El país del Sagrado Corazón

Visión de mujer

Por Elsy Melo
Maya
A propósito de
la celebración religiosa que hoy se conmemora, es preciso recordar que esta
devoción al Sagrado Corazón de Jesús, registra sus antecedentes espirituales
desde el siglo XII. Por su parte Colombia, fue el quinto entre los primeros 16
países que se consagraron a su protección y amparo, en Junio 22 del año 1902
,
después de Ecuador, El Salvador, Guatemala y Venezuela.

El
Vicepresidente de ese entonces José Manuel Marroquín y los diferentes Ministros
de la época, suscribieron el Decreto 820 de Mayo 18 de 1.902 a través del cual
“se dispuso la celebración de una solemnidad religiosa”
. “El Gobierno, en su
propio nombre y a nombre de la Nación que representa, hace el voto que aquel
Prelado propone” (Arzobispo de Bogotá), “esto es, el de cooperar a la pronta
edificación de la iglesia que en honor del Sagrado Corazón de Jesús se ha
empezado a levantar en la ciudad…” Adicionalmente, se estableció que “el
Gobierno invitará a los empleados públicos y a todas las personas que como él,
estén animados del deseo de paz y de los bienes que han de venir con ella”.
La
constitucionalidad de esta consagración oficial que marcó una tradición
católica de 92 años, era plausible durante la anterior Constitución, la cual
establecía que la religión católica era la de la Nación y constituía un
elemento esencial del orden social, situación que fue modificada con la
expedición de la nueva Constitución de 1991, toda vez que este nuevo
ordenamiento estableció el carácter pluralista del Estado Social de Derecho
, del
cual el pluralismo religioso es uno de los componentes más importante debido a
las implicaciones del mismo; consagró la libertad de cultos manifestando que
todas las congregaciones gozan de la garantía de que su fe tiene igual valor
ante el Estado, sin importar sus orígenes, contenidos y tradiciones, y es
entonces cuando en 1994 se presenta una demanda de inexequibilidad contra dicha
determinación, por considerarla una discriminación contra los otros credos
existentes en el país.
Lo cierto es
que con o sin consagración oficial, nada nos impide mantener nuestra propia
identidad católica y la devoción al Sagrado Corazón de Jesús
, y si en su
momento se invocó la consecución de la paz, pues hoy en día la petición
continuaría siendo la misma. Pese a los esfuerzos realizados y los logros
alcanzados, sigue siendo un propósito nacional que requiere de la participación
responsable de todos para su construcción.
Junio 11 de
2018
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Author: Miguel Cordoba

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