Las Lajas: 260 años de devoción (1)

Columna DESDE NOD
Por Alejandro García Gómez
Refiere la creencia que el 15 de septiembre de
1754 se descubrió la imagen de Nuestra Señora del Rosario
, después de que
muchos pobladores de Ipiales y Potosí despejaran, a punta de palas y machetes,
la monumental roca laja que se encuentra parapetada verticalmente en el
escabroso terreno junto al encañonado y rugiente río Guáitara o Carchi o
Pastarán.

La misma tradición señala que los vecinos llegaron allá después de
una serie de sucesos -increíbles para unos, milagrosos para creyentes y
devotos- de los cuales los dos más sobresalientes fueron: el primero, que una
niña indígena, Rosa, sordomuda de nacimiento, le dijera a su madre, María
Mueses de Quiñones, “mamita, mamita, la mestiza me llama”
, al pasar cerca del
puente que aún comunica –de a pie- a Ipiales con el municipio de Potosí. El
otro, la resurrección de Rosa, después de que María fue a implorarle y hacerle
caer en la cuenta a La Señora, La Mestiza, de la cantidad de velas en las que
había gastado su dinero para encenderlas frente a ella y en su honor, cuando
pasaba regularmente, después de que Rosa la descubriera.

La otra historia no es menos alucinante y, a
veces, también inexplicable: El 15 de agosto de 1592, el Corregidor Diego López
de Zúñiga promulgó en Quito una cédula real sobre el impuesto de las alcabalas
que desató fuertes protestas populares por lo cargado del gravamen. Al parecer,
entre algunos pocos sacerdotes y clérigos con gran sensibilidad social, también
se presentaron protestas de apoyo a la población, por lo abusivo de las cargas.
Estos sacerdotes y clérigos fundamentaban su causa en la teoría del tiranicidio
que había sido formulada por el padre Mariana (1536-1623), clérigo español.
Entre ellos se encontraba un sacerdote dominico, pintor estudiado en Lima, de
gran devoción por la Virgen María, y de noble y acaudalada familia quiteña:
Fray Pedro Bedón. En resumen lo que el p. Mariana planteaba era que si un
príncipe oprimía a su pueblo y no era posible la reunión de las Cortes o de la
Asamblea Nacional, cualquiera de los ciudadanos, en nombre del pueblo, tenía el
derecho de matar al tirano, desde el momento en que se habían hecho
intolerables y evidentes sus crímenes
.

Ante la persecución desatada, los superiores
jerárquicos de Fray Pedro buscaron que huyera hacia la Nueva Granada, donde no
lo alcanzaba esa jurisdicción, ya que el límite era el paso del Carchi, como
ahora. Se radicó primero en Santafé de Bogotá y otro tiempo en Tunja, desde
1593 hasta 1598 en total, cuando regresó definitivamente a su ciudad natal.
Aunque no existen pruebas de que este dominico fuera el autor del cuadro de la
Virgen María de Las Lajas, existen indicios serios de que así fuera: el camino
de Potosí a Ipiales, por el Guáitara (su nombre en la Nueva Granada), era paso
obligado hacia Santafé, y él debió hacerlo mínimamente dos veces: ida y
regreso; Fray Pedro era pintor, pero además devoto de la advocación de Nuestra
Señora del Rosario y se conservan unos cuadros en Quito, Tunja y Bogotá,
probadamente pintados por él, uno de los cuales se llama la Virgen de La
Escalera, en Quito, con innegables similitudes a la imagen de Las Lajas
.
Probadamente también era un hombre de un dinamismo asombroso, lo que hoy se
denomina emprendedor: “diciendo y haciendo”.
Preguntas de difícil respuesta: ¿por qué sólo
hasta mediados de 1754 se hace visible o pública la imagen, después de más de
150 años de la supuesta pintura de Fr. Pedro, en un camino que era, no sólo de
uso público, sino muy frecuentado? ¿Cómo subsistió la imagen sin desmejorarse,
por más de 150 años expuesta a la intemperie?
Por documentos de la época, hubo
tiempos en que toda la región de Ipiales estaba sometida a un período de
lluvias constantes hasta el punto de que ni siquiera se podían fabricar adobes
porque no se secaban. Próxima entrega: la construcción del santuario. 10.IX.14
Este es un espacio de opinión destinado a
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pertenecen exclusivamente a los autores que ocupan los espacios destinados a
este fin por el blog Informativo del Guaico y no reflejan la opinión o posición
de este medio digital.

Author: Miguel Cordoba

1 thought on “Las Lajas: 260 años de devoción (1)

  1. Existe el testimonio escrito de Fray de Santa Gertrudis en su libro Maravillas de la Naturaleza, exactamente en el Tomo III, capitulo tres, donde dice que la virgen pintada en la piedra laja era la Virgen de la Concepción y no la virgen del Rosario. La visita al sitio de la Lajas la hace más o menos en la década de 1750. La cita es la siguiente: “Al otro día de mañana me fui a ver un clérigo llamado don Melchor, que era el Comisario de la Cruzada, que me había hecho singular agasajo cuando llegué a Pasto, y entre otras cosas le pregunté sobre este santuario de la Virgen de Las Lajas, y él me informó de raíz con estas noticias que ya digo: Está dicho santuario en despoblado cosa de legua y media del pueblo de Ipiales, y la Señora que se venera es en traje de Concepción, y ella misma apareció en una laja, y de ahí tomó la denominación de la Virgen de Las Lajas”. (http://www.banrepcultural.org/blaavirtual/faunayflora/maravol1/mara25a.htm)
    También existe un cuento de Enrique Herrera titulado L imagen de la Virgen de las Lajas, basado en testimonió de Santa Gertrudis y de Eduardo André. Está disponible en:
    http://pagina10.com/index.php/culturas/item/2061-la-imagen-de-la-virgen-de-las-lajas#.VBW7Pvl5OH0

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