Revista Galáctica, de Pasto

Desde Nod

Por Alejandro
García Gómez
“La ‘cultura’
sólo es tal cuando trasciende los límites de aquellos espacios privilegiados por una cierta
institucionalidad”
, afirman los editores de esta revista en su último número
(7) de mayo de 2016, que nació en junio de 2014. Tiene un aviso en su portada,
“Distribución gratuita”. Ellos han optado por el sistema de lo que ahora se
llama “Cultura libre”.
Si es que se puede definir su campo de acción, podría
decirse que la llamada Cultura libre no sólo debe ser gratuita, sin costo
económico, para el “todo Mundo” –en el amplio sentido que conllevan estas dos
palabras-, sino que además debe tratar de ser compartida con todos los
habitantes del planeta, ayudándose de los elementos de la actual tecnología
,
mancomunando trabajo y recursos de unos pocos –de quienes poseen el saber y las
tecnologías- para “Todo el Mundo”. Estoy
seguro de que se trata de una respuesta humanista al neoliberalismo. Quienes
deseen conocer más sobre Cultura libre, internet les ofrece desde explicaciones
hasta una “legislación” internacional, aceptada por aquellos que han llegado a
ella, sea cual fuere el camino. Los gobiernos estatales se han visto obligados
a comenzar a respetar estos conceptos.

He sostenido
que una comunidad humana, cuando ha satisfecho sus necesidades primarias (comida,
techo, vestuario, salud) empieza a cubrir sus necesidades espirituales con la
religión, desde donde se desprendieron la poesía y el arte. A las sociedades
actuales (llámense ciudades, regiones o aun países) les ocurren más o menos lo
mismo, con los cambios que el desarrollo humano actual exige. En este contexto,
Pasto y Nariño pasaron de ser comunidades de intercambio laboral y mercantil
entre sus propios y visitantes –con uno que otro escritor como excepcional
locura- a sostener una inmensa cosecha de escritores y de artistas, de variada
calidad, claro está
. En la producción literaria, la obligada fase siguiente es
la de la crítica, crítica literaria argumentada, que podría haber comenzado con
la personal y subjetiva de “me gusta” o “no me gusta”.
En el Dpto. de
Nariño, pero sobre todo en Pasto, ante la oleada de publicaciones de los
escritores nariñenses actuales, por reflujo, empiezan a formarse unos bloques
críticos que se han atrevido a traspasar aquella etapa del mutuo elogio, con
los inconvenientes que esto acarrea: la confrontación, a veces argumentada,
pero a veces injuriosa del que se siente a su vez ultrajado por “su obra”
criticada
. Es en este entorno cuando aparece la revista Galáctica, aunque sus
editores aseguran que no es una revista de crítica literaria sino de “lectores
para lectores”. Quien haya tenido la oportunidad de conocer algunos de sus
números verá que, si bien podría -a su entender- ver uno que otro artículo de
apasionamiento juvenil, en general hay una construcción seria, reflexionada y
documentada de sus articulistas. De acuerdo con algunos editoriales y de otros
textos galácticos, hubo “autores” que se molestaron, y al parecer, hondamente.
En los últimos números parece que Galáctica declinó esa postura irreverente
sobre sus coterráneos. En el último número ya no aparece ni siquiera el
subtítulo “Revista independiente de crítica cultural”. Una lástima, quizá, para
Pasto y Nariño, para la llamada “academia” y, sobre todo, para los propios
escritores. He sostenido que todo el mundo tiene derecho a escribir lo que se
le antoje. Éticamente y estéticamente, ¿se puede decir lo mismo del derecho a
publicar? ¿Todo lo que cada uno saque de su caletre?
Desde este
territorio libre de Nod, saludamos el empeño de estos jóvenes nariñenses. Un
abrazo para todos ellos y ojalá no claudiquen con su muy inteligente
irreverencia
. La necesitamos jóvenes y viejos. 25.VIII.16

Este es un espacio de opinión destinado a
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pertenecen exclusivamente a los autores que ocupan los espacios destinados a
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de este medio digital.

Author: Miguel Cordoba

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