Nariño, superlativo de la belleza

Paisaje nariñense
Foto www.eltiempo.com

Por Andrés Hurtado García

Enviado especial VIAJAR
Tomado de www.eltiempo.com
Este departamento asombra con su paisaje de
retazos verdes
. Tierra de volcanes y lagunas.
Nariño fue una epifanía para mí cuando, casi
sin salir de la niñez, fui trasplantado de la magia de mis cafetales
quindianos, ahora patrimonio de la humanidad, al hechizo nariñense de los
trigales y cebadales que el viento convierte en mares de suaves oleajes
.
‘Campestremente’ hablando, Nariño es el
departamento más bello de Colombia
, sobre todo en su extremo sur, con centro en
Ipiales.
Se llamó Provincia de Obando porque cuando
Bolívar pasó por la “ciudad de las nubes verdes”, como llamó a
Ipiales el ecuatoriano Montalvo
, en una fiesta en su honor las señoritas Obando
fueron las encargadas de ponerle una corona de laurel al Libertador.
Hoy la región se denomina Federación de
Municipalidades de la exprovincia de Obando y engloba todos los municipios que
rodean a Ipiales.
Aquí la belleza recibe todos los apelativos y
superlativos: belleza idílica en la vida sencilla de los campesinos; belleza
cromática en el colorido de las parcelas del trigo, la papa, el haba y la
cebada; belleza majestuosa en los volcanes Chiles, Cumbal, Azufral y en el
lejano Galeras
, y cálida belleza del alma nariñense; en el corazón de cada
habitante late un artista de la música y un campeón de la amabilidad.

La primera y obligada visita es al santuario
de la Virgen de Las Lajas, una de las maravillas de Colombia
. Impactan los
miles y miles de placas que los devotos agradecidos allí han dejado. Las hay de
expresidentes de Colombia, artistas, científicos, viajeros ilustres y
gentecitas del montón, de Colombia y del extranjero. Una placa llama a la
Virgen “contrabando del cielo”.

Saliendo del enorme cañón del Guáitara, del
cual parece brotar el santuario, nos empeñamos en recorrer los pueblos. Siempre
me he declarado embelesado en el paisaje de las cuadrículas del minifundio
,
limitadas por cercas de árboles y que yo llamo ‘retazo de calzón de pobre’.
En el campo nariñense puede haber pobreza,
pero no hay miseria. El campesino es trabajador, estoico y perseverante, y hace
rendir “la tierrita”. Hablar con él, con el hombre de campo, es una
delicia por los modismos típicos y por la musicalidad del tono
.
Extraña comprobación: Nariño, la región que se
opuso tenazmente a Bolívar en los albores de la independencia, tiene, sin
embargo, los más espectaculares monumentos al Libertador
.
Se trata invariablemente del héroe montado a
caballo y la estatua se lanza al aire sostenida solamente por los cascos de las
patas traseras; así se admiran las estatuas de Contadero, Guachucal, Gualmatán
y Puerres
.
La graciosa historia  de Carlosama es memorable. El pueblo se
encuentra cerca de Ipiales y en la frontera con Ecuador. En la Conquista los
nativos enviaron a Carlos V un regalo consistente en los frutos de la tierra.
Las papas viajaron así a lomo de mula hasta
Honda, donde bajaron por el Magdalena y atravesaron el Atlántico para llegar a
España y todavía seguir por tierra. Fue un viaje de meses y los tubérculos
llegaron ya nacidos. El emperador, agradecido, les envió un mensaje que decía,
entre otras cosas: “Carlos os ama”; y el pueblo quedó Carlosama.
Los habitantes de Contadero también le ponen
humor, ese delicioso humor nariñense, a la historia de su pueblo. Dicen que se
llama así porque en aquellos tiempos reunían el ganado en la plaza para
contarlo. Este era el único lugar plano del pueblo. Entonces contaban el número
de cachos y lo dividían por dos
.
Dominan la gran meseta ipialeña los volcanes
Cumbal, siempre empenachado de vapores, el Chiles y el Azufral
. Al Cumbal suben
los nativos y bajan azufre que venden para hacer ácido sulfúrico y también
bajan grandes trozos de hielo envueltos en hojas de frailejón.
Con el hielo hacen deliciosos cholados, que
venden en la plaza del pueblo de Cumbal. Por la cima del Chiles pasa la
frontera entre Colombia y Ecuador.
Laguna Verde del volcán Azufral
Foto viajeros.com

El ascenso al Azufral, que con sus 4.000
metros es el más bajo de los tres volcanes, es relativamente fácil por un
sendero que de manera suave lleva al caminante desde la vereda de El Espino
hasta depositarlo en la cima
, cuyo cráter llena una laguna que semeja una
esmeralda verde oliva.

Vecino al Azufral se eleva un pico que se
dispara solitario y filudo, como queriendo perforar el cielo. Lo llaman
Gualcalá o Dedo de Dios.
Casi a la cumbre del Azufral se puede llegar
por un carreteable que sale de Túquerres. Cerca de este municipio se encuentra
Guaitarilla, cuyo entorno tiene, para mí, los más bellos paisajes de las
cuadriculas del minifundio boyacense.
La iglesia de Guaitarilla es un soberbio y
colorido templo que se divisa ala distancia en medio del pueblo, como
coronándolo.
Quizas la más espectacular estatua del
Libertador se encuentra en Gualmatán, pueblo que se ufana de ser la cuna del
inventor del helicóptero, y un monumento al cacique que vivió en esas tierras
así lo proclama.
Páramo de Pajablanca
Foto radiopajablanca.blogspot.com

Un inmenso páramo, llamado Pajablanca,
por desgracia cada vez más esquilmado
. Corona toda la gran meseta de la
exprovincia. Del páramo se alimentan los acueductos de siete municipios y de
una cincuentena de veredas. Toda esta región goza de clima frío y todas sus
montañas sobrepasan los 3.000 metros sobre el nivel del mar.

Estando en Ipiales es imposible no visitar la
frontera con Ecuador y avanzar hasta Tulcán, pueblo que se enorgullece de uno
de los cementerios más bellos de América
.
Los setos de pinos artísticamente tienen
formas de figuras humanas, de animales, de cosas. Son varios centenares de
figuras. Al regresar a Ipiales encontramos una pared en la que brilla el
admirable ingenio de los ‘pastusos’, como suelen denominar equivocadamente los
colombianos a todos los nariñenses
. En la pared se dice que el lote no esta en
venta y se lee: “Informes en el teléfono tal y tal”.
¿Cómo terminar la visita a esta
prodigiosamente bella región de Colombia sin degustar en Pinzón la cumbre de la
gastronomia nariñense, el cuy?
Al animalito, juiciosa y limpiamente alimentado
con pasto, lo atraviesan de parte a pàrte con un palo.

(¡Ay dolor!). Y así lo van dorando a la vista del
ávido comensal. Los comensales éramos nosotros, Ricardo Orbes, mi ipialeño
compañero en todos los viajes por el departamento, y yo. Nariño debe ser
destino preferido de todos los colombianos
.

Author: Miguel Cordoba

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