Respuesta creativa a una columna de opinión

Por Alejandro García
Gómez
A raíz del último
artículo “Ni escolares ni universitarios saben redactar: ¿por qué?”, en mi
columna semanal Desde Nod, he recibido una respuesta que, por su creatividad,
podría ser una ayuda más a quienes nos dedicamos o nos hemos dedicado a la
educación de niños y adolescentes y por ese motivo la comparto
. Su autor, a
quien no conozco, se llama Jairo Alonso Ramírez Zuluaga, y dice ser ingeniero
electricista. Se transcribe textual, como se recibió:

[Medellín, 20 de
febrero de 2016] Hola Alejandro:
Me encantó tu columna
de hoy en El Mundo. Comparto totalmente tu apreciación en el sentido de que la
razón del atraso de nuestros profesionales en cuanto a su capacidad de redactar
y expresarse viene de las locuras de nuestro sistema educativo
….. Y el del
planeta….. !… Porque el problema educativo es mundial y todo se reduce a la
total comprensión de las palabras que se leen, escuchan o se usan al hablar o
escribir.
Cada rato escucho
personas  tratando de explicar qué fue lo
que quisieron  decir cuando escribieron  algo, 
porque su escrito decía realmente otra cosa, o era muy confuso; no están entrenados para convertir en
palabras los conceptos que tienen en la mente
y cuando vemos la redacción de
algunos informes de profesionales en las empresas públicas y privadas, da
tristeza y hasta risa…. No son capaces de convertir un concepto en palabras
de una manera fluida.
Soy ingeniero
electricista pero muy estudioso de los temas humanísticos y lingüísticos,
además de los artísticos…. mis compañeros de Universidad me bromean
diciéndome que soy “ingeniero por accidente”.  Tengo dos páginas web:
www.jairoramirez.com para mi perfil digamos de
“filántropo”;
www.jairoalonso.com
para mi  perfil de “artista”.
Esta introducción la
hago por ilustrarte por qué siendo ingeniero
me atrevo a meter la cucharada en algo tan humanista.
Para no alargarme más
te cuento la razón de este mensaje:
Entre las tantas cosas
distintas a ingeniería que he estudiado están las “técnicas de
estudio” y en ellas aprendí que la esencia del aprendizaje viene de la
comprensión de cada una de las palabras
…. pero no se trata de las palabras
raras, sino de ser capaz de definir palabras de uso cotidiano como 
“libro”, “cuchara”, o la palabra “quien”,
“el”, etc. y, avanzando un 
poco más, diferenciar un verbo de un sustantivo y demás términos
gramaticales.
Todo lo anterior nos
conduce a un libro fundamental que el día del idioma ni siquiera mencionan: el
diccionario.
Siempre he tenido la
idea (pero nunca he hecho nada para avanzar porque siempre vivo “muy
ocupado”) de que por encima de los literatos y escritores tan recordados
el día del idioma sería muy bueno (y productivo) que se separara  un espacio especial para el diccionario: que
los colegios organizaran juegos y concursos sobre:
-Manejo del orden
alfabético (no lo saben los niños…. Ni los adultos) con respuestas PIN
PONG  a la pregunta: ¿”Qué letra
está antes de la ___?”  O “¿qué
letra sigue después de la ___?”.  En
este juego, “el que piensa pierde” ¡Hágale este ejercicio a un profesor de español y lo verá
vacilando…!  En el juego que acabo de
proponer ganará quien tenga mayor velocidad de respuesta
…  Sería una eliminatoria….  En fin!… que los profesores pongan la
imaginación!
Velocidad para
encontrar una palabra en el diccionario
, lo cual implica dominio del orden alfabético hacia adelante y hacia atrás. Hay personas que se tardan eternidades
buscando una palabra. No se vale internet por razones obvias.
Manejo de
definiciones básicas
, cuya lista podría incluir la definición de “casa”,
“mesa”, “caminar” 
“comer”, 
“sustantivo”, “adjetivo”, “verbo”,  “adverbio”, “pronombre”,
“artículo”, “conjunción”, “preposición”, etc. Se
podrían inventar varios juegos con este motivo.
Todo esto mantenido en
un nivel muy básico
. Nada de enredarse con términos esotéricos como
“verboides” “dativos”, “acusativos”, ni similares. Enfatizar lo básico y no salir de 
ahí.
Si una persona se
familiariza con el uso del diccionario, y aprende a interpretar las
abreviaturas que acompañan a cada definición, con sólo buscar las palabras y sus definiciones terminará experta en
toda la gramática y en el uso de esas 
palabras. Conocí el caso de una
niña “torpe” que por esta causa 
abandonó el colegio, pero después de un intenso ejercicio de este estilo
(por días) regresó y se convirtió en la
mejor estudiante del colegio y asesora de sus compañeros de estudio
, a quienes
ahora era ella  quien los veía  “torpes”  frente a su nueva capacidad.
Bueno, te dejo la
inquietud porque vi que te duele el tema como a mí.  Y como tengo remordimiento desde hace rato
porque no he hecho nada para llevar esta idea a alguna parte, pienso que al
menos desde tu columna se podría plantear la inquietud….no faltará el maestro
inquieto que hasta se inspira para el próximo 23 de abril
.
Pero yo al menos al
escribir estas líneas siento que he empezado a hacer algo para lograr que algún
día sea una realidad esta idea de cuya necesidad estoy totalmente
convencido: hay qué entrenarse en usar
el idioma, esto es, en convertir los
conceptos realmente en palabras y la
esencia de esto está en el diccionario
. Lo mismo con el proceso inverso al leer o escuchar.
Confieso que este es
un correo muy espontáneo y, antes que ser fruto de una gran reflexión, ha sido
más bien suscitado por el entusiasmo que me generó ver tu artículo
.
Por eso te ruego mires
estas líneas como si hubiéramos hablado del tema en un coctel y con tu
“cuerda” yo hubiera empezado a
“botar corriente” sin mucho análisis ni preparación, pero es que si
me pongo a preparar algo serio sobre el tema nunca termino escribiendo nada
y
la idea se queda guardada con mi consiguiente responsabilidad por
omisión….!!!
Esta es, al fin y al
cabo, la primera vez que escribo algo sobre el tema y con esto al menos se me
va reduciendo el sentimiento de culpa…..ja 
ja!!
Se acabó el coctel…
!
Muchas gracias!!!!

Jairo Alonso Ramírez Zuluaga

Author: Miguel Cordoba

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