Expouniversidad 2011 e investigación

Columna Desde Nod
Alejandro García Gómez
Con éxito acaba de pasar Expouniversidad 2011
a pesar del ínfimo 0,14 a 0,16% del PIB de inversión en Ciencia y Tecnología
contra casi un 5% para Defensa en los últimos 9 años –para una guerra eterna
que cada cierto tiempo se recicla entre diferentes protagonistas pero con las
mismas víctimas de siempre-, para repartirlo entre todos los grupos reconocidos
por Colciencias en el país, y contra la diferencia también de la mayoría de los
países de Europa en donde se destinan entre el 2,5 y el ¡5,0%!
Por eso registramos
con complacencia este acontecimiento científico de Medellín.
La mayor parte de la investigación la
desarrollan las universidades con un mínimo apoyo de Colciencias; más aplicada
que básica. Quizá haya algunas cosas para mejorar. Por ejemplo en la
Universidad de Antioquia –puntaje 62%, puesto 27° entre las 200 mejores
universidades latinoamericanas
– su Sistema Universitario de Investigación
(SIU), al parecer, se divide en tres categorías: la A le produce buen dinero a
la Universidad y tiene el mejor apoyo. La B produce menos y el apoyo es menor.
La C no produce dinero y tiene el menor apoyo. No tenía ni ubicación en el
edificio del SIU.
En la Universidad Nacional –puesto 9° con el
79,5% del escalafón-, en su sede Medellín
, al parecer también, las
investigaciones que les generan dinero son hechas por sus profesionales recién
egresados, asesorados por un profesor coordinador, generalmente profesor de
planta a término indefinido de la universidad. No sabemos si dichos docentes
devengan dinero extra, además de su salario normal, por cada contrato de
investigación con una empresa externa o si su trabajo es parte de su “carga” de
investigación y docencia. El contrato que se hace a estos jóvenes
profesionales, recién graduados, y que llevan bajo su peso todo el trabajo
investigativo es OPS con horario y subordinación hacia un superior. Extraño
. En
2009 los enganchó para investigar para una empresa electrificadora. Estos
requirieron cursos informales de inducción para el nuevo trabajo durante
algunos meses de asistencia diaria obligatoria bajo las órdenes de un subjefe y
todos bajo la del profesor asesor, su coordinador general. Mientras duraron no
recibieron ninguna remuneración económica. Nadie faltó. Si no se asistía, quizá
no saldría el contrato. A su término, firmaron un contrato OPS, con horarios de
disponibilidad las 24 horas, durante las semanas que iban a permanecer
diseminados por las montañas, valles y costas del territorio antioqueño
.
Extrañamente entre uno de sus requisitos, dice sus “…anexos: carta (de) no
afiliación a riesgos profesionales”, a sabiendas del albur que significa la
movilización de estos jóvenes por algunos sitios. En el trabajo de Campo,
continuaban recibiendo instrucciones y órdenes, por internet o celular, y cada
mes “salían” a la ciudad a un supuesto descanso en el que debían presentarse, a
veces diariamente, al centro administrativo del proyecto en la universidad
–Laboratorio de Estudios Geográficos y Territoriales- para recibir más
instrucciones y órdenes. De no hacerlo… ¿se renovaría la OPS? Si al
“trabajador” –(contratista, según la universidad) le ocurriese algún accidente
a expensas y con motivo de su actividad laboral de Campo –por montañas, valles
o costas es posible la ocurrencia, y ha ocurrido- y por tal motivo no pudiese
desplazarse para continuar desarrollando sus labores, se le “desenganchaba”
inmediatamente se cumpliese el mes o dos o tres que duraba su OPS
. Su salud
quedaba abandonada al amparo de Dios porque, ¿de dónde podría pagar EPS si el
tratamiento fuese prolongado? Y si un requisito era no estar afiliado a riesgos
profesionales, ¿cuál sería su suerte? Este trabajador afectado (contratista,
según la universidad) por accidente de trabajo sería reemplazado por otro del
“vivero” de jóvenes desempleados y la vida seguiría igual para la universidad,
no así para el joven accidentado (con algún grado de invalidez, como ocurrió) y
desempleado. 09.X.11

Author: Miguel Cordoba

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