La Luciérnaga: 25 años, ¿pero ahora sólo al 50-70%?

Desde Nod
Por Alejandro
García Gómez
Es innegable
que el programa de caricatura La Luciérnaga aún se encuentra entre los más
escuchados de la radio colombiana. Además de las mediciones, lo percibimos sus
adictos. Su creador, el periodista Hernán Peláez Restrepo, lo parió y crió y,
cuando lo llevó hasta cenit de su madurez, lo entregó a los dueños de la cadena
radial
por razones que sólo él conoce, además de las que trascendieron en los
medios. La edad del periodista, aunada a una enfermedad a la que le ha dado
valiente pelea, al parecer, fueron las causas de su lamentable retiro, además
de las que desconocemos, como dije.

El primer acto
del nuevo director fue defenestrar al periodista mejor “dateado” (“de primera
mano”) que tiene Colombia. La principal causa pudo ser la obsesión de su dedo
antisantista –que aún lo persigue-, unido a que es uno de los periodistas de
mayor audiencia entre nuestras numerosas clases media y popular. Son las
anteriores dos incomodidades (¿peligros?) para un gobierno cuya popularidad
hace aguas, a pesar de su arriesgado pero exitoso logro del acuerdo con las
Farc, con el que nos ha devuelto el inicio de una paz que su clase social,
política y económica (incluído su antepasado, E. Santos: “La gran pausa”) le
cercenó al país. El “enfant terrible” Gardeazábal señala que destituirlo fue un
“mandado” que le ordenaron al nuevo director desde Palacio, así sus informes
jamás hubieran sido desmentidos ni sus opiniones controvertidas o demandadas desde
allá. El poder es para poder y no discute, descabeza. Y esto no lo inventaron
ni Hitler ni Mussolini ni Stalin ni Pinochet ni Castro ni Rojas ni Laureano ni
Uribe. Es tan viejo como el tiempo que hace que el hombre colocó la primera
cerca
. No afirmo que el actual no es un buen director y -dentro de lo posible-
trata de hacerlo lo mejor. ¿Podrá permitirse la independencia de su creador,
así no estuviéramos de acuerdo con muchas de aquellas, sus respetables
opiniones? Pero esto no es todo.
Aparte de las irremediables
o insalvables, condiciones personales de cada director, el programa fue
restando el porcentaje de comediantes o periodistas que actúan cada día.
Desconocemos las causas. Claro está que las razones del recorte que tengan
quienes administren una cadena o un programa no es obligatorio que las
compartan a sus escuchas. Pero innegablemente sus seguidores las sufrimos.
Además de la presumible tala, que se manifiesta en puestos vacíos dejados por
algunos protagonistas que “emigraron”, hay otros huecos que –regularmente- se
sienten en días en que unos asisten y otros no, esto regularmente, repito. En
el tiempo de Peláez todos concurrían a diario, a excepción de los inusuales
imponderables de cada uno. Hoy no sé si La Luciérnaga quedó en el 50 o 70% de sus
protagonistas, o más o menos, pero usualmente ni siquiera ese 50 u 70% se
escucha cada día sino menos, a veces mucho, mucho menos.
Sea la ocasión
de celebrar el acierto de un programa que nació el 2 de marzo de 1992 a partir
del “Apagón”, tragedia nacional, causada por la imprevisión e incompetencia del
gobierno de César Gaviria (1990-1994) y de los anteriores
. Que la celebración
de este año, además de los renombrados artistas que se mencionan para un magno
acto, se tenga en cuenta este pequeño detalle: elevar nuevamente al 100% del
personal entre sus protagonistas –comediantes, periodistas, libretistas, etc.-
y que La Luciérnaga siga por muchos, muchos años más. Es lo que deseamos sus
adictos, sin remedio hasta ahora.

Nota respetuosa.- Sr Alcalde Federico, ¿quién
“administra” la UD Atanasio Girardot? Ojalá Ud. diera una pasada para que,
personalmente, vea la de motos y ciclomotos que recorren no sólo sus vías
peatonales a grandes velocidades, sino las instalaciones junto a los coliseos.
Ni policías ni guardias hacen o dicen nada. Los baños permaneces dañados y
cerrados o anulados con un plástico por meses. ¿Quién responde, señor alcalde?
Felicitación: disminuye el humo de la yerba en esta unidad. Ojalá sea duradero.
25.V.17

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Author: Miguel Cordoba

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