Feliz día mamacita…

Por Manuel Erazo Cabrera
viejomanonolo1@hotmail.com
Ismael Botina, popular maestro Buchón cada y
cuando le toca celebrar el día de la madre, vuelve y juega la misma historia;
primero pide adelantado el pago de la semana para comprar y fiar regalos…y qué
regalazos,  para todas
. Se les arma un
paquete con tremenda “peroleta” número cuarenta, un cucharón para menear la
mazamorra , botella de vino “cherrinol”, una yarda de terlenka floreada para
que se mande hacer una bata, galletas de animalitos traídas de Tulcán, y para
adornar el regalo, ahí van tres atunes, un cuchillo, una vianda blanca de siete
puestos  y un “guango” de leña.
La celebración del día de la madre es igualito
a todos, con la diferencia que promediando la mañana llega una chorrera de
nietos,  yernos, entenados, bisnietos que
no caben en la sala; se asoman los vecinos y no falta el provocador que
haciéndose el gracioso, dice…“para este frió, empaquémonos una traguito, pero
solo un traguito”
.
Mientras los hombres se dedican al chupe, en
la cocina las mamás, dele y dele a cocinar como para un ejército.
Llega el medio día, se han  consumido veinte y cuatro botellas del
delicioso contrabando “Norteño”; a estas alturas del partido la cosa empieza a
cambiar, la tranquilidad de la fiesta de
mamá se convierte en una preocupación sin fin para ellas
.
No podrá haber plata para la comida, pero para
el trago, Dios es bueno con sus borrachitos, por eso, aserruchando entre todos
salen como por arte de magia  las
botellas del bendito licor.
En la sala se escuchan cantos desentonados y
música de Julio Jaramillo a todo volumen
; no falta una discusión entre los
varones y se arma tremenda pelea que acaba con las pocas porcelanas que tanto
habían costado. Los ceniceros, las mesas de centro, las butacas, y hasta el
cuadro del Sagrado Corazón de Jesús, vuelan por los aires.
El escándalo se apodera de la cuadra del
barrio, llegan más borrachos, los agentes de la policía se cargan en la panel a
todos los hombres que perturban la tranquilidad ciudadana.
Ya son las seis o siete de la noche; las mamás
quedaron con el almuerzo hecho con tanto esmero; salen corriendo al calabozo a
sacar sus maridos, allí es cuando estrenan la vianda de siete puestos. Con los
ojos pepos, maestro Buchón y toda la tracalada de borrachos se abrazan,
lloran  y gritan juntos….!feliz día
mama…!
Definitivamente, no hay como la mamacita,  gracias a ella y sus festejos, dan  comienzo al 
año de consumo del licor, grato licor.
Los distribuidores de ron, brandy, champañas,
aguardiente y toda clase de “embrutecedores”, añoran con ansias que llegue el día
de la madre, porque con este comienza  a
funcionar el comercio; la gente empieza a consumir bebidas que es un contento.
Viene el día del maestro, luego el día del profesor, después primeras
comuniones, se avecinan las fiestas de los pueblos, luego el día de las
brujas…diciembre y se acabó.
Si no fuera por las madres, no pudiéramos
contar estas dichas…feliz día mamacitas. Perdonarán lo mal atendidas.

Author: Miguel Cordoba

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