Columna Desde Nod por Alejandro García Gómez

Suicidios en Sandoná y Nariño. Tercera parte
Cuando la sumisión de la mujer entra en
contradicción con su papel protagónico en el hogar y se rebela ante un machismo
que por siglos ha propiciado y alimentado
;
cuando la religión deja de tener el
papel fundamental en su satisfacción del hambre y sed espirituales, al igual
que en motor de sumisión devota hacia su cónyuge como mandato divino lo mismo
que en la base de la formación de un tejido ético y moral, fundamento de un
tipo de sociedad, para convertirse –esa religión- en no más que un montón de
ritos, un relleno costumbrista y fetichista adobado con el misterio y el
milagro buscado, es innegable que se presenta un cambio social, con sus nuevos
valores éticos y morales en formación que rompen los antiguos; cuando esto
ocurre, una sociedad entra en crisis.

Los cambios sociales se caracterizan por ir
desde un extremo hacia el otro –hasta que finalmente se estabilizan por un
largo tiempo en un punto medio-, arrastrando en su oscilación borrascosa a los
más débiles o a los más afectados o influenciablemente expuestos que serán los chivos expiatorios de
los conflictos: drogadictos, alcohólicos o 
potenciales suicidas
. En ellos descargará la sociedad su culpa y ellos
pagarán por ella. Todos nos lavaremos las manos y nadie sentirá tener nada que
ver con el asunto. Es innegable también el papel de los medios masivos de
comunicación, principalmente de la televisión -y ahora del Internet con sus
redes sociales- en la formación de los nuevos patrones que producen los nuevos
ideales de vida con nuevas “normas”, los mismos que conducen a la construcción
de nuevos “valores”. Esta nueva visión de antagonismo hacia la tradición
machista, el quiebre de autoridad paterna por las razones señaladas antes, la
consecuente soledad de niños y adolescentes en los hogares de “familias
estaciones de paso”, las nuevas costumbres llegadas con las olas migratorias de
los desplazamientos, el bombardeo diario de nuevas costumbres desde los
modernos medios de comunicación, y otras que no vislumbro, han traído consigo
la proliferación del alcoholismo -puerta de entrada a la drogadicción actual-
entre la juventud de ambos sexos, con un desbordado y alarmante aumento
proporcional en la juventud femenina, incluso no sólo jóvenes sino también
adultas, solteras y casadas -separadas y de convivencia- como una forma de
respuesta equivocadamente rebelde ante la sumisión. El alcoholismo lleva hacia
otras formas de indignidad como prostitución disimulada, droga y delincuencia.

El deseo de vivir “a lo bien”, quizá obligue a algunos(as) a “perpetuar” este tipo
de degradación, hasta que llegará un momento definitivo en que el espejo de los
espejismos se vuelva añicos. La resaca depresiva llevará a la desesperanza y de
ahí se consumará el desenlace fatal, si antes no llega la ayuda.
En la familia, los traumas por los cambios los
sufren los hijos en mayor medida
. Unos los verbalizan o de alguna forma los
sublimizan (con deportes, música, arte en general, etc.) y se liberan de ellos.
Por su mayor sensibilidad en razón de su edad, las jóvenes y adolescentes sufren
con mayor rigor los cambios de los cuales se sienten protagonistas por su
condición de mujeres, igual que las maduras que piensan o se sienten víctimas
de una juventud frustrada. En otras, quizá el silencio las amarra más a su
crisis de mujeres en medio del torbellino del trauma y el mismo silencio las
arrastra al desenlace fatal, como único medio de dar salida a sus preguntas sin
respuesta o a sus respuestas y gritos sin auditorio o a la inconsecuencia e
inconsistencia entre lo que escuchan y aprenden con lo que observan que se
aplica.

Es posible que haya mucho por encontrar aún. Es
probable que haya errores en lo expuesto. Estas aproximaciones sólo intentan
dar un aporte para la solución de un problema que, como lo señalé, es urgente
porque se trata del equilibrio de lo que más amamos de nuestra sociedad,
nuestros hijos
. 02.VII.12.

Este es un espacio de
opinión destinado a columnistas, blogueros, comunidades y similares. Las
opiniones aquí expresadas pertenecen exclusivamente a los autores que ocupan
los espacios destinados a este fin por el blog Informativo del Guaico y no
reflejan la opinión o posición de este medio digital.

Author: Miguel Cordoba

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