Un sueño que parece realidad

Por: Jaime Arcos Moncayo
Dijo alguien: “Que cuando el hombre quiere hablar con Dios va también a los parques”. Dicho de otro modo, es porque el parque siendo un punto de partida del urbanismo, también da la idea central de ciudad y mas porque es ahí en donde hay encuentro de la humanidad en su vivir simbólico, en sus imaginarios en donde se protagonizan las lecciones de la vida misma sin distinciones y con diferencias por la razón de la humanidad. Ahí en ese espacio es donde la cultura asume el compromiso de ser de todos y para todos. Vemos como en ciudades como la habana la calle el parque, son sitios especiales para la música, el teatro, el deporte y que sorpresa la mía cuando en Montevideo nos dice la guía turística “Están a punto de iniciar el recorrido por una ciudad en  que cada cuatro cuadras hay un parque” y efectivamente estos sirven para todo lo expuesto y cada uno de ellos tiene una historia de la capital uruguaya.
El parque Bolívar de Sandoná, patrimonio histórico de los sandoneños que encierra todos los encantos empezando por sus grandes dimensiones, encanto de la tradición oral ¿Quién no habrá vivido por lo menos una pequeña historia en el parque?, encanto de la conversación, del paseo sin fin , del recibimiento, del baile a favor de obras o por el gusto de la fiesta , eco de la palabra de Dios, final del Carnaval De la alegría de la vida, encuentro del visitante y sobre todo punto estratégico de mirada a su compañero colosal de majestuosidad el templo de nuestra Señora del Rosario. Aunque tantas veces también desencanto de las voces de promesas mentirosas de oportunistas que nunca le cumplieron a Sandoná.
Ese espacio llamado sala del pueblo, necesita la mano amiga de todo el que quiera hacerlo, ya sea para su remodelación o conservación esa no es la discusión , lo cierto es que a ningún coterráneo de esta generación nos  quede el dolor y la tristeza de que no aporto nada para hacer tangible esta obra, que mejorara la condición de gran ciudad porque  una gran ciudad debe tener un gran parque y aquí incluidos los niños, porque como siempre lo he dicho que  los adultos planeamos el futuro que no nos pertenece, que no va a ser nuestro sino de nuestras generaciones futuras. Por lo dicho, es preciso que los niños también pinten su propuesta y aporten con algo para que aprendan que las buenas cosas tienen un valor por eso hay que tener sentido  de lo publico y por lo tanto hay que cuidarlo.
OLMSTED famoso arquitecto decía: “El valor de esta propiedad de la ciudad, depende del grado que será adaptada para atraer ciudadanos que obtengan las plenas necesidades de ejercicio y ocupación mental alegre al aire libre, con el resultado de una mejor salud y buena forma en todo lo que respecta a las pruebas y deberes de la vida; con el resultado también, necesariamente de mayores ingresos y contribuyentes capacitados de manera que al final la inversión será aprovechada por la ciudad”.
Esta cita la tomé para lo que me llevó a escribir este sencillo artículo y es precisamente el SENTIDO O FONDO, aparte de la ingeniería o arquitectura que conlleva la intervención al  Parque Bolívar.
No se hace una obra sin que esta no apunte a un sentido, entonces si aun tenemos la oportunidad de proponer cosas que vayan más allá de la simple concepción de que un parque es “para la parranda o ir a dar vueltas”, digamos que es la mejor posibilidad de repensar en un parque que sea una lección permanente de historia de Sandoná, porque  tanto este como el templo hablan por si solos, pero hace falta que los niños y jóvenes  puedan contar a los visitantes lo que aquí sucedió.
Por lo expuesto, creo que en esta acción tanto las zonas verdes como zona dura y adornos deben ser atractivos que llamen al turismo como en otras ciudades y que nuestros artesanos, vendedores y comunidad reciban beneficios de los visitantes que entre otras deben ser bien tratados e informados de nuestra historia por guías turísticos que enseñen como otros genios locos hicieron las grandes obras de hoy.
Un día conversando con el maestro Alvaro Sanchez hombre cívico, soñábamos que se le hiciera aquí el monumento en honor al Maestro FARINANGO, el que dirigió la construcción del templo y mirándolo diciendo “CON ESTA PIEDRA CONSTRUI ESTE TEMPLO”. De otro modo, darle mas relevancia a la imagen del Señor de los milagros con su propia historia, veneración y valor en América. Lo propio el monumento al trapichero que tuve la oportunidad de haberlo visto en Chachimbiro Ecuador y el homenaje a la artesana sandoneña  y por que no darle homenaje a la libertad adicionándole otros elementos a la estatua del libertador. Creo humildemente que así tendría SENTIDO el parque de la ciudad de nuestros sueños.
Acompañemos al Alcalde para que se sienta que la sociedad civil puede y debe ayudar a construir su propio destino.
Finalmente quiero traer un pensamiento de TWAIN que dijo: “Que nadie diga que no hiciste nada para que otros de sus sueños hicieran una realidad”.
GRACIAS: Mis deseos por la felicidad de los sandoneños.

Author: Miguel Cordoba

1 thought on “Un sueño que parece realidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.