El esplendor de Nariño

Foto taringa.net
Por Andrés Hurtado García
Tomado de
A lo largo de mi vida defendiendo el
medioambiente, invitando a los colombianos a visitar el país y criticando
acerbamente a los que lo destruyen, ha sido axiomático para mí y así lo he
dicho muchas veces: visitar para conocer y conocer para amar. No se puede amar
lo que no se conoce
. Termino hoy la serie con los tres últimos lugares de los
diez propuestos.

El octavo es la laguna Verde del volcán
Azufral, en Nariño. Para mí, el departamento más bello de Colombia, en sus
campos y en su naturaleza verde, es Nariño
. Partiendo de Túquerres por Los
Tanques, una carretera de doce kilómetros siempre en ascenso, lleva hasta un
kilómetro de la cima del volcán Azufral. Nariño es una tierra de volcanes:
Chiles, Cumbal, Azufral, Galeras, Bordoncillo, Doña Juana.
Foto: nathaliavelasco.wordpress.com

Desde la cima, ubicada a 4.070 metros sobre el
nivel del mar, con una vista imponente sobre el cerro Dedo de Dios o Gualcalá,
gigantesca aguja rocosa que se lanza hacia el cielo, la laguna Verde, que
duerme su sueño glaciar y llena casi todo el cráter allá abajo, y de un color
verde brillante
, luce como fantástica esmeralda. El viajero debe ir abrigado
para soportar el reconfortante frío paramuno.

La laguna se puede visitar perfectamente
durante el día y regresar por la tarde a Túquerres. Varias navidades de mi
vida, varias porque son ya cinco, las he pasado acampando en el arenal al borde
de la laguna. Las noches allí son descaradamente despejadas y las estrellas
parecen llorar y despiertan nostalgias de edenes perdidos
. Las tres lagunas más
bellas de Colombia son: esta del Azufral, la Verde Encantada del Parque
Nacional de los Nevados y la laguna de la Plaza en el Parque Nacional de la
Sierra Nevada del Cocuy y de Güicán.
Propongo dos aventuras como noveno y décimo
lugares. Y digo aventuras, porque exigen un poco de esfuerzo de los felices
caminantes. Las dos son: llegar al nacimiento del río Magdalena y dormir una
noche en selva cerrada. Son dos extremos: el frío paramuno de la laguna de la
Magdalena y el calor de la manigua
. Son dos realidades vitales en la riqueza
natural de Colombia: los páramos por cuya defensa llevo más de 50 años luchando
a brazo partido, como al país le consta, y la selva amazónica, pulmón del
aporreado planeta.
Foto colparques.net

Saliendo en carro de San Agustín, Huila (otra
maravilla que hay que visitar), se llega a Quinchana y desde allí, en dos días
a caballo o a pie, haciendo etapa en la posada de Palechor, el feliz caminante
llega a la preciosa laguna donde nace el Yuma
, como llamaban los indígenas al
río medular de la patria.

Descendiendo un poco hacia el Cauca, en la
vereda La Oyola, los campesinos ofrecen alojamiento sencillo y comida también
sencilla, ambos suficientes
. Haciendo base en esta vereda se visitan las
lagunas de Santiago y de La Magdalena y los inmensos frailejonales del páramo.
Excursión exultante.
Y, por último, partiendo de Mitú y remontando
el río Vaupés se llega al raudal de Yuruparí, y desde allí, en cuatro horas de
tranquila y fascinante caminata por la selva, se escoge el lugar para levantar
la carpa a orillas de un riachuelo.Una noche oyendo y sintiendo la sinfonía y
la energía de la selva es inolvidable
. Allí se comulga con la fuerza telúrica
de la Madre Tierra. Colombianos, Colombia viva, hermosa, palpitante,
descrestadora, nos espera.

Nota original:

http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/el-esplendor-de-narino-andres-hurtado-garcia-columna-el-tiempo/16536945?_

Author: Miguel Cordoba

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