‘Calzones con espuma’

Endulzando las
palabras
Por Iván
Antonio Jurado Cortés
Está claro que
la fuerza mercantil se impone sobre las reales necesidades de la gente. Muestra
de ello las distintas fechas llamadas especiales como día de la madre, día del
padre, día del amor y amistad, y otras más, que no son sino una descomunal
arremetida al bolsillo de la clase obrera que siempre adolece de recursos
económicos
. Datos oficiales de entidades especializadas en el tema, indican que
el fervor por celebrar estas festividades supera cualquier angustia real de la
familia.

En el último
lustro se ha observado que fechas peculiares en otros países empiezan a abrirse
paso en la sociedad criolla, implantando sus estilos y esclavizando aún más a
los sumisos habitantes de la tierra del ‘Corazón de Jesús’. Algunos dirán eso
es problema de cada persona; respetable en ese aspecto, pero preocupante cuando
se transforma en un patrón cultural para la comunidad
. Existe un concepto
folclórico que los tiempos cambian por lo que las personas deben hacerlo, solo
que el ser humano no está cambiando sino siendo víctima de su propio ego.
Esto encaja en
los famosos estereotipos comerciales que han puesto en cintura a la modernidad
humana. El mensaje esclavizador ha deteriorado el significado de la dignidad,
conllevando a acciones antihumanas que perjudican enormemente la tranquilidad
del ser, y permiten darle paso a presiones externas. Los condicionamientos
actuales que afronta especialmente la mujer, son producto de una engañosa
vanidad que sutilmente ha permeado la sensibilidad de la psiquis fémina
.
Cada vez los atracos
al cuerpo son sobredimensionados. Definitivamente las tendencias de los
recientes años han socavado la realidad de la mujer. La imposición de drásticas
medidas sistemáticamente fragmenta la naturalidad femenina hasta el extremo de
seducirlas en contra de su voluntad. Las ceñidas medidas 90-60-90 son un
desafío a la creación, caricaturizando una figura lógica que jamás podría
encajar en el principio del mercantilismo
.
Lamentablemente
la mujer en muchos escenarios es emblema de sexo y sensualidad maldadosa,
otorgándoles facultades a patronos para que actúen contra su autoestima. Culos
y tetas grandes son muestra de un infame régimen hipócrita que extirpa la
verdadera genética de un ser tan especial como la mujer
. Hoy, un culo grande
impacta y se sobrepone al resto del fenotipo femenino. Alrededor de este tema surgen cantidad de propuestas
indecentes que se masifican gracias a los sistemas informativos.
Los medios de
comunicación han profundizado esta estigmatización hasta convertirla en cultura
masoquista, que sin escrúpulos extermina los principios naturales de la raza
humana. Muchas mujeres desde la infancia son sometidas a vejámenes de todo
tipo, dominándoles bajo un modelo libertino asimilado como propio. La
legislación mira de reojo los reiterativos abusos. La televisión es el
trampolín para la ruptura de sanos paradigmas y el tiquete a un desubicado
mundo
, donde la ‘tecnomoda’ y la absurda contemporaneidad marcan el sendero de
las próximas jovencitas.
Las narco
novelas y realitys son el pan de cada día en las pantallas colombianas,
acaparando multitud de miradas, particularmente las que sueñan en ganarse la
lotería sin comprarla o las delirantes con el príncipe azul. Lastimosamente se
ha formalizado una cultura feminista absolutamente absorbente, abriendo puertas
a vicios y costumbres moldeadas a antojo del capital. Las nalgas grandes y
pomposas, son el indicativo de una extravagancia sin precedentes
.
Se convirtió en
obligación de mujer ajustar el cuerpo con fajas para semejar una figura
estética al ojo lujurioso del hombre, en particular al del ‘billete’
. Ni que
decir de los calzones con espuma o brasieres esponjados; lo importante no es
sentirse bien sino exponerse bien a la mirada machista y comercial. Como dijo
una señora de estrato cero, “entre gustos no hay disgustos, así somos las
mujeres, necesitamos estar a la moda”.
Tan imponente
es el sistema comercializador de ideas estúpidas que ni siquiera las indígenas
se salvan de la famosa ‘moda saludable’. No importa arriesgar la vida, solo
vale exhibirse bien
. Cada mes muere una mujer a causa de improvisados procesos
quirúrgicos, obsesionadas por obtener una figura celestial, de ese cielo que
nadie conoce pero que todos anhelan.
Obviamente
existen mujeres rotundamente opuestas a este perfeccionismo embustero,
exclusivamente para el deleite sexual y fortalecimiento de un mundo cargado de
testosterona
.

Domingo, 22 de enero de 2017

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Author: Miguel Cordoba

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