Galán, 30 años

Visión de mujer
Por Elsy Melo Maya
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Frustración, tristeza y desesperanza fueron los sentimientos que en su mayor expresión me impactaron hace 30 años, al conocer de la absurda muerte de Luis Carlos Galán Sarmiento; un guerrero, un verdadero líder popular, un leal representante de los ideales de un pueblo, un dirigente autentico que logro llegar a través de su palabra y su cercanía con las comunidades, a la conciencia de toda una sociedad que tenía puesta en él, la esperanza de que algo bueno pasará en Colombia.

A pesar del tiempo transcurrido, quienes tuvimos la fortuna de compartir su presencia y sobre todo sus ideales, hoy seguimos lamentando la pérdida, y en mi caso concreto, las lágrimas no dejan de asomarse con su recuerdo. Pero como el mismo lo pronóstico: “A los hombres se les puede eliminar, pero a las ideas no”, considero que más importante que lamentar su muerte, es darle continuidad a su legado y creo que la mejor forma de hacerlo, es compartiendo por este importante medio de comunicación, apartes de su proyecto político. Por ello dedicare las tres siguientes columnas a reproducir sus planteamientos, los mismos que conservan la vigencia de hace 30 años.

“Como hoy lo sabemos con plena certeza todos los colombianos, cada cual a su manera, después de la prueba irrefutable y la suprema, indeleble e inolvidable lección de su sacrificio final, Luis Carlos Galán no ingreso a la actividad política colombiana para ejecutar menudas labores de mecánica electoral; ni para manejar, manipular, o “maniobrar” las distintas piezas de las maquinarias de turno, desempeñar oficios menores de coyuntura, ni agotarse en afanes de rutina, de simple sostenimiento o de mera subsistencia. Galán se hizo grande porque quería realizar la política de grandeza que le permitirá trabajar con eficiencia en la promoción y el logro de la Colombia grande que consideraba su más hondo y vital y menos irrevocable deber de ayudar a levantar sobre nuestro suelo.

Luis Carlos Galán ingreso a la dura arena de la confrontación política y se puso por entero en el combate implacable, alegre y sin tregua que fue su vida de combatiente porque quería ser el promotor y el realizador principal del proyecto de la modernización de Colombia en todos los campos de la vida, el gran impulsador de la construcción y la colocación de las bases del lanzamiento y el definitivo despegue de la moderna sociedad colombiana en el siglo XXI proyecto que por su misma naturaleza y su propio alcance tenía que contemplar y contemplaba la transformación cultural, política, social y económica de la Colombia tradicional en todas sus partes.” (Rodrigo Escobar Navia- PROCOMUN 1990)

19 de agosto de 2019

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Author: Miguel Cordoba

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