Ignacio Rodríguez Guerrero

Por Pablo
Emilio Obando Acosta
El 28 de abril
del año de 1967 El Centro de Estudios Catalanes, de Barcelona (España) concede
al humanista nariñense Ignacio Rodríguez Guerrero el premio Quinquenal “Isidro
Bonsoms” por su obra “Tipos Delincuentes del Quijote”, constituyéndose en el
primer americano en recibir tal distinción
. Escribe igualmente “Tipos femeninos
del Quijote”, “Tipos Vulgares del Quijote” y “”Por los campos de Montiel”; esta
última obra publicada gracias a la participación de los nietos del insigne
humanista nariñense, especialmente de Carmen Helena Arturo Rodríguez.

A pesar de la
universalidad humanística e intelectual de Ignacio Rodríguez Guerrero es poco
lo que las administraciones departamental y municipal han hecho por difundir
sus trabajos literarios. Justamente ahora que se conmemoran los cuatrocientos
años de aparición  de la segunda parte de
la majestuosa obra de Don Miguel de Cervantes 
Saavedra “Don quijote de la Mancha”, se hace necesario, igualmente,
repasar el legado cultural, intelectual y literario de Ignacio Rodríguez
Guerrero
. Si el Manco de Lepanto cubrió de orgullo la tierra manchega,
Rodríguez Guerrero colmó de honor su patria solariega.
Pero mientras
la fama indiscutida del noble caballero se dibuja en nubes de oro en los
distintos paisajes del universo, en nuestros ponientes se desdibuja
inmisericordemente la gloria del humanista más grande que ha visto la tierra
del paisaje más bello de tierra americana
. Como se desdibujó y se perdió en las
sombras de una vergüenza colectiva el valioso aporte de su biblioteca,
considerada una de las cuatro más importantes del mundo, poseedora de libros y
textos de incunable presencia en los diversos salones de la cultura o la
inteligencia.
Maestro Ignacio Rodríguez Guerrero
Feriados como
baratijas, entregados por unos miserables y vergonzantes billetes, sus libros
se otorgaron a postores que sabiendo su valía, hicieron de este el mejor
negocio que a la postre significó una deshonra para los gobernantes de estas
tierras sureñas que no entendieron su significado y no postularon nuestro
presupuesto para adquirir lo que otros sabían precioso. Al Manchego Caballero
lo venció su locura y únicamente en sus límites consiguieron el cura y el
barbero entregar a las llamas su tesoro más valioso: sus libros de andantes
aventuras, de Amadis de Gaula, de Roldan El Justiciero, de Orlando El Furioso.
Aquí, en tierras Andagueñas, de casas y de patios solariegos, se venció la
resistencia del noble Caballero cuando el sueño profundo de la muerte cerró sus
ojos para siempre. De seguro que Ignacio Rodríguez Guerrero hubiese preferido
arrojarse a las llamas con sus libros y todas sus páginas gloriosas antes que
entregarlos a la feria vil del comercio o de la ignorancia
. Pero como todo es
posible en nuestra villa, como todo está permitido en nombre de la civilización
y el progreso, aun su hogar, su castillo encantado de hadas y de quimeras se
tira al piso para erigir un parqueadero donde las monedas y la grasa deambulan
en simples entuertos de mecánicos y prostitutas. La patria de los Sanchos, de
dichos y refranes, de ambiciones y estulticias encuentra aquí su sede,
justamente en el sitio y en el lugar donde la noble cuna de la ciencia se
mancilla en aras de los dividendos y las ganancias torpemente celebrados.
Ya en su
escrito “Carácter del pueblo nariñense” Ignacio Rodríguez Guerrero expresaba
que no hay nada más difícil que describir la psicología de un pueblo “cuando
este no es un conglomerado homogéneo sino el producto de una pluralidad de
factores étnicos, de las más disímiles y aun opuestas características…

agentes expresados en “el fanatismo férreo, el tradicionalismo, la excesiva
misantropía, la propensión a la crítica personal, frívola y malévola y, la
creación de ídolos con pies de barro” que en la mayoría de los casos son el
claro síntoma de una cultura, que, como la nuestra, se hunde en las soledades
de su propia estupidez.

Proponemos
desde estas páginas periodísticas la creación de la Cátedra Ignacio Rodríguez
Guerrero, la reedición de sus obras por parte de la Universidad de Nariño y la
difusión de sus trabajos en las instituciones educativas de nuestro
departamento
. Dinero hay, lo que no hay es voluntad para hacer de la cultura
ese espacio destinado para construir patria y espíritu.
Este es un espacio de opinión destinado a
columnistas, blogueros, comunidades y similares. Las opiniones aquí expresadas
pertenecen exclusivamente a los autores que ocupan los espacios destinados a
este fin por el blog Informativo del Guaico y no reflejan la opinión o posición
de este medio digital.

Author: Miguel Cordoba

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