Colombia: los campesinos que quieren derrotar al libre comercio

Foto eltiempolatino.com
Por Arturo Wallace
BBC Mundo, Colombia
Lunes, 2 de septiembre de 2013
Alimentadas por los promedios y los buenos
indicadores macroeconómicos, durante los últimos años la mayoría de las
noticias económicas provenientes de Colombia habían sido predominantemente
positivas
.

Pero el paro agrario, que este lunes entró a
su tercera semana, ha obligado a ponerle más atención a la Colombia que sufre a
pesar del crecimiento económico sostenido
, los niveles sin precedentes de
inversión extranjera, el aumento del ingreso per cápita y la reducción de los
índices de pobreza y desempleo, tantas veces destacados por las actuales
autoridades colombianas.
Aunque más del 75% de la población colombiana
vive en las ciudades, en el resto, la Colombia rural y campesina, los hogares
todavía ingresan en promedio 3,4 veces menos que los de las 13 principales
áreas metropolitanas de este país sudamericano
.
Es la Colombia de los pequeños y medianos
productores agropecuarios, que se quejan de un abandono de décadas que los ha
hecho particularmente vulnerables a la apertura comercial
que tan bien parece
funcionar para los consumidores de las zonas urbanas.
De hecho, el rechazo a los tratados de libre
comercio ha sido una de las principales constantes de las protestas
: una
demanda que está en las mesas de negociación y en las consignas que se gritan
en la calle.
Y es que una de las principales quejas de los
pequeños productores en paro es que, en las actuales condiciones, no pueden
competir con las importaciones baratas hechas al amparo de los TLC
y otros
acuerdos comerciales.
Inundados
La leche es, tal vez, el ejemplo más claro de
lo mucho que ha aumentado la competencia para los productores colombianos.
En los últimos seis años las importaciones de
leche se han más que triplicado, pasando de 9.727 toneladas en 2006 a 33.728 el
año pasado
, según cifras de la Dirección Nacional de Estadísticas, DANE.
Y es de esperar que la cifra aumente todavía
más con la reciente entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio con la Unión
Europea, el 1° de agosto pasado.
De hecho, durante los últimos tres años han
sido muchas las voces que se han levantado para hacer notar el abismo que
existe entre los subsidios que benefician a la producción lechera en la UE
–además altamente tecnificada y con todas las ventajas de una economía de
escala– y la falta de apoyo que reciben los pequeños lecheros colombianos.
Pero tal vez nada hizo tomar conciencia de la
amenaza como la imagen de los ganaderos de Boyacá derramando miles de litros en
la carretera, hace dos semanas, mientras declaraban que preferían tirarla a
seguirla vendiendo a menos de la mitad de lo que les estaba costando
producirla
.
Pronto cafeteros, arroceros, sembradores de
cítricos y de otros productos también siguieron el ejemplo de los lecheros.
Y es que según el economista Aurelio Suárez,
son casi todos los sectores los que están sintiendo la competencia de las
importaciones baratas
.
“En general todo el mundo sigue pensando
que el problema (con los TLC) es la importación de trigo, de cebada, de soya,
de sorgo y otros granos. Pero eso ya pasó”, dijo a BBC Mundo.
“Lo nuevo es que los agricultores se
resguardaron en una serie de productos que también se empezaron a importar:
papa, leche, hortalizas, cacao, café, azúcar
“, explicó.
El problema de la moneda
La avalancha de importaciones, sin embargo, no
se explica sólo por los recientes TLC.
En cierta medida, el problema también está
vinculado a la decidida apuesta de las autoridades por la explotación minera y
petrolera
, que son los sectores donde se ha concentrado la mayor parte de la
inversión extranjera directa.
El país se volvió un país explotador
intensivo de recursos naturales no renovables
. Y eso trae una re-evaluación del
peso que encarece las exportaciones y abarata las importaciones”, indicó
Suárez a BBC Mundo.
Y eso tal vez vendría a explicar por qué cada
vez llegan más alimentos baratos incluso de países con los que Colombia
mantiene los mismos acuerdos comerciales desde hace 40 años, como Perú y
Ecuador
.
De hecho, los analistas coinciden en que el
impacto de los TLC con Estados Unidos y la UE apenas se está empezando a
sentir.
Y eso, sumado a los elevados costos de
producción y comercialización que enfrentan los campesinos colombianos, hace
que estos enfrenten no sólo un presente difícil, sino también un futuro cada
vez menos halagüeño
.
“Es imposible competir en el marco del
libre comercio con países que incluso subsidian sus fertilizantes“, afirmó
Suárez.
“¿Y cómo hacer más competitivos (a los
campesinos colombianos), si tenemos el crédito más caro, los fertilizantes más
caros, estructuras (de comercialización de productos y distribución de insumos)
monopólicas y producciones campesinas de 3 y 5 hectáreas?. Ese milagro no la ha
hecho nadie”, precisó.
Producción cara
Al final de cuentas, pues, son sobre todo los
elevados costos de producción los que están estrangulando a los pequeños
productores colombianos
.
Uno de sus principales problemas, por ejemplo,
es que algunos de ellos pueden llegar a pagar por los fertilizantes hasta un
80% más que los precios internacionales
y la mayoría lo hace a casi más de la
mitad.
Y ese problema tiene que ver con la
concentración de la importación de estos insumos en apenas cuatro empresas
,
pero también con los costos de transporte al interior del país, que también
afectan a los campesinos al momento de comercializar sus cosechas.
Ese otro problema, a su vez, está vinculado al
alto precio del combustible –uno de los más elevados del continente y también
uno de los temas de la protesta– y a la pésima red de carreteras
, que según la
revista Semana hace que el transporte de un contenedor entre Bogotá y el puerto
de Cartagena sea casi tres veces más caro que su transporte desde Cartagena a
Shanghái (China), sólo por poner un ejemplo.
Y eso pone a los pequeños productores a merced
de los grandes comercializadores, que son las que fijan los precios
y se quedan
con la mayor parte de las ganancias.
Con todo eso en mente, el presidente Juan
Manuel Santos ha estado hablando de convertir el paro en una oportunidad y
reconocido la necesidad de trabajar en un “Gran Pacto Nacional para el
Sector Agropecuario y el Desarrollo Rural”.
Pero, luego de décadas de abandono, los
campesinos colombianos quieren algo más que palabras
.

Author: Miguel Cordoba

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.