‘La paja en ojo ajeno’

Endulzando las palabras

Por Iván Antonio Jurado Cortés
Las transmisiones ininterrumpidas por
distintos canales de televisión y radio de los acontecimientos políticos en
Venezuela, aparentemente muestran un país devastado, sin provisiones ni
atención en salud. Incluso, algunos medios informativos enseñan a venezolanos
pidiendo para la alimentación o para ser atendidos en el sistema de salud
;
acciones malintencionadas que no llevan sino a la desestabilización
institucional y confusión regional.

Caemos en el refrán, ‘no mires la paja en ojo
ajeno’, precisamente calza como anillo al dedo en el caso de los colombianos,
cuando por todos los medios nos bombardean con información tergiversada de una
nación que afronta particulares problemas, propios de cualquier país en
transformación. En muchas ocasiones son eventualidades sin importancia,
mientras que en la tierra del ‘Corazón de Jesús’ suceden hechos estructurales
de afectación directa a la sociedad
, pero que los simplifican hasta el colmo de
restarles trascendencia.
Estos medios de comunicación se han vuelto
expertos en desvirtuar y ocultar información de suma importancia para los
colombianos
, y la manera más fácil es transmitiendo noticias amarillistas de
países vecinos, con el propósito de desubicar al televidente o oyente de la
realidad nacional, más deprimente que la venezolana. Nos insisten en mirar y
sensibilizarnos con acontecimientos externos, alejándonos de los nuestros. Esta
perfectamente detectado que esa es y será la función de este tipo de prensa,
‘la privada’.
El sistema de salud colombiano es uno de los
más malos, por debajo de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Cuba y otros de la
región
. A diario mueren personas a causa del mega negocio de la salud, pero
como buenos folclóricos, olvidamos de inmediato nuestro dolor, y  nos inmiscuimos en asuntos de la República
Bolivariana que sin entender su esencia, nos solidarizamos y juzgamos sin
argumentos. En el mismo sentido con los alimentos, cada vez con más
importación, negándoles la posibilidad de producir dignamente a nuestros
agricultores, concurriendo en una sistemática carestía de los mismos.
Hace unos días el gran descubrimiento de
Bogotá, el ‘Bronx’, un tema conocido por toda Colombia pero que nadie ha
actuado decididamente, y que esta vez fue la cortina de humo perfecta para
hipnotizar y distorsionar a millones de compatriotas que criticaban
impotentemente la venta de uno de los últimos bienes de gran representación
para el Estado, la ETB
. En el país constantemente suceden cosas que se han
vuelto comunes, pero para el mundo exterior son muestra de ingobernabilidad,
tal como nos hacen ver lo de Venezuela.
No puede ser más irónico, un ‘burro hablando
de orejas’, sabiendo que desde hace décadas los gobiernos se han empecinado en
administrar para la oligarquía, muestra de ello las selectas familias que se
han disputado el poder. Y nos admiramos de una nación que afronta un proceso de
cambio, pero que siempre estuvo en mejores condiciones que la nuestra. La
verdad, sobre el tema existen opiniones divididas, y esto en gran porcentaje se
debe a la parcialidad de la prensa privada que no ha hecho sino empecinarse en
trastocar la  mentalidad nacional
.
Como dice la sabiduría popular, ‘la ropa sucia
se lava en casa’, eso es lo que debemos hacer, y permitir que la ajena la
enjuaguen en la de ellos. La irresponsabilidad de algunos medios informativos
no mide limites, ni consecuencias, simplemente son guardianes de una
rentabilidad financiera
.
Nadie puede ser indiferente de la problemática
social de los campesinos e indígenas colombianos, siempre malmirados y
pisoteados por la fuerza del Estado y gobiernos excluyentes. Ni que decir de
los elevados índices de desnutrición infantil y corrupción de la institucionalidad
.
La situación real del pueblo de la ‘tierra del
café’ es más compleja que la misma venezolana, porque las causas han sido
enquistadas
, conllevando a la ciudadanía a defenderse solamente de las
consecuencias más no se genera espacios para entender la verdadera razón.
Países como Ecuador o Bolivia, que los presentan como ‘comunistas’ o
‘socialistas’, basta con entrar a estos territorios para detectar la gran
diferencia y entender el significado de progreso y desarrollo socioeconómico.
La irresponsabilidad de la información ha
contribuido a blindar paradigmas obsoletos, ahuyentando  el bienestar del pueblo, llegando al  extremo de hacernos creer lo que no somos,
desconociendo el avance de los vecinos.
En vez de mirar ‘la paja en el ojo ajeno’, intentemos sacarnos la nuestra. Es oportuno hacer un acto de reflexión
por el bienestar colectivo
.

Domingo, 5 de junio de 2016

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Author: Miguel Cordoba

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