Alto. No más

Visión de mujer
Por Elsy Melo Maya
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“Cada 25 de noviembre desde 1981, se recuerda cuando militantes y activistas, lanzaban sus protestas ante la violencia de género. El origen: la necesidad de honrar la memoria de las hermanas Mirabal, tres activistas políticas de República Dominicana que fueron brutalmente asesinadas; en la actualidad, entidades públicas y privadas y sociedad en general, aún tenemos mucho por hacer para prevenir y eliminar la violencia de género, como la manifestación más clara de la desigualdad entre hombres y mujeres, y la más grave violación de los derechos humanos que sufren millones de mujeres adultas, adolescentes y niñas.

En el mundo, 1 de cada 3 mujeres ha sufrido violencia física o sexual, en la mayoría de los casos perpetrada por alguien de su entorno, principalmente parejas o ex parejas. Casi 750 millones de mujeres se casaron antes de cumplir los 18 años. Al menos 200 millones han sido víctimas de la mutilación genital femenina; el 71% de las víctimas de trata, son mujeres y niñas, y 3 de cada 4 son explotadas sexualmente. Los datos son devastadores y no son exageraciones ni acontecen solo en “otros lugares” del mundo, sino también en nuestro territorio y en nuestro entorno cercano.

La violencia contra mujeres y niñas es una violación grave de los derechos humanos. Su impacto puede ser inmediato como de largo alcance, e incluye múltiples consecuencias físicas, sexuales, psicológicas, e incluso mortales. Afecta negativamente el bienestar de las mujeres e impide su plena participación en la sociedad, acarrea secuelas, traumas, crisis emocionales, represiones y genera impactos fuertes a la familia.

La violencia de género en la pareja, históricamente quedaba encubierta por un pacto de silencio, culturalmente impuesto en el ámbito doméstico. Diferentes formas de maltrato eran toleradas y aceptadas socialmente; las trasformaciones sociales, culturales y legales de los últimos años, han permitido una mayor sensibilización de la opinión pública respecto al fenómeno, considerado incluso como una pandemia, no obstante estos delitos en gran medida quedan impunes y una de las causas es el hecho de que la mujer no denuncia por estar enamorada de su pareja y confunde la teoría del amor con la violencia que le es infringida.

Es de vital importancia poner fin a estas situaciones de violencia, mediante la adopción de enfoques integrales e inclusivos que aborden las causas que lo generan, empoderando a las mujeres y niñas. Un primer paso, es sacarla a la luz, convertirla en el centro de atención para tomar conciencia de su incidencia, darle la importancia que requiere y brindar los servicios esenciales a las víctimas por parte de los entes judiciales, sanitario y bio-Psico-social. (“Aquí no se rinde Nadie Carajo” Alto a la violencia contra la mujer. OMAR NARVAEZ, Psicólogo y Especialista en Pedagogía Lúdica Educativa)”.

Noviembre 29 de 2021

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Author: Miguel Cordoba

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