Calidad educativa: la Matemática

Columna Desde Nod
Por Alejandro García Gómez
A finales de octubre de 1999, en un informe
basado en el Tercer Estudio Internacional de Matemática y Ciencias presentado
por el Banco de la República, la calificación media de nuestros estudiantes fue
de 385 puntos
frente a un promedio internacional 513 (y superior a 600 en
algunos países del sudeste asiático).

Entre los alumnos de los llamados
colegios élite, sólo el 5% alcanzó la media internacional. Este año, en la
presentación de los aspirantes a la Universidad Nacional, subsede Palmira, sólo
el 11,4% aprobó la prueba de matemática básica, según Marta Tutalchá (¿Por qué
somos tan malos en matemáticas?, El Tiempo.com, 28.IX.13). Según la misma
vocera de esa institución, el 45,1% obtuvo calificación entre 0 y 1 (sobre
5.0). Según las pruebas Pisa el promedio de los estudiantes colombianos tiene
un restraso de más de dos años de escolaridad frente a estudiantes de otros
países. O sea, seguimos en las mismas o peor. Según la ministra de Educación
María Fernanda Campo, de la que de vez en cuando conocemos que existe, el mayor
porcentaje de deserciones se presenta en las carreras de ingenierías, ciencias
físico-naturales, arquitectura y matemáticas. El mismo artículo presenta diez
tips, o como causas para entender el problema o como una posible solución. Unas
quizá acertadas –de algunas se ha hablado en esta columna-, siempre y cuando se
hable de la educación como un todo; otras del todo discutibles.

Usualmente, frente a conflictos semejantes,
algunos opinadores de la prensa salen a cargarle inmediatamente la culpa a los
profesores, de Matemática en este caso, como únicos y directos responsables.
Igual acontece con las falencias presentadas en relación con la falta de
comprensión en la capacidad lectora de los actuales bachilleres colombianos, y
su consiguiente incapacidad redactora. Pero para nadie es un secreto que todo
esto es consecuencia, cada vez más protuberante, de la manera cómo una
sociedad, una clase dirigente y un país han ido perdiendo su sentido de
pertenencia para con su sistema educativo
al que más bien han mirado hasta hoy
como un gasto para el Estado y otrora como un fortín compravotos para los
políticos de esa misma clase dirigente.
Elevar el pensamiento lógico, estimular la
capacidad intelectual y desarrollar los niveles de inteligencia
son algunas de
las funciones de la Matemática en el desarrollo del proceso educativo a nivel
primario y secundario. Esta tarea tampoco se la logrará a punta de efectistas e
inmediatistas campañas. Y por lo visto, fuera de las buenas intenciones de
palabra, las acciones legislativas, administrativas y gubernamentales no han
estado encaminadas a mejorar este panorama. De las leyes para la educación,
hasta ahora sólo se han implementado los acápites que no necesitan erogación
estatal adicional, como lo he señalado en anteriores artículos.
Los cursos con más de 45 estudiantes y el alto
números de cursos por  docente, atentan
contra cualquier intención mejoradora
de un proceso educativo: académico y
formativo. La pauperización, quizá hasta su lumpenización, a la que se pretende
llevar a los maestros, malogra -entre el desengaño, la incertidumbre, el temor
y la ira- la llegada de nuevas y ágiles mentes a ese menester y más bien lo que
logra es su deserción. No es otra la causa por la que algunas disciplinas
educativas de las facultades de educación, e incluso facultades enteras, han
tenido que cerrar sus puertas; ya no hay estudiantes a quienes enseñar. Los
jóvenes no desean vivir por el resto de su vida profesional sin la satisfacción
mínima de sus necesidades o en el límite. Gran cantidad de maestros en
ejercicio, de hoy, son profesionales de otras áreas –ingenieros, sicólogos,
etc.- y sólo buscan escamparse temporalmente en la educación mientras “se
cuadran en lo suyo”.
Durante todos los gobiernos, el bla, bla ha
sido la constante y la educación y el problema de la Matemática se han
convertido en ecuación irresoluble. 03.X.13
Este es un espacio de opinión destinado a
columnistas, blogueros, comunidades y similares. Las opiniones aquí expresadas
pertenecen exclusivamente a los autores que ocupan los espacios destinados a
este fin por el blog Informativo del Guaico y no reflejan la opinión o posición
de este medio digital.

Author: Miguel Cordoba

2 thoughts on “Calidad educativa: la Matemática

  1. A mi me encanta la matemática y pienso que cuando se habla de ella genera mucho temor en los estudiantes y no es que sea tan complicada entenderla, siempre y cuando hallan o existan maestros que enseñen con pasión y amor.

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