Frank Rojo

Columna Desde Nod
Alejandro García Gómez
Amanecer del 13 de julio de 1989. Un desconocido mambiseño
(municipio de Frank País, Provincia de Holguín), que de soldado había ascendido
a cabo y luego a sargento del ejército cubano y había sido condecorado como
héroe por su actuación en la guerra de Angola, “causa cubana” obligada por la URSS, es fusilado con el
baldón de Traidor a la Patria
y a
la Revolución. Era
otro de tantos anónimos fusilados el mismo día en que también lo fue el General
Arnaldo Ochoa Sánchez (1930-1989, documentado en Youtube)
, también “Héroe de la República de Cuba” y
luego baldoneado como “traidor”, según los rumores, para lavar al gobierno y
nombre de los hermanos Fidel y Raúl Castro del escándalo político
internacional, porque, según esos decires, los nexos denunciados entonces entre
una parte de la alta oficialidad y el ministerio del Interior cubanos con el
Cartel de Medellín de Pablo Escobar, venían desde ellos
.
Este es el controvertido trasfondo histórico político de la
novela Frank Rojo, de Javier Echeverri Restrepo (Ediciones Árbol de Tinta,
Medellín, 193 pp.). Algún tiempo después del escándalo, Javier Echeverri, con
los dólares de algún premio, viajó a Cuba a recorrerla en un carro alquilado.
Durante ese recorrido aventurero se topó con una familia de Frank País, que le
dio a conocer cartas y documentos de uno de sus hijos que había sido otro de
los fusilados por esos días. Se propuso entonces hurgar la brecha, seguir la
pista y en el campero se fue por algunas cárceles buscando conversar con quienes
se encontraron en los hechos de Angola
y luego cayeron en la trampa de la
kafkiana corrupción estatal cubana, iniciada con contrabando de exóticos de
Angola y África (marfil, etc.), hasta llegar a la narcoconexión con Pablo
Escobar
. Frank Rojo es un memorial de agravios a la desvergüenza del gobierno
cubano
por haber convertido a sus fuerzas armadas en un ejército mercenario al
servicio de la Unión
Soviética en Angola y luego prohijar los innumerables actos
de corrupción que se fueron dando dentro de la misma isla  que culminaron con la conexión con la mafia
del Cartel de Medellín.
¿Y quién es Javier Echeverri? Un Quijote; un loco sabio de
remate (Jardín, Antioquia, 1949), que lo único que sabe hacer en la vida es lo
que ha hecho de su vida: escribir y arriesgarse en empresas peligrosas con tal
de documentarse para una novela y poder escribir con sangre (tiene 120 novelas
escritas
, de las cuales, más o menos 20 están publicadas de manera artesanal
por él mismo y puestas en las manos de sus amigos; algunos libros de cuentos y
ensayos). Espécimen paisa de pura cepa con la rarísima característica de
descartar el dinero o el lucro personal
como último fin de sus locas empresas.
“Necesito meterme en las personas y transformarme en ellas para sentir lo que ellos
piensan y así saber lo que pensarán mis personajes”. Come menos que un ángel “y
por eso puedo vivir con lo mínimo”, dice. Para “Sangres marcadas”, se fue a
vivir de barequero con los lavadores de oro
a un afluente del Cauca, con un
lápiz en la oreja y un cuaderno entre el fundillo, para tomar notas, sus pepas
de oro. Para escribir “This is my México”, alquiló un cuarto en un hotelucho de
Tijuana
, en una de las calles “bravas” desde donde se divisa el límite con EE
UU. “Cada madrugada, yo paraba oreja porque el hotelito se llenaba de las
prostitutas que llegaban a dormir y algunas se quedaban “platicando” entre sí
hasta entrada el alba, o escuchaba las charlas de sus clientes que, después de
fornicar, se les confesaban”, dice. Con algunas se amistó en largas charlas.
Para los “Bocados del Rey Midas”, hizo lo mismo pero en Buenos Aires. Ya está
terminando otra novela y piensa emigrar a otro país en busca de otra. Él las
llama la(s) novela(s) cubanas, mexicana(s), argentina(s), etc.
También vende sus novelas, por ahora desde su correo
electrónico xavier1949@hotmail.com, y asegura que dentro de poco tendrá un
portal para libros virtuales y de pape
l. Ojalá. 22.IX.11

Author: Miguel Cordoba

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