Incertidumbre a la vista

Endulzando las
palabras
Por Iván
Antonio Jurado Cortés
A medida que
pasan los días se mira en el horizonte la expiración de un gobierno que ha
intentado ser distinto a los demás de su clase. Una historia que empezó a
escribirse a raíz de la decisión gubernamental que abrió las puertas a una
iniciativa que el oprimido pueblo había planteado desde hace décadas
, pero
siempre oídos sordos a esta clemencia. Aun no se ha determinado cuan exitosa
sea esta determinación de una administración de seno conservador.

Lo que sí está
claro es la ruptura de un paradigma que tanto daño había incrustado en el
desarrollo de los pueblos. Es la oportunidad que Colombia ha añorado desde
mucho tiempo. Ahora la discusión es sobre lo que viene; lo que le espera a esta
patria tan azotada por la corrupción y violencia
, solo de imaginarse se
consagra en incertidumbre, motivo que el ejecutivo aún no cuenta con un
efectivo plan de acción para dar cumplimiento a los acuerdos pactados.
Se observa que
‘Juanpa’ no posee el carácter que debe tener un gobernante serio y plantado
sobre sus cabales. Es ridículo mirar que sus propios ministros y otros
funcionarios no le copien la tarea, y más bien se la pasen con desenfocados
comentarios generando incertidumbre en la gente. Es verdad que cualquier
empleado puede opinar sobre temas de país, otra cosa es lanzar puyas al aire
con veneno camuflado, eso sí que le hace daño a los principios elementales de
la paz
.
Por un lado un
ministro de la Defensa exponiendo dudas que él sabía desde el inicio cuales son
las respuestas, irritando el ambiente que por cierto está bastante caldeado,
esperando la chispa de un cerillo para encender la llama, que atolondraría a
los de sueño liviano, provocando mayor confusión de la existente. A esta altura
que un empleado público de alto nivel venga a desconocer lo pactado, no tiene
presentación
. Para nadie es un secreto que uribistas y godos se comen las uñas rogando que estos
comentarios crezcan y que personas como el vicepresidente se vayan en contra de
lo establecido.
Otros ministros
como el de Agricultura y Desarrollo Rural, Aurelio Iragorri Valencia, quien
baila su tango lejos de la música que debiera bailar. Este personaje jamás se
le ha visto conjugando sus actuaciones con lo consagrado en el proceso de paz,
especialmente en lo concerniente a la reforma rural, trascendental en la
implementación de los acuerdos. Iragorri Valencia, parece ser ministro del
Centro Democrático, no es claro en sus apreciaciones y nulo en sus acciones.
Estadísticas actuales enseñan que serían más de 160 mil hectáreas de coca las
sembradas, dato que exige una inmediata respuesta de esa cartera para
contrarrestar el problema
.
Obvio que el
ejemplo a seguir para el apático comportamiento de estos señores frente a la
desarrollo de la política pacificadora, es el vicepresidente de la República,
un hombre que anda en otro cuento, nada que ver con la problemática del país, y
de seguro, inmediatamente renuncia a su envestidura será el primero en irse
lanza en ristre contra el proceso de paz
. Sus escuetas intervenciones sobre el
tema no dejan duda, se ve una persona forzada a mantener un discurso hipócrita.
German Vargas Lleras, será la cuña que más apriete. Desde ya se vislumbra un
panorama lúgubre para ‘Juanpa’.
Lógicamente que
el responsable de la irreverencia de los subalternos es el presidente de la
República, simplemente porque él los nombra. Como dicen algunos analistas,
muchos de estos trabajadores del gobierno jamás han estado de acuerdo con el
pacto de La Habana
, solo fingen como buenos samaritanos, pero en el fondo no
son más que unos peones de Uribe Vélez. Estas actitudes dan a entender un
desasosiego entre ellos, traduciéndose en resultados con desaciertos o simples
saludos a la bandera.
Con un equipo
de trabajo tan incoherente como este, es tortuoso desatar el nudo que dé rienda
suelta al mandato popular
; la presión nacional es demasiado grande, se necesita
de un gobierno sólido y firme en su criterio para empezar a concretar lo
proyectado.
Que no sea la
incertidumbre la que domine la mentalidad macondiana
. Ministros que renuncian
para ser candidatos al congreso; un vicepresidente que hizo campaña a la
presidencia con recursos públicos y otros que sueñan con el patrón del Ubérrimo
regresando a la Casa de Nariño, son los que hoy transmiten desaliento
ciudadano.
Colombia
requiere con urgencia un grupo de gente enfocada en abrir el camino para la
concreción de una paz duradera
. El presidente está en la obligación de
prescindir de los servicios de estos ineptos interesados y rodearse de profesionales
idóneos y comprometidos con el bienestar y futuro del pueblo.

Domingo, 5 de marzo de 2017

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Author: Miguel Cordoba

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