
Por Pablo Emilio Obando Acosta
peobando@gmail.com
“Triste realidad condenar al olvido a eximias figuras de nuestras letras nariñenses. Figure por siempre en el Parnaso Celestial nuestro insigne Luis Felipe de la Rosa”.
Periodista Esperanza Caicedo
🎥 Suscríbete a nuestro canal de YouTube
👉 Informativo del Guaico en YouTube
✅ No te pierdas videos con la actualidad de Sandoná, Nariño y Colombia.
En pleno corazón de Pasto, en la intersección de la calle 16 con carrera 24, sobrevive lo que alguna vez fue un espacio de creación, de pensamiento, de rebeldía estética. Hoy, en cambio, es el testimonio mudo de una deuda histórica: paredes desgastadas, residuos de construcción, basura que convive con lo poco que queda de una vida dedicada al arte. Allí, entre el polvo y el descuido, aún resisten algunos cuadros, fotografías y textos, como si se negaran a desaparecer del todo.
Resulta inadmisible que una figura de la dimensión de Luis Felipe de la Rosa haya sido reducida a esta suerte de proscripción silenciosa. No hablamos de un autor menor. Hablamos de un poeta de aliento amplio, cuya obra trascendió lo local para encontrar eco en distintos países del continente americano, donde fue reconocido por la profundidad y belleza de sus versos. Hablamos, además, de un hombre que ejerció la palabra con valentía, desde trincheras periodísticas como El Alfiler, Tracatraca y El Cabo Simón, pagando incluso con su libertad el precio de sus convicciones, acusado de blasfemia y condenado a prisión.
Y es precisamente en ese encierro donde escribe uno de sus poemas más conmovedores, “En la cárcel”, una pieza que, lejos de la derrota, reafirma su fe, su visión del mundo, su dignidad. Más adelante, textos como “Zarza Roja” continúan revelando la potencia de una voz que no se doblega, que no se somete, que se eleva por encima de la circunstancia.
Hoy, sin embargo, su casa —su espacio vital— parece condenada a desaparecer. Y con ella, el riesgo inminente de borrar una parte esencial de nuestra historia cultural.
Pero en medio de esta tragedia, una luz se enciende. Junto a la periodista Esperanza Caicedo de Dávila, hemos emprendido una tarea que es, al mismo tiempo, denuncia y acto de resistencia: llevar a la opinión pública del departamento de Nariño y del municipio de Pasto la voz de este poeta a través de la musicalización de sus textos, devolviéndolos al lugar donde siempre debieron estar: en el oído y en el corazón de la gente.
No se trata de un gesto simbólico. Se trata de un llamado urgente.
A las autoridades culturales, a las instituciones, a quienes tienen en sus manos la posibilidad de actuar: no es admisible la indiferencia. No es tolerable que la memoria de uno de nuestros creadores más notables permanezca sepultada bajo escombros. Este no es solo un asunto patrimonial; es un asunto de identidad, de dignidad colectiva, de respeto por lo que somos.
A la ciudadanía: este es también un llamado a la conciencia. La cultura no se preserva sola. Requiere voluntad, compromiso, apropiación. Requiere entender que cada poeta olvidado es una parte de nosotros que se desvanece.
Que estas imágenes no sean simplemente un registro de la desidia, sino el punto de partida de una acción decidida. Que la casa de Luis Felipe de la Rosa sea recuperada, restaurada, resignificada como un espacio de memoria viva. Que sus poemas vuelvan a ser leídos, cantados, recitados. Que su nombre recupere el sitial de honor que le corresponde en la memoria colectiva del sur.
Porque este sur —el sur profundo, el sur que resiste— no puede permitirse seguir perdiendo a sus hijos más ilustres.
Es hora de rescatar, con firmeza y sin dilaciones, a Luis Felipe de la Rosa de la proscripción y del olvido.
Este espacio de opinión está abierto a columnistas, blogueros, comunidades y otros autores. Las ideas expresadas son responsabilidad exclusiva de sus autores y no representan la posición ni la línea editorial del Informativo del Guaico.
📢 Síguenos para más información:
👉 Haz clic para seguirnos en Facebook
👉 Únete a nuestro Canal de WhatsApp
✅ No te pierdas las noticias de Nariño y Colombia.















