
El departamento de Nariño atraviesa uno de los momentos económicos más complejos de los últimos años, marcado por bloqueos viales, atentados, emergencias climáticas, tensiones comerciales con Ecuador y una creciente percepción de inseguridad que golpea con fuerza al comercio, el turismo y el transporte regional.
En las últimas semanas, gremios hoteleros, comerciantes y operadores turísticos de Pasto han reportado pérdidas millonarias y una drástica reducción en la llegada de visitantes. La crisis se refleja en terminales de transporte con baja afluencia y flotas semiparalizadas, mientras empresarios califican la situación como una de las peores temporadas registradas en la última década.
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La situación afecta especialmente a pequeños negocios familiares, cuya sostenibilidad depende del turismo regional y del flujo comercial binacional con Ecuador. La reducción de viajeros ha provocado cancelaciones masivas en hoteles y una desaceleración generalizada de la actividad económica.
Vías bloqueadas y amenazas al abastecimiento
La crisis de conectividad alcanzó uno de sus puntos más críticos tras una triple afectación en corredores estratégicos del suroccidente colombiano.
Un atentado con explosivos en el sector del Patía, Cauca, interrumpió la movilidad hacia el norte del país. Paralelamente, protestas comunitarias bloquearon la doble calzada Pasto–Ipiales y comerciantes fronterizos realizaron cierres intermitentes en Rumichaca en rechazo a medidas arancelarias bilaterales.
A esto se sumaron intensas lluvias que provocaron derrumbes hacia municipios como San Bernardo y La Cruz, obligando al cierre de varios tramos por parte del Invías.
Como medida de contingencia, el ingreso de combustibles desde La Unión fue restringido a ciertos días de la semana, mientras que la salida de productos agrícolas también quedó limitada.
Transportadores se han visto obligados a utilizar rutas alternas como Pasto–Mocoa o trochas rurales, aumentando hasta nueve horas los recorridos y elevando riesgos de extorsión e inseguridad.
Millonarias pérdidas económicas
El impacto económico es severo:
- Reducción de 79.483 pasajeros en el suroccidente, equivalente a una caída del 40%.
- Pérdidas superiores a $4.000 millones en transporte intermunicipal.
- Disminución de 12.968 pasajeros en Pasto, con pérdidas cercanas a $778 millones.
- Reducción de 6.897 pasajeros en Ipiales, con pérdidas por $413 millones.
- Afectaciones diarias estimadas entre $10.000 y $15.000 millones.
- Riesgo de pérdida de hasta 50.000 empleos y afectación acumulada cercana a $1,6 billones.
Además, productores agrícolas enfrentan represamiento de cosechas y caída de precios, mientras persisten alertas por posible escasez de combustibles, medicamentos e insumos básicos.
Guerra comercial con Ecuador agrava el panorama
La crisis también está relacionada con la escalada arancelaria entre Colombia y Ecuador iniciada en enero de 2026, cuando el gobierno ecuatoriano impuso una tasa del 30% a productos colombianos, decisión respondida por Colombia con medidas similares.
Posteriormente, ambos países elevaron tarifas hasta el 100% sobre varios bienes, afectando el comercio formal y reduciendo significativamente el tránsito de carga por Rumichaca.
Empresarios advierten que estas restricciones han impulsado el contrabando en corredores ilegales, fortaleciendo economías criminales y debilitando la institucionalidad fronteriza.
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Hotelería y comercio al límite
El sector hotelero enfrenta una crisis adicional por el incremento de costos laborales y la caída en la ocupación.
Según gremios nacionales, más de 109.000 empleos se han perdido en el sector alojamiento durante 2026, mientras pequeños hoteles y negocios familiares en Pasto e Ipiales enfrentan crecientes dificultades para sostener sus operaciones.
Fenalco reporta que solo el 15% de comerciantes ha cumplido sus metas presupuestales este año y que un 70% considera que el panorama seguirá igual o empeorará.
Inseguridad afecta la movilidad
La situación se agrava por la presencia de actores armados ilegales en corredores rurales.
La Defensoría del Pueblo advirtió sobre retenes ilegales, uso de explosivos improvisados, amenazas contra transportadores y desplazamientos forzados en varias subregiones.
Gremios turísticos estiman que las alertas internacionales de seguridad podrían reducir hasta en un 25% la llegada de visitantes extranjeros al suroccidente colombiano.
Exigen declaratoria de emergencia
Ante este panorama, gremios, empresarios y autoridades locales solicitaron al Gobierno Nacional declarar la emergencia económica, social y ambiental para Nariño, implementar alivios tributarios y acelerar obras estratégicas como la doble calzada Popayán–Pasto.
Sectores productivos advierten que, sin soluciones estructurales, Nariño podría enfrentar una descapitalización progresiva de su tejido empresarial formal, empujando a cientos de familias hacia la informalidad y debilitando aún más la economía regional.
Investigación realizada con Gemini
Con información de Diario del Cauca, Caracol Radio, La República, Turismo Pasto, Revista Clevel, Infobae y otras.
Foto: Alcaldía de Pasto
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