Canto de euforia, oración de alabanza: Sandoná

Por Mg. Augusto Giraldo Cabrera
Rodríguez.
Sandoná, ciudad amable, recordada,
imponente al pie de la cadena montañosa de los Andes colombianos, brinda con
generosidad la humildad y altivez de sus moradores
.

A semejanza de las diosas tutelares
sostiene sobre sus pedestales lo más grandioso y sublime de su paisaje: Las
torres petrificadas de la Basílica con fortalezas y virtudes del carácter
férreo e imponente de sus gentes
. Las piedras labradas con sudor, dedicación y
esmero por los antepasados, claman hoy más vigor en el toque de sus campanas
para que retumben en lontananza y ascienda por los eslabones de la victoria,
así las nuevas generaciones y con orgullo de deidades despierten de esa
desolación, nostalgia, antipatía y olvido, por estas razones queremos rescatar
para nuestra patria chica todo su pasado, presente y futuro gloriosos.
  
Sandoná está cubierta por una
claridad angelical, nada altera su pasado, el presente lo edificamos con esperanza
y el futuro lo proyectamos con ansias de triunfos y prosperidad
.
Los campos, las veredas, sus lugares
típicos y turísticos están revestidos perennemente por todos “los matices del
Color verde” (Aurelio Arturo)
y de miles y miles de tonalidades que radian ante
la vista los estímulos de la belleza natural del paraje sandoneño.
El humo exhalado por el bagazo
ardiente de los trapiches, el vapor agradable del guarapo hacen más duradero el
aroma del campo. Al llegar al sector del Plan del Ingenio y desde los puntos
cardinales que convergen hacia Sandoná es entrar en el paraíso de la fragancia
de las moliendas, de los azahares de los naranjos, los limoneros y cafetales
. Desde aquí inicia la libertad del campo, no hay leyes que prohíban a nativos y
visitantes deleitarse de las maravillas campestres, tanto en el amanecer,
cuando el sol radia las veredas, en la misma forma cuando se oculta en el
horizonte llevándose en sus rayos el atardecer prometedor de los próximos días.
Estar en Sandoná es conjugarse con
la nobleza de las piedras, con las personalidad aguerrida de sus habitantes;
con el clima agradable de su situación geográfica y con el arrullo y cantar de
los gallos y cucaracheros que hacen inspirar a sus visitantes, turistas,
escritores y poetas que con visión de sibila enarbolan sus recuerdos hacia el
devenir prometedor de su historia.
Las mujeres son devotas, no con el
olor a santidad, sino con respeto, fervor y fe en sus invocaciones, prueba de
estos dones está en el entusiasmo que emprendieron en la construcción de
nuestro templo, ellas con sus basares, festivales, el café con empanadas, lograron conseguir el dinero que esta maravillosa construcción requería. Los
hombres son descreídos y materialistas, amantes de la política y el comercio,
buscan la suerte en los juegos de azar y las apuestas son transportadores, por
las carreteras de Colombia hacen conocer la idiosincrasia de este terruño
nariñense. Son emprendedores con la aventura de ganar o perder. Lo importante
es arriesgar algo en la vida. En los chistes, gracejos y conversaciones manejan
la lengua en forma punzante, a veces destrozan reputaciones y son agudos en sus
comentarios, para esto se escudan en la ironía, la metáfora y los eufemismos
para así ser más suaves en sus divagaciones.
Nuestro canto es de euforia, nuestra
oración es de alabanza y nuestro deseo es estar en los procesos de desarrollo
de nuestra tierra natal
.
OTRO ANIVERSARIO DE ORGULLO PARA
SANDONÁ
Este es un espacio de opinión destinado a
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pertenecen exclusivamente a los autores que ocupan los espacios destinados a
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de este medio digital.

Author: Miguel Cordoba

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