Indigno incremento

Endulzando las
palabras

Por Iván
Antonio Jurado Cortés
En un país como
Colombia ya no causa desconcierto actos bochornosos que en otros países serían
demasiado escandalosos, y que se tomarían como suficiente argumento para  desconocerle la honorabilidad a una persona;
hablo de la exagerada aprobación de un incremento salarial a los miembros del
Congreso de la República, por encima del miserable porcentaje con que se fija
el dizque ‘salario mínimo’. Con el ‘decretazo’ del presidente, Juan Manuel
Santos, los ‘honorables’ quedan ganando alrededor de  $28.000.000, traduciéndose en un reajuste del
7.77%, quebrantando cualquier principio de equidad y justicia
.
Por donde se le
mire es indigna la actitud del gobierno; peor la de los legisladores, quienes
aprovechándose de su envestidura, arremeten contra viento y marea para lograr
sus propósitos personales. Así exista una normatividad que ampare este aumento
salarial, siempre se entenderá como un insulto a la honestidad y dignidad del
pueblo colombiano. Para analizar la realidad que no se puede ocultar, el último
aumento equivale a $2.013.629, que para el 80% de los compatriotas
representaría un sueldo añorado
.
Hace
aproximadamente siete meses, el mismo ejecutivo con su omnipotente poder impuso
por la misma vía ‘formalizada’ un irreverente aumento de $45.105, para ajustar
un mezquino salario de $689.455, mensualidad con la que tienen que sobrevivir
aproximadamente el 60% de los connacionales
. Esta comparación en otro país
sería irritante y provocativa, pero en la tierra del ‘Corazón de Jesús’,
simplemente es un mal momento, no pasa de eso y todo sigue dentro de la
normalidad.
Es una lástima
la impotencia a la que hemos llegado. El egoísmo y falta de compromiso patrio,
permiten que estos personajes determinen la miseria económica de las mayorías.
Cada vez el nivel de pobreza es mayor, sinónimo de que en Colombia las cosas
andan al revés.
Se aproxima una
avalancha de impuestos que desde ya el jefe de la cartera de Hacienda ha
manifestado, alertando a la masa popular para que se vaya preparando
psicológicamente y no cause problemas al momento de aceptar otra imposición de
la oligarquía criolla con el auspicio del ‘Tío Sam’. Son algunos medios de
comunicación quienes contribuyen a la hipnotización del pueblo
; de manera
calculada y fría, transmiten información oportuna, con el propósito de opacar
totalmente la realidad del país, y de esta manera darle continuismo a una
arbitrariedad vista desde afuera como dictadura diplomática.
Es tan
preocupante el grado de atontamiento, que nos ponen a pensar como ellos desean
que se piense. Un ejemplo es la forma de mirar los acontecimientos de países
como Ecuador, Bolivia y Venezuela. Nos ponen a lamentar de problemas ajenos
menos complejos que los nuestros
. Se ha llegado al colmo de la ridiculez, que
rechazamos el supuesto mal gobierno venezolano y no sentimos el nuestro que
está peor. Nos admiramos de que una persona fallece por desatención en el
sistema de salud bolivariano, y no criticamos la muerte de miles de
compatriotas a causa de las mafias producto de un putrefacto sistema de salud.
Y como cosa
rara, hace unos días sale a decir el honorable presidente del Senado, Luis
Fernando Velazco, que lo de alias ‘Popeye’ de querer llegar al congreso es un
pésimo chiste; me pregunto ¿Cuál será más malo de los chistes, el del ex
sicario de Pablo Escobar o el de subirse el salario por encima de los
principios éticos y sociales? Creo que la respuesta cae de su propio peso, pero
como vivimos en el país de la caricatura, siempre tendrá razón nuestro amigo
caucano, Luis Fernando
. Y no solo este legislador hace este tipo de comentarios
insípidos, son muchos, los que miran la paja en ojo ajeno.
En medio de la
crisis que afrontan los camioneros y que ya cumplen un mes de paro, los ‘padres
de la patria’ pelan nuevamente el cobre y se toma un segundo aire, asegurando
su fortín y fortaleciéndose dentro de sus círculos sociopolíticos. Es una
completa payasada el decir que Colombia es el país más feliz del mundo,
mientras la realidad nos enseña que vivimos en una de las naciones más
desiguales del planeta
; incluso, una de
las investigaciones de un medio internacional como Bloomberg, sustenta que
Colombia además de tener el mayor número de desempleados de Latinoamérica, es
el más estresante para vivir.
La Organización
Internacional del Trabajo OIT, expresa en uno de sus anuncios, que este país se
ubica en los últimos 20 lugares a nivel mundial en cuanto a peores sueldos
. Con
este desalentador panorama laboral, y que el Congreso se aumente los sueldos
olímpicamente, de verdad que es imperdonable. Es la peor ofensa que se le puede
hacer al proletariado nacional; en otras palabras, es una puñalada trapera al
pueblo. Este incremento salarial es indignante, una humillación más a la
patria.

Domingo, 03 de julio de 2016

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Author: Miguel Cordoba

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