Los helados de paila

Rincón literario
Por Irma Zambrano
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En la década del 40, los arrieros que comercializaban los productos desde la ciudad de Pasto habían mirado las costumbres y tradiciones de la capital, entre ellas la elaboración de los helados de paila.

Don José Arquímedes Romo, quien era una de las personas que viajaba a comercializar productos, tuvo la brillante idea de elaborar helados de paila en Ancuya. Junto con los señores Elías Mora, José Feliz Zambrano, se pusieron de acuerdo y empezar a fabricar dichos refrescos.

Tras la idea se dieron a la tarea de conseguir los utensilios necesarios como pailas de cobre, bateas de madera, mesas y conchitas de cristal que servirían como recipientes para servir los helados. Cada uno colocaría su puesto de venta en el interior de sus casas de habitación.

Aprovechando el comercio que venía desde los pueblos de la frontera, el hielo venía desde el volcán Cumbal, el cual era empacado en hojas de frailejón y acá era re empacado en hojas secas de plátano, para que por efecto del clima no se descongelara.

Don José Arquímedes Romo, fue la primera persona que inició la venta de los helados de paila, para ello utilizó una mesa, sobre esta una batea de madera en la que le colocaban trozos pequeños de hielo y sal de grano. En una paila de cobre se vertía leche hervida con azúcar, canela, clavo de olor y yemas de huevo batido para que le de color al helado.

Don José, colocó de ayudante al joven Miguel Chalacan, al que le pagaba 50 centavos por día para que batiera los helados. Ya elaborados se servían en conchas de cristal cuyo valor era de cinco centavos. Fue tanto la acogida que tuvo la venta de este producto que los ancuyanos le colocaron el nombre de “las conchitas del Josías”. Igualmente colocaron puestos de venta los señores Elías Mora y José Feliz Zambrano, ellos utilizaron sabores ancestrales dándole a los helados tenían un sabor diferente.

Foto: Profesora Irma Zambrano

Los visitantes y peregrinos encontraron para su deleite un nuevo producto ancuyano.

Posteriormente para los días domingos, fiestas patronales y de diciembre coloca un puesto de venta la señora Visitacion Solarte, al que le ayudaba su hijo Wilfrido Bárcenas, también don Cornelio Zambrano, junto a su esposa, el señor Ángel Diaz y don Antonio Rosero, estas personas fueron los pioneros en la elaboración del helado de paila ancuyano.

Desde 1958 con la apertura de la carretera hacia la ciudad de Sandoná, el hielo era traído los días viernes desde Pasto, en bultos empacados en hoja de plátano.

Los ayudantes en la elaboración de helados de la época fueron Parménides Cañar, Ángel Mesa, Ramon Jurado entre otros.

Es así, como los helados de paila se convirtieron en una deliciosa golosina ancuyana, tanto para propios como visitantes.

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Author: Miguel Cordoba

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