Minciencias Vs Página10.com

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Desde Nod
Por Alejandro García Gómez
pakahuay@gmail.com

El 24 de noviembre de 2012 apareció un nuevo portal en la web, siendo su base Pasto. Se trataba del sueño quijotesco de un abogado sureño, experto en estudios políticos y en planificación urbana y regional, que le apostó a convocar a un grupo de amigos, para participarles su locura. Varios se apuntaron a “llevarle el agua al molino”. La tal idea loca era formar un periódico serio, no para que le compitiera al veterano diario liberal de los pastusos (que por entonces ya había aplastado al de los godos, El Derecho) sino para ver la noticia y la opinión con un prisma diferente. En calidad, eso sí, debía ser superior al del poderoso empresario dueño de la información-opinión nariñenses y del Dpto. del Putumayo. Era una “utopía sensata” pero difícil, porque para cualquiera que tenga el gusto de escribir (y más, por allá en 2012) no es lo mismo el olor de la tinta y del papel en las manos, que las volátiles y etéreas “páginas” de internet. Algunos amigos aceptaron, pero no era suficiente el personal con buena cabeza y buena pluma. Sus amigos, los que aceptaron, estaban con algunas de las tareas derivadas de su locura inicial, y no era posible recargarlos más. Pero hacía falta más personal y del bueno. Entonces se propuso él mismo convocar personalmente o por teléfono a los amigos selectos de amigos, de los amigos, de los amigos de sus amigos que quisieran hacer parte de la aventura. Y lo logró, porque muchos le dimos la afirmativa.

-¿Cómo se va a llamar el producto de esta feliz ocurrencia? – le preguntaron. 

-Página10.

-¿Por qué?

-Porque cuando los tiempos de la creación de nuestro Dpto. de Nariño, en los inicios del siglo XX, fue el décimo departamento del país.

Entre la crónica y la fábula, así nació Página 10 punto com y, desde entonces, “ha crecido en sabiduría y fortaleza”, y hoy es una importante página web de Pasto para Pasto, para toda la región del sur y para Colombia (y el mundo). Ya es imparable.

Hace algunos días, Mario Cepeda Bravo, el quijotesco abogado, politólogo y planificador regional en comento, se atrevió a hacer unas críticas a la ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación, Ángela Yesenia Olaya Requene. No soy versado en esos temas. Lo que leo es que sin una sola voz de irrespeto o similares, las observaciones de Cepeda Bravo se refieren a la forma o distribución o no sé qué de unos dineros que la minciencias ha asignado a familias de la costa pacífica nariñense de donde ella es oriunda (Tumaco). Y ahí fue troya. Lo bloqueó. Una foto sirve como evidencia. 

¿Será que a la Minciencias Olaya, nosotros los comunes y mortales, no le podremos hacer ningún tipo de observaciones o críticas a su actuar? ¿Se estará volviendo costumbre este actuar entre algunos miembros del gobierno? Ella tiene todo el derecho para hacer valer sus razones -querámoslo o no, es el gobierno- pero no bloquear a la prensa de esa manera grosera y arrogante que recuerda los peores momentos de anteriores años. Como escritor y periodista fijo mi voz de rechazo y de protesta contra ese actuar de la Minciencias en contra del periodista. De la prensa. 1.XI.23

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