Celebraciones y desdichas

Manzanas verdes
Espacio por la
Convivencia y la Cultura Ciudadana
Por Lucciano
A un día de
celebrado el día de la raza en un desfile multicolor, pluriétnico, incluyente,
social y digno, nuestra ciudad demostró al mundo una vez más que el deseo de
paz para nuestro país es el de toda una
nación, este bello y significativo acto fortalece y respalda un anhelo que
queremos todos, pero que por ironías de
la realidad mágica y trágica que nos acompaña, la esquivamos, como si la
maldita desgracia de la guerra, fuese el mejor remedio para nuestros males
.
 
Quienes no le
apostaron a esa voluntad que tuvimos los
que amamos la paz, hoy con seguridad se lamentarán para sus adentros y tendrán
que reconocer que la cagaron, pero por
encima de todo, la marcha también quiso darle una merecida bofetada al engañoso, tramposo y vil interés de
quienes a costa de sangre, horror y negocio de la muerte, siguen empeñados en una guerra descomunal y
horrorosa que ellos mismos patrocinan
.
Este bello
encuentro nos mostró que muchos jóvenes desinteresados en los procesos
democráticos, hoy están más comprometidos que nunca y desde la academia el
lineamiento es uno sólo: Trabajar con sentido social y no solo encaminar la
visión profesional al éxito global de un capitalismo salvaje que destruye a su
paso todo lo que encuentra, incluido claro está al hombre, sus valores, dignidad y derechos.
Ese deseo
unánime y general nace hoy como alternativa de cambio
, un premio nobel que pone
a Colombia en la mira de la Comunidad internacional en espera de que este
horrible mal por fin termine, hasta el Papa, me atrevería a pensar, planteó su visita atendiendo más la preocupación
por esos sectores oscuros de la fe, que
aprovechando la inocente y fanática creencia de sus seguidores,  ponen a todo un país en jaque y se muestran
como peligro inminente, como si de otro actor de la guerra se tratara.
Hoy que
festejamos la fecha real o ficticia de nuestro querido pueblo sandoneño, es
hora también de abofetear a quienes a costa de intereses particulares,
individualismo y clientelismo, han
desangrado con sus maquiavélicas actuaciones administrativas a un pueblo vacano, pujante y productivo,
castrándole la posibilidad a muchas generaciones de orgullo, identidad y sentido de pertenencia,
pues esos sentimientos no solo se expresan en la demostración folclórica de los
goles o la fervorosa cultura de
despecho, sino que el orgullo por
nuestra tierra debería ser por algo real y verdadero: las oportunidades que nos ofrece el desarrollo y bienestar
de sus gentes
y la esperanza viva de que nuestros hijos tendrán un  mejor porvenir.
Es por eso que
hoy  festejo con júbilo, un país posible,
un día que nos marca la posibilidad 
maravillosa de reencontrarnos, un país representado en el mestizaje
múltiple, colorido, alegre
pero también el otro país, marcado por los horrores de la muerte.
Quienes  hemos compartido y sentido el fervor digno y batallador de estos pueblos que pese
a sus desventuras, nos enseñan, que la
lucha y la rebeldía es por la dignidad y la soberanía, festejamos con orgullo
y firme convicción que un pueblo que se
respete merece el compromiso de todos, empezando por quienes nos gobiernan
, de
ahí la reflexión para celebrar nuestra identidad y nuestra desventura, yo particularmente
no puedo festejar un año más de atraso, desidia e indiferencia que día tras día
parece arraigarse y carcomer más nuestro sentir 
sandoneño, por eso hoy no lo festejo.  

Bogotá Octubre 13 2016

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Author: Miguel Cordoba

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