¿Por qué otro Santos para Uribe?

Columna Desde Nod
Por Alejandro García Gómez
La pregunta completa sería: por qué y para qué
Uribe ha buscado otro Santos como parte de su pálido ramillete de precandidatos
a la presidencia y por qué el Presidente Santos, alejándose del prudente
silencio que traía, ha respondido como lo ha hecho a su primo Pachito. ¿Qué
buscan Uribe y el Presidente Santos?

Desde la misma forma de nombrarlo, “Pachito”,
es denigrante, despectiva. En nuestro país, quizá más en su zona andina, casi
siempre el uso del diminutivo en el nombre de pila denota cierta ternura y
cariño de quien nombra hacia el nombrado. En el caso de Francisco Santos se
denota una afectación aparente al decirle “Pachito”, algo así como señalarle
inmadurez. Así lo trata el común de la gente y así lo ha tratado el Presidente
Santos en los últimos días
. Es como anunciarle que nunca tendrá criterio ni
voluntad de adulto. Y es que él llegó a la vicepresidencia por una jugada
política mediática: era el único Santos que se había atrevido a escribir
columnas periodísticas con seudo contenido social en el dominador diario de
mayor tiraje de Colombia. Contaba en su patrimonio con ser un exsecuestrado –en
la era de Pablo Escobar-; y lo más importante, pertenecía a la familia de los
dueños de El Tiempo; él mismo era codueño. Este periódico, el rosario de
estupideces políticas de las Farc –Bojayá las resume- y el círculo social,
político y económico donde se movía el candidato Uribe 2001, lo llevaron a su
primer mandato presidencial con más del 50% del electorado en 2002.
Uribe lo tomó como fórmula vicepresidencial a
pesar del contexto que se movía alrededor de Francisco Santos. Los corrillos
comentaban, “¿qué tal si llega a faltar el presidente titular y,
constitucionalmente, quedamos como país en manos de un Pachito?”. Después de su
segundo triunfo, Uribe soltó una confidencia: que Santos le había pedido ser
nuevamente su fórmula vicepresidencial. Cuando todo mundo esperaba que
reaccionara como persona normal y digna, renunciando, Santos se tragó la
humillación mirando hacia otro lado como si no fuera con él, tanto que ahora es
el más uribista de los uribistas
, en el contagioso uso desmedido de la lengua.
Después de todo esto, ¿por qué lo volvió a escoger Uribe? ¿Calcularía el
expresidente que “se le crecería el enano” y se le iría convirtiendo en el
mayor de los precandidatos, en el cada vez más cercano ganador de su consulta
preelectoral? ¿Esto lo sorprendió? Si para Uribe, su familia es intocable –como
se ha visto-, ¿mide a la familia Santos con el rasero con que él mide a la suya
y espera romper la unidad de ellos y así debilitar a su, al parecer, odiado
adversario para luego sentarse a manejar los hilos de una marioneta? ¿Otra vez
el “todo vale”? ¿Qué será lo que pretende? ¿Se dejará manejar otro Santos y,
más aún, otra vez este mismo Santos que una vez ya fue humillado?
Y Santos presidente, ¿qué pretende al
responder a su primo doble casi con las mismas siempre desmedidas palabras del
exvicepresidente? ¿Graduarlo de candidato efectivo del desteñido ramillete para
subirse a la arena electoral con seguridad y confianza? ¿Esta es otra de las sabias
recomendaciones del consejero venezolano J. J. Rendón?
Algo rondará en el experimentado cerebro
político del expresidente Uribe; él sabe más que nadie que hasta ahora ninguno
de sus candidatos a cargos públicos electorales, ha triunfado
. ¿Será verdad
–como dicen- que su abrazo es como el del oso?
Nota.- Respetuosamente, señor alcalde de
Marinilla, o no le han obedecido o usted no ha podido visitar el tramo y
observar directamente “el remedio peor que la enfermedad” que está causando la
solución implementada al carreteable entre las veredas Chagualo y La Esperanza
–sector a lado y lado del puente de la quebrada La Laja-, a la que, también
respetuosamente hacia su persona, me referí en EL MUNDO el 26.VII.13.   21.VIII.13
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Author: Miguel Cordoba

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