a la comunidad
académica también son mucho mejores”.
Así sucede —aunque con variaciones— en
universidades públicas como la de Caldas, la Nacional o la de Antioquia, donde
luego de unas consultas a profesores, estudiantes y egresados, un Consejo
Superior designa al rector. De esta manera, en palabras de Luquegi Gil Neira,
secretario de la U. de Antioquia, se garantiza que no sólo se valore la
simpatía de alguien, sino su trayectoria y experiencia
.
Pero, asegura Lopera, lo verdaderamente
importante, más allá de la elección, es que siempre haya rendición de cuentas,
“porque en cualquier modelo —aclara— puede haber populismo o manipulación
”.

Author: Miguel Cordoba

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