Posible arboricidio en Sandoná

Por Carlos Fernando Cabrera
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Cuando estamos en la era de la conservación y preservación de la naturaleza, donde es más importante la producción de oxígeno que nos da la misma que el supuesto “progreso”, pavimentación, con el argumento, de que las raíces dañan la misma, se anuncia la tala de aproximadamente 30 árboles en la avenida Centenario, repitiendo la triste historia del corte de la arboleda situada al inicio de la mencionada avenida (la historia se repite como tragedia o como comedia).

Dañando y acabando con el bello espectáculo del sendero natural, y el disfrute de su encanto por los que transitamos por esa senda, transformándolo en una mole de cemento gris, para beneplácito de los automotores y motos, que ensuciaran el entorno natural con ruidos, contaminación y velocidad con la prisa de los que van a ningún parte o a la muerte; donde se construyen obras y se planifica para los automotores y no para las personas y peatones, donde se da más importancia a Tanatos, a las cosas inanimadas que a los productores de vida como son los árboles.

Producto de ese paradigma del crecimiento, irreflexiva y estúpida destrucción de la belleza natural, que convierte a los pueblos y lugares apacibles en moles de concreto y hormigón, destruyendo los tejidos sociales y el placer de pasear por esos senderos, queriendo emular a las grandes ciudades sin tener en cuentas los costos no visibles o de rebosamiento y las incomodidades de sus habitantes; que están buscando otros modelos de desarrollo, no de simple crecimiento económico, sino de desarrollo armónico con la naturaleza y sus poblaciones, conviviendo con ella sin destruirla, es momento de empezar a preguntarnos qué clase de desarrollo queremos para nuestro pueblo, pero pensando en las futuras generaciones y no en la simple coyuntura.

Ya acabaron con la cascada de Belén y con sus aguas cristalinas y ahora van acabar con multitud de árboles su entorno y nicho ecológico, no tenemos por qué seguir el mismo derrotero por el que transitaron las grandes ciudades y hoy sus habitantes están arrepentidos de haber seguido ese áspero y cruel camino de crecimiento económico, sin tener en cuenta el entorno natural y la herencia para sus hijos, hoy las mismas se quejan de la falta de agua y oxígeno, fundamental para la vida.

Repensemos el modelo de crecimiento y discutamos entre todos los que queremos y vivimos en este bello lugar. ¿Qué clase de desarrollo o modelo necesitamos que este más acorde con los tiempos de calentamiento global, destrucción de la capa de ozono y contaminación ambiental?

En Sandoná todavía no todo está perdido y destruido y hay posibilidades de un crecimiento económico, pero sin destrucción del medio ambiente.

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Author: Miguel Cordoba

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