
Por Jesús Armando Eraso
Redes sociales: @jesuseraso51
En Linares, Nariño, el proyecto de un auditorio escolar que prometía darles a más de 500 estudiantes un espacio digno para actos culturales y ceremonias de graduación, pasó de ser un sueño a convertirse en una pesadilla. En total, ya se cumplen más de 12 meses en donde el proyecto está frenado y su avance registra apenas el 4% de ejecución, a pesar de tener recursos asegurados y contratos firmados.
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Esta es la historia de cómo una obra que tenía todo listo para comenzar terminó atrapada en una maraña de trámites y enredos burocráticos, con la Secretaría de Infraestructura del Departamento de Nariño como protagonista central.
En 2020 nació, con entusiasmo compartido, el sueño de construir un auditorio para la Institución Educativa Diego Luis Córdoba. Durante tres años, líderes del municipio y directivos de la institución unieron esfuerzos en una gestión constante que, finalmente, dio frutos: el 27 de junio de 2023, la Gobernación de Nariño otorgó viabilidad presupuestal por un valor inicial de $1.149.866.729 para hacer realidad el anhelado proyecto. Al día siguiente, se firmó el convenio interadministrativo bajo una premisa clave para comprender la situación actual: la Gobernación financiaría y el municipio sería el encargado de ejecutar la obra.
Cinco meses después, el 10 de noviembre de 2023, llegó otro impulso para el proyecto: se aprobó una adición de $143.376.748, llevando el presupuesto total a $1.293.243.477. La decisión se tomó tras el concepto favorable del Grupo de Análisis de Costos y Razonabilidad Financiera de Contratación del Departamento, el visto bueno del entonces gobernador y la gestión constante de dirigentes linareños al interior de la Gobernación.

En términos técnicos, estos dos hitos fueron un éxito. Los recursos quedaron aprobados, registrados y comprometidos. A hoy, estos recursos NO se han perdido, tampoco están embolatados o en riesgo alguno; están “bajo llave” dentro de la Gobernación bajo una figura denominada vigencia expirada: dinero que, aunque la vigencia fiscal haya terminado, no se pierde porque existe un compromiso jurídico que obliga a ejecutarlo.
El 28 de diciembre de 2023, tras un proceso de licitación, la obra fue adjudicada a una Unión Temporal, encargada de su ejecución.
Con el cambio de administraciones, tanto a nivel departamental como municipal, empezaron a notarse diferencias en las prioridades frente al proyecto. El nuevo alcalde de Linares mostró —y sigue mostrando— voluntad política para sacar adelante el auditorio: en 2024 logró adjudicar la interventoría y mantener el cronograma en marcha. En la Gobernación, en cambio, esa voluntad ha sido escasa y enredada.
De acuerdo con el convenio interadministrativo, una vez adjudicadas las licitaciones, la Gobernación de Nariño debía girar el 40% del valor total como primer anticipo para iniciar la obra. A la fecha de publicación de esta columna, ese desembolso NO se ha realizado. Aun así, se firmó el acta de inicio y el contratista, junto con la interventoría, comenzaron los primeros trabajos entre abril y julio de 2024.

A pesar de la voluntad de los contratistas (quienes trabajaron con recursos propios), con el inicio de las excavaciones y demoliciones de las aulas, surgieron 3 obstáculos técnicos que cambiarían el panorama del proyecto:
– Durante las obras de demolición, se afectó la estabilidad de una vivienda contigua al impactar un muro.
– En las excavaciones, se detectó que el andén de la calle 5ª carecía de estabilización y debía reforzarse.
– Al iniciar la cimentación, aparecieron cantidades de roca de gran tamaño.
Estos imprevistos, no contemplados en el contrato original, hicieron necesario tramitar una adición de recursos para poder continuar con la obra. Gestiones que el alcalde de Linares ha venido adelantando de forma muy juiciosa y que, a falta del anticipo inicial, ha obligado a suspender los trabajos mientras se adelantan dichos procesos administrativos.
Actualmente, según la información disponible, continúan los trámites administrativos y burocráticos para obtener la adición presupuestal necesaria. Paralelamente, se busca que la Gobernación adelante las gestiones para girar el primer desembolso de los recursos ya viabilizados, con el fin de reiniciar la obra.
La inconformidad surge porque la Gobernación, a través de la Secretaría de Infraestructura, condiciona —sin un criterio técnico aparente, y presuntamente— que dicho desembolso sólo se realizaría cuando se apruebe la totalidad de la adición solicitada. Esto no debería suceder: la adición no puede convertirse en requisito para ejecutar recursos que ya están aprobados y legalmente respaldados.
Además, para dar luz verde a la adición, se han pedido modificaciones innecesarias dentro del proyecto, llegando al punto de sugerir que el mismo se reformule por completo, a pesar de que este ya pasó por todos los filtros técnicos y jurídicos de la misma Gobernación. ¿Acaso la Administración actual tiene algún tipo de retaliación hacia los proyectos heredados de la anterior administración?
He intentado alertar al señor Gobernador sobre lo que presuntamente ocurre, incluso a través de sus funcionarios más cercanos y las redes sociales, sin obtener resultados. El 11 de agosto, día de publicación de este artículo, recibí un mensaje suyo y solicité formalmente una reunión para exponer la situación a detalle, pues estoy completamente seguro que desconoce lo que estaría ocurriendo.
Con esta columna busco tres cosas:
- Respaldar las acciones que los líderes cívicos de Linares han emprendido a través de sus redes sociales, quienes de forma totalmente legítima ejercen presión y veeduría ciudadana para que la Gobernación de Nariño adicione los recursos y, de manera especial, ejecute el desembolso necesario para que el proyecto se reanude.
- Hacer un llamado firme y contundente al Concejo Municipal de Linares y a la Asamblea Departamental de Nariño para que ejerzan un control político exhaustivo frente a lo que está ocurriendo con este proyecto y, presuntamente, con otros diez de envergadura departamental.
- Dejar claro que, desde mi rol como ciudadano, no me queda sino acudir a las letras y a las redes para informar lo que está ocurriendo, evidenciar que los recursos están a salvo y reafirmar que, a pesar de la distancia, seguimos muy pendientes de lo que sucede con este proyecto.
¡Ah por cierto!, van a empezar a sembrar maíz en el lote donde debería existir un auditorio…
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