Víctimas de las tres pandemias

El despertador del sur
Por Jorge Arturo Bravo
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Primera: Esta larga y terrible época de pandemia, que tanta tristeza nos ha dejado por la cantidad de amigos que se han ido a los confines de la eternidad, en ese viaje sin retorno y lo más triste, sin poder darles el último adiós, músicos, periodistas, militares, maestros y maestras, religiosos, políticos, médicos y ciudadanos del común se marcharon víctimas de este coronavirus.

Segunda: Y cuando parecía que con la vacuna, muchos ya estamos vacunados, este mal iba a remediarse, a disminuirse al menos, al pueblo de Colombia le llega una segunda pandemia, terrible igualmente por las consecuencias que ha dejado hasta el momento, el Paro Nacional Indefinido resultado de esas medidas absurdas y nefastas, como la Reforma Tributaria y la Reforma a la Salud, entre otras, promulgadas por un gobierno arrogante, indolente, autoritario y fascista.

El pueblo colombiano y con él la clase trabajadora, los maestros, los estudiantes, los campesinos, los transportadores despertaron de su letargo y se levantaron en píe de lucha para defender, desde las calles, sus derechos, cueste lo que cueste, pero el gobierno, antes que empezar a buscar las soluciones, empezar a escuchar al pueblo, a la juventud en rebeldía, respondió, como las dictadura militares, con la fuerza bruta y salvaje de la policía, dejando decenas de jóvenes muertos, cientos de heridos entre manifestantes y algunos policías, como nunca antes se había visto en la historia de Colombia.

Tercera: Hoy vemos una Colombia aterrada, pero no por la violencia de la juventud sino por la indiferencia de un gobierno que no se atreve a buscar de frente la solución, a escuchar al pueblo, a la juventud; estamos aterrados porque poco a poco nos vamos quedando sin alimentos, sin gasolina, sin gas, y entonces hemos caído en una tercera pandemia, tan grave como las anteriores, porque esta no ve edades ni sexo, son los descarados acaparadores, especuladores y usureros, que pusieron los precios de los artículos de la canasta familiar por las nubes, sin que nadie le ponga control.

Y no quiero referirme a una cuarta pandemia, no tan grave como las otras, pero igualmente peligrosa, es un cierto sector del periodismo “lambiscón y gobiernista” que, defendiendo a un gobierno, califican, sesgada y generalizada, a quienes, desde las calles, defienden los derechos, de ladrones, de delincuentes, de vándalos, de criminales y hasta de esquizofrénicos; estos, los periodistas, no quieren que el pueblo se levante, quieren que siga dormido, sumiso e indiferente como ellos.

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Author: Miguel Cordoba

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