Crisis de los medios, crisis de la sociedad

Por Yolanda Ruiz
Facebook: YolandaRuizPeriodista

Grandes esfuerzos debemos hacer los ciudadanos para defender los valores democráticos como principios y no al calor de lo que nos gusta o lo que odiamos. Creo que parte de lo que nos tiene tan vulnerables como sociedad frente a los fanatismos es la incapacidad para ver cómo la agresión al otro o su desgracia también nos afectan. Esto juega cuando se habla de la prensa también. Como hay afectos y desafectos por medios y periodistas, como hay quienes hacen su tarea y quienes pecan como en todos las profesiones, muchos creen que si ese que odian es censurado eso está bien. Y lo aplauden y lo celebran, como si eso no fuera perder un pedazo de eso que llamamos democracia.

No entendemos que si una voz se calla, así sea una voz que nos critique o nos moleste, eso nos mina como sociedad. Por la razón que sea, no es bueno que se cierren medios de comunicación, no es bueno que las salas de redacción se reduzcan, no es bueno que el periodismo pierda calidad. No es bueno para nadie. Sostener a una prensa libre e independiente debería ser un objetivo común y supremo por encima de todos los intereses. Nos debemos a ello en primer lugar los periodistas que estamos obligados a hacer nuestro trabajo con rigor, independencia y ética. Pero el buen trabajo de la prensa no depende solo de nosotros. Argumentan que los medios están en crisis porque “el mercado” así lo dice. Si hay poca pauta, no hay nada que hacer, dicen algunos. Como si fuera tan fácil medir en términos de oferta y demanda la necesidad que tiene la sociedad de obtener información oportuna, profesional, independiente y diversa. No, no siempre el mercado dicta lo correcto.

No sé a qué le apuestan las empresas cuando anuncian sus productos basados simplemente en el rating o en los clics. No sé qué tipo de periodismo ayudan a construir cuando son las cifras de audiencias lo único que toman en consideración. ¿No se dan cuenta de que si nos dedicamos a publicar lo “que se vende” el periodismo seguirá perdiendo calidad porque siempre habrá más audiencia para el morbo, el chisme, el escándalo y menos para la información que investiga, analiza y da contexto? ¿No entienden que así el mercado no lo pida, es obligación de los periodistas ofrecer una mirada seria de lo que pasa en la sociedad?

Tampoco entiendo a las audiencias que con sus clics ayudan a promover contenidos basura y con eso empujan a los medios tras ellos porque están ávidos de seguidores para poder tener pauta y seguir existiendo. Y si los medios serios van desapareciendo quedamos en manos de las noticias falsas, los montajes, las mentiras. Estoy convencida de que el buen periodismo es buen negocio y de que periodistas y medios no podemos caer en la tentación de pescar en el río revuelto de las guerras por las audiencias como única opción para marcar el norte. Lo primero es que se haga buen periodismo, siempre. Luego que los anunciantes entiendan que su decisión de pauta afecta a la sociedad y que la deben tomar con un criterio más amplio que el de donde me beneficio más. Entiendo lo ingenuo que es pensar que eso pueda ser un criterio a considerar, pero si no nos damos cuenta de que la democracia que tenemos se va perdiendo cada día por cuenta de nuestras acciones y no sólo las de otros, estamos perdidos.

Y no es solamente el interés económico lo que lleva a poner o quitar anuncios en la prensa. La presión con la pauta es una forma sutil, o agresiva en ocasiones, de censurar medios incómodos o que no se dejan alinear con los intereses de los poderosos. Si ese directivo empresarial que decide retirar la pauta de un medio porque le molestó su información, entendiera que más le va a molestar cuando lo único que queden sean cloacas de noticias falsas, si fuera capaz de mirar más allá de sus narices, vería que dar soporte a un medio que hace su trabajo, es invertir en democracia, es invertir en la construcción de una sociedad mejor. Incomodar es parte de la tarea de la buena prensa.

En este momento de tanta incertidumbre la ética es la clave. Comportarnos acorde con el interés colectivo y no con el personal o empresarial, nos daría a todos mayores posibilidades de sobrevivir. Ingenuo, sí, pero sigo creyendo que es lo único que nos puede salvar. La crisis de los medios es la crisis de la sociedad. Y desde nuestro nicho todos estamos llamados a poner nuestro grano de arena para salir de ella.

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Author: Miguel Cordoba

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