Calidad Educativa Vs Desprofesionalización docente

Desde Nod
Por Alejandro García Gómez
-En nuestro colegio hay varios y varias
docentes con grado de contadores o economistas o ingenieros que se desempeñan
como docentes, Alejandro –me cuenta mi amigo- …De entre ellos, prefieren a las
damas para profesoras de la Primaria. …Hay contadoras o economistas o
ingenieras que enseñan en estos cursos básicos e inferiores
, por ejemplo a
primero o a segundo… –me agrega dolido.

Esta conversación la tuve hace poco con un
amigo, profesor nariñense casi “de mis tiempos”, a raíz de mi artículo sobre la
falta de comprensión en la lectura de los escolares
, de los universitarios y de
muchos de los profesionales que “están saliendo” actualmente. Suspende la
conversación, toma aire y mira mis ojos incrédulos.
-¿Y qué enseñan? ¿Cómo son esas clases? –le
pregunto.
-Fotocopias… -me dice quedo, con voz
desconsolada.
-¿Fotocopias? ¿Qué quiere decir con eso? –le
interrogo con más sorpresa.
-Sí. Llevan fotocopias como “material” para
que llenen los niños en clase, casi siempre en grupos.
-¿Por qué en grupos? –le pregunto.
-Quizá por economía… Porque minimizan su
gasto, tal vez –me responde.
-¿Y qué hacen con ellas, una vez llenas?
-Nada… Nada –me añade su tristeza honda.
¿No las analizan? Por ejemplo, ¿en una puesta
en común para detectar errores comunes y desde ellos avanzar hacia temas nuevos
o algo semejante?
-Nada… No hacen nada… O sí; les entregan otras
para lo mismo… Claro que, para que no se aburran, los ponen a dibujar o cosas
por el estilo, entre fotocopia y fotocopia… Y luego les entregan más… Siempre
escogen la mejor para adjuntarla al Diario de campo, como constancia de trabajo
en clase, fechadas día a día…
-¿Y así obran todas estas profesoras
contadoras o economistas o ingenieras? –le pregunto.
-En Primaria, no si sé haya algunas que
trabajen de otra manera… De las que conozco, todas trabajan así –me responde.
-Y frente a este panorama, ¿cómo hacen quienes
desean trabajar la lectura y escritura (redacción) como eje transversal en sus
clases? –le pregunto- ¿…Cómo hace usted?
Es necesario recordar que el decreto 1278 de
junio 19 de 2002 creó esta situación. Fue promulgado en el gobierno del fatuo
Andrés Pastrana con su mineducación Kiko Lloreda. Irónicamente recibió el
nombre de Decreto de profesionalización docente… Juá. Ni los dos gobiernos de
Uribe ni los dos de Santos han hecho nada para modificar esta situación, porque
fue otra imposición del FMI para abaratar costos educativos
.
-Es difícil, Alejandro, porque se trata de
trabajar no sólo con las uñas, sino contra la corriente… Los estudiantes no
sólo llegan casi iletrados a la secundaria, sino acostumbrados al confort de la
falta de exigencia de sus profesores de primaria… A su “dejar hacer y dejar
pasar”… Y empiece a exigir usted, para que se le vengan encima no sólo ellos sino
sus padres y familiares.
-¿Y entonces qué hacen los rectores, los
coordinadores y el personal de la Secretaría de Educación? –le pregunto.
Se hace un silencio cortante.
¿Entre todos se tapan? –vuelvo a la carga.
Sólo contesta con una sonrisa a lo Gioconda.
-¿Usted cree que sólo sea acá, en Nariño,
Alejandro? –me pregunta.

Ahora la sonrisa a lo Gioconda me corresponde
a mí. 27.IV.16

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Author: Miguel Cordoba

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