Glifosato: no solo mata la maleza, también a las abejas

Foto: Alex Wild/University of Texas at Austin

Tomado de www.dw.com

El glifosato no es tan inofensivo
como se ha propagado. Un nuevo estudio muestra que el glifosato, uno de los
herbicidas más comunes, es causante de la muerte de las abejas.

El glifosato es sospechoso de ser
cancerígeno
. Ahora, investigadores de la Universidad de Texas concluyen que el
glifosato es peligroso para las abejas, según la revista científica Proceedings
of the National Academy of Sciences (PNAS). Para su estudio, los científicos
alimentaron a las abejas con una solución de azúcar con glifosato, en una
concentración que también se produce en el medio ambiente. En otro grupo, el de
control, las abejas recibieron azúcar sin herbicida.
Después de tres días, las abejas que
recibieron el cóctel de glifosato habían perdido algunas de sus bacterias
benignas en el intestino. Por eso los investigadores concluyen que el glifosato
puede debilitar el sistema inmunológico de los insectos alterando su microbioma
intestinal. Esto, según los científicos, es una prueba de que el glifosato
contribuye al declive de las abejas melíferas en todo el mundo
.
Veneno vegetal muy popular
Los herbicidas de glifosato, como
Roundup de Monsanto, son los llamados herbicidas de amplio espectro, porque son
tóxicos para casi todas las especies de plantas
. En el mundo se usan unas 700.000 toneladas de
glifosato, cada año. Desde hace más de cuatro décadas. Solo en Alemania, se
riegan anualmente en jardines privados, parques urbanos y vías férreas más de
5.000 toneladas de glifosato. Pero es en la agricultura en donde se usa la mayor
parte: el 40% de las tierras cultivables en Alemania es rociada con glifosato.
Numerosos estudios han investigado
si el pesticida es carcinogénico o mutagénico, o sea si es una sustancia que
causa efectos genéticos o reproductivos. Hasta el momento, sin embargo, no ha
habido un resultado definitivo. Mientras que la agencia contra el cáncer de la
Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que hay evidencia de que el
glifosato “es probablemente cancerígeno”
, otras agencias, incluidas
las autoridades sanitarias alemanas y europeas, están en desacuerdo.
El Parlamento Europeo pide la
prohibición de estos herbicidas para el año 2022
. A finales de 2017, la
Comisión Europea recomendó extender la licencia por cinco años. En 2022, podría
toma otra decisión.
Poniendo en peligro la biodiversidad
Menos controversial que la cuestión
de si el glifosato causa cáncer es el impacto ambiental del herbicida. El
ministerio alemán del Medio Ambiente está preocupado porque el pesticida de
amplio espectro mata las plantas indiscriminadamente, incluso aquellas que son
vitales para muchos animales. El resultado son tierras de cultivo monótonos sin
insectos ni pájaros, advierten ecologistas
.

Foto: Vivian Abagiu/University of Texas at Austin

La Agencia Europea de Productos
Químicos (ECHA) clasificó recientemente el glifosato como “no
carcinógeno”, pero mantuvo la clasificación como una “sustancia que causa
graves daños oculares y es tóxico para los organismos acuáticos
, con efectos
nocivos duraderos”.

La mortandad de abejas podría empeorar
El hecho de que el glifosato ataque
a las abejas es alarmante
, teniendo en cuenta que las poblaciones de abejas
domésticas y silvestres ya se han reducido en casi todo el mundo. En China, los
manzanos y perales han tenido que ser polinizados a mano porque la mayoría de
las abejas que hacían el trabajo ha desaparecido. Probablemente una combinación
de factores es la responsable del declive de las abejas: la plaga del ácaro de
Varroa, la falta de suministro de alimentos para los insectos, las influencias
de los pesticidas químicos y el cambio climático.
El nuevo estudio de la Universidad
de Texas, sin embargo, vincula directamente el uso de glifosato con la
disminución de las abejas
. En un estudio de seguimiento, los investigadores
también encontraron que las abejas con microbioma intestinal alterado por glifosato
mueren con mucha más frecuencia cuando se exponen a un patógeno específico, la
bacteria Serratia marcescens.
Aproximadamente la mitad de las
abejas con un microbioma saludable seguían con vida ocho días después de haber
estado expuestas al patógeno. Pero solo la décima parte de las abejas cuyo
microbioma fue alterado por el glifosato sobrevivió. Por lo tanto, los
investigadores recomiendan no rociar glifosato en las plantas con flores, a fin
de no poner en peligro a las abejas
.

Author: Miguel Cordoba

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