Columna Desde Nod por Alejandro García Gómez

La propuesta Petro
El alcalde de Bogotá, Gustavo Petro, concedió
una entrevista (El Tiempo, 12.VIII.12) y se tocaron varios temas. Se comienza
por la seguridad, concretamente la baja en las tasas de homicidio que, según
él, han bajado sustancialmente.
De acuerdo con el análisis de los datos que
tiene la alcaldía, Petro relaciona un gran porcentaje de la seguridad ciudadana
urbana con las pequeñas mafias de microtráfico a las que acude el vicioso
, y
son las que ocasionan que él esté dispuesto a robar, herir y hasta matar para comprarles
droga a esas cadenas humanas que derivan su subsistencia y la de sus familias
de ese dinero de delito y crimen. Propuso entonces que, así como ha ocurrido en
otros países, no sólo se despenalice sino que “(después de discutir con el
Gobierno Nacional, y sólo después de esto –insistió-) …Nosotros deberíamos
permitir unos centros para adictos que hagan el tratamiento
, no solamente con
drogas que quiten la ansiedad, sino que incluso el adicto pueda consumir
relativamente controlado, sin provocar daño a la sociedad. Si esto lo hacemos
como plan piloto en las áreas más violentas de la ciudad, el año entrante
tendríamos una caída aún mayor del delito total: desde el homicidio hasta el
robo de celulares”. El plan piloto lo propone en Ciudad Bolívar, Corabastos y
Suba, que son las más afectadas por la violencia derivada del microtráfico.Y
aquí se armó la gorda. La extrema derecha salió al ataque. El Procurador
Ordóñez, ostentando su investidura constitucional, intentó pontificar un chiste
que devino en estupidez ofensiva que luego debió salir a explicar con
perifrásticas excusas.

Uno puede estar de acuerdo o en desacuerdo con
la propuesta de Petro, pero nadie puede desconocer que es una propuesta audaz
frente al fracaso que ha representado “nuestra” política -impuesta por EU-
contra las drogas ilícitas. Cada vez es más claro que está cercano el día de la
despenalización y legalización de las drogas
. Los expresidentes
latinoamericanos que en sus cargos apoyaron la lucha gringa contra ellas, al
bajar del solio, se sientan del lado de quienes están por la legalización,
contrario a “sus” políticas inmediatamente anteriores. Para que llegue ese día,
sólo falta que los grandes “trusts” empresariales y financieros gringos
acuerden que no es “un pecado”, y lo lograrán, porque allí tendrán fuentes de
riqueza suficientes para lavar sus conciencias.
En atención a esto insisto que debemos
prepararnos. Puede que la “Propuesta Petro” la percibamos patas arriba o
incompleta. Si es así, pues hay que complementarla entre todos, o sustituirla
si nos parece descabellada. Pero hay que aportar ideas.
Lo más avanzado que hemos conseguido en
nuestra legislación es considerar al drogadicto como un enfermo
. Antes era un
delincuente, o casi. Ya empieza a tener atención en el sistema de salud. Pero
aún no hemos logrado llegar al fondo del asunto. Debemos entender que el
drogadicto no es un enfermo usual, un enfermo común, o mejor un enfermo
personal -si se me permite la expresión- sino un enfermo social. Un subproducto
de la degradación o descomposición de una sociedad que deposita en una familia,
o en un tipo de familia, todo el problema de su envilecimiento; y esas familias
–o mejor, ese tipo de familias- descargan toda su culpa sobre unos chivos
expiatorios, los seres más expuestos y quizá los más débiles de ellas, a los
que convierte en drogadictos, quizá sin intención.
Si no entendemos que la drogadicción es una
enfermedad social que a algunas familias las convierte en enfermizas
, no
lograremos jamás prepararnos para lo que se nos viene que no es sólo la
despenalización sino la legalización de las drogas. Sólo si entendemos a la
drogadicción como una enfermedad social podemos prepararnos, y la mejor manera
es la educación con calidad de los individuos para lograr familias plenas,
preparando así un fuerte tejido familiar sustento de un enérgico y pujante tejido
social. 14.VIII.12
Este es un espacio de opinión destinado a
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pertenecen exclusivamente a los autores que ocupan los espacios destinados a
este fin por el blog Informativo del Guaico y no reflejan la opinión o posición
de este medio digital.

Author: Miguel Cordoba

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