Época de navidad

El despertador del sur
Por Jorge Arturo Bravo
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Ha llegado a todos los hogares de Pasto, de Nariño, de Colombia y del mundo entero católico, la época más bella del año: Navidad; una Navidad que no será la misma de hace muchos años, pues la pasaremos en medio de la incertidumbre que nos va dejando esta pandemia, de hecho en muchos hogares habrá infinita nostalgia por los seres queridos que, por el coronavirus, partieron a los confines de la eternidad.

Que la llegada del Mesías no solo al pesebre sino a nuestros hogares y especialmente a nuestros corazones, con la fe que caracteriza a los católicos, en Dios hecho Niño, nos permita vivir una Navidad en paz, quizá sin los jolgorios comunes de esta fiesta, pero con el amor, la paz, la alegría, y la esperanza que debe reinar en todos y cada uno de los hogares aún en estas circunstancias de pandemia.

Por nuestra salud, por la salud de cada uno de nosotros, por la salud de nuestra familia, por la salud de todos, amigos, vecinos de cuadra y conocidos o no, por nuestra vida, atrás quedará, estoy seguro, la “parranda” y “jolgorio”, que ha caracterizado a todos a unos más que a otros, pero vamos a disfrutarla llenos de alegría y felicidad, ese es nuestro deseo pero no podemos olvidar el cuidado y la responsabilidad de bioseguridad que todos debemos tener.

Tampoco debemos olvidar a los millones de colombianos, niños, jóvenes, adultos y ancianos, hombres y mujeres, que hoy están padeciendo en mayor grado, las consecuencias de este Coronavirus, de las inclemencias de la Naturaleza, ellos no gozarán de esta Navidad, pues el sufrimiento y la miseria serán sus compañeros, para ellos no solo elevemos una plegaria al Dios Niño sino que les debemos abrir, de par en par, las puertas de nuestro corazón, de la generosidad y la ayuda hacia ellos y disiparles, aunque sea en lo mínimo su triste Navidad.

Y que ojala, esta situación que todos, sin distinción alguna, hemos y estamos viviendo y seguiremos viviendo no sabemos hasta cuándo, pidiendo alrededor del Pesebre al Niño Dios, aleje de nuestro pensamiento esas actitudes negativas que llevamos consigo, de arrogancia, de “avivatos”, de egoísmo, esa corrupción que a muchos caracteriza y que no han hecho posible, ni la paz ni la tranquilidad en los hogares y en la sociedad colombiana.

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Author: Miguel Cordoba

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