Preocupación y vergüenza

Por Liliam Gómez Cabrera

La elección de Álvaro Uribe Vélez como “El gran colombiano”,
merece algunas reflexiones. Aunque esta haya sido hecha por una insignificante
minoría de colombianos y su repercusión sea exclusivamente mediática, es
preocupante que se exalte con este nombramiento a un personaje altisonante y
autoritario
, por no citar otros calificativos que se agolpan en mi mente, pero
que el respeto a quienes puedan leer estas líneas me impide transcribir.

Es alarmante, vergonzoso y desesperanzador que en un país
acosado por el desempleo, la injusticia, la inseguridad, la pobreza, la
corrupción y la guerra, sea un hombre de tenebrosos orígenes; cuya niñez y
juventud ya están signadas por la trampa y el engaño (¿o ciertamente será eso
lo que somos?), el personaje escogido para representarnos; un hombre que en su
quehacer político deja muchas sombras de duda y quien en su tarea de gobierno,
haciendo uso desmesurado del poder y gala de su intemperancia, haya puesto al
Estado y al país al servicio de sus intereses particulares.
Escudado bajo la bandera de la “seguridad democrática”
rebasó todos los límites de la democracia. Los costos sociales de la tan
ensalzada bandera son incuantificables… Uno de ellos es una sociedad sumida en
la cultura de “el fin justifica los medios”, del “todo se vale”, del “todo por
la plata”
. ¿Justifica esto los triunfos pírricos de la “seguridad democrática?
(¡Y nos alarmamos ante las noticias de lo que ahora han dado en llamar “matoneo
infantil”!)
¿Qué hoy las carreteras son más seguras? ¿Qué se acorraló a
las FARC? ¿Qué se desmovilizaron los paramilitares? ¿Ya no hay desplazamiento?
Esos son algunos de los argumentos de quienes defienden el gobierno autocrático
y fanfarrón de Uribe… Si esto fuese cierto…, yo pregunto: ¿A costa de qué, de
quiénes?
Las resistencias que tiene Uribe son grandes (pero no
mediáticas desafortunadamente), talvez más grandes que el entusiasmo casi
religioso que despierta en ciertos sectores de la población de un país diverso,
desmemoriado y manipulado por los medios
. Uribe fue el presidente predilecto de
los grandes monopolios, favorecido de los medios de comunicación (propiedad de
los grandes monopolios) y apoyado por las franjas delictivas más oscuras del
país; Uribe fue el presidente preferido por los gobiernos norteamericanos (¡y
qué gobiernos!).  Su política contribuyó
a la centralización absoluta del poder ejecutivo, el fortalecimiento del
aparato militar y paramilitar y la negación total de las libertades
democráticas y, en el plano económico, a favorecer  la acumulación de tierra y capital en pocas
manos, en tanto que los grandes capitales controlaron los sectores vitales de
la economía; mientras tanto, distrajo al pueblo con programas paternalistas
como “Familias en acción” o “Familias guardabosques” (y el pueblo complaciente,
recibe limosnas deslumbrado por la palabrería promesera de político de Uribe, y
agobiado por la inercia y el miedo de atreverse a exigir equidad y justicia
social que, por derecho, le corresponden).
Con sólo esos datos y su condición arrogante, belicosa,
intolerante, inmoderada, indiscreta, hipócrita e irrespetuosa (notables a
simple vista para cualquiera); Uribe Vélez estuvo y está muuuy lejos de ser el
líder idóneo de un país en conflicto
y mucho menos de ser el modelo y el
representante del mismo. (Lo asombroso es que lo hayamos elegido como
presidente dos veces. ¿Eso dice mucho de nosotros?). Sin embargo, todo eso es
asunto de larga discusión que no es precisamente el tema de esta nota. Quede lo
señalado como labor de consulta, constatación y reflexión.
La cuestión aquí era la preocupación y la vergüenza de
muchos colombianos como yo, por la designación de tal ciudadano como el
individuo que represente 200 años de historia de un país ocupado por millones
de grandes hombres y mujeres que con su quehacer cotidiano han construido esta
nación; campesinos, agricultores, obreros, empleados, comerciantes,
empresarios, industriales, amas de casa, maestros, artistas, actores,
artesanos, periodistas, escritores, músicos, poetas, etc., etc., etc. Cierto
que los héroes anónimos son y seguirán siendo eso… anónimos
; no hay discusión
al respecto,la obra de sus vidas quedará en la memoria de sus beneficiarios y,
para ellos, como los verdaderos héroes que son, con eso alcanza; pero es
indignante que sea una persona como Álvaro Uribe Vélez quien se constituya en
su representante en la historia.
La conclusión a esta breve reflexión es que no quiero
quedarme en la preocupación y la vergüenza, quiero ocuparme y por ello, invito
a quienes sientan y piensen como yo o parecido… a actuar. Es hora de hacernos
cargo de nuestra memoria para dejar de ser un país con historia pero sin
memoria
. Sugiero utilizar la sorprendente tecnología que tenemos hoy, para
conocer y divulgar las biografías de los grandes colombianos de nuestra historia,
hombres y mujeres como Policarpa Salavarrieta, Manuela Beltrán, José Celestino
Mutis, Rufino José Cuervo, Camilo Torres, Antonio José de Sucre, entre otros
;
cuyas vidas y obra han sido y serán más representativas y de mayor
trascendencia en la historia de Colombia.Y, con mayor razón, por qué no,
empezar por nuestro Nariño tan olvidado, menospreciado y tergiversado; conocer
y recordar a hombres como Agustín Agualongo, Estanislao Merchancano, Ramón
Cucas Remo, Lorenzo Piscal, Julián Carlosama entre otros
; repasar sus
biografías y resaltar lo relevante de sus vidas y sus acciones para
re-conocernos como el pueblo noble, trabajador, valiente y tenaz que somos y
empezar a sentirnos orgullosos de quiénes somos y de dónde venimos.
Así mismo, rescatar las historias anónimas… nuestras
historias individuales y familiares, esas que nunca aparecerán en los libros,
porque la “historia oficial”, la cuentan los dueños de turno del poder… y son
esas historias desconocidas las que construyen el país. Que sea ese uno de los
legados para nuestros hijos y nietos, nuestra memoria. Utilicemos la internet,
las redes sociales, los blogs; hagamos programas de radio, talleres… tantas
posibilidades tenemos hoy; solo falta un poquito de buena voluntad y compromiso
social. Recurramos a esos medios y hagamos uso constructivo de los mismos; con
ello, no solo avivamos nuestro sentido de pertenencia, acrecentamos la cultura,
sino que les proponemos a los más jóvenes, modelos de vida a imitar y elementos
de juicio para que aprendan a formarse sus propias opiniones
y no permitan que
sus ideas sean implantadas por las maquinaciones del sistema a través de los
medios, especialmente del monstruo de la televisión.
Este es un espacio de opinión destinado a columnistas,
blogueros, comunidades y similares. Las opiniones aquí expresadas pertenecen
exclusivamente a los autores que ocupan los espacios destinados a este fin por
el blog Informativo del Guaico y no reflejan la opinión o posición de este
medio digital.

Author: Miguel Cordoba

2 thoughts on “Preocupación y vergüenza

  1. Estimada Lilian, es tan acertado todo lo que escribe y no puede ser mas claro para todos los que leen este blok, pero desafortunadamente los colombianos poseemos memoria de corto plazo dopados con las capsulas que nos suministran los medios masivos de comunicacion al servicio de unos pocos y por la irracional tolerancia de quienes tras darles paños de agua tibia defienden al gobierno de Uribe, por lo que creo que "el gran Colombiano" en verdad no es representativo y trascendental es simplemente un programa de television realizado en epoca preelectoral y con el fin de seguir manipulando las masas conformistas, la tarea es dejar en claro que este personaje arrogante y sin escrupulos es un politico mas que busca satisfacer sus caprichos a cualquier costo.

  2. Respetada Liliam. Tus conceptos ya te merecen el calificativo de respetable.
    Por la decisión de unos pocos que multiplicaron sus votos en esa encuesta, no podemos decir que los colombianos no tenemos memoria. Si la tenemos. te recuerdo que los presidentes y cuerpos colegiados, apenas lo eligen un 38% del potencial electoral colombiano. Solo para Acaldes, gobernadores y concejos se incrementa un poco ese porcentaje. Por tanto hay un alto porcentaje que votamos en blanco o no votamos. Precisamente porque no hemos visto verdaderos lideres en el desfile de los poltiqueros. Tengo memoria, pues en la Parcelación de Bomboná quedó un sello de reforma agraria que se pretendió sembrar en todo el país, pero Pastrana Borrero, sucesor del padre de la reforma agraria Lleras Restrepo, borró de un tajo ese sueño de miles de colombianos. hasta ahora se vuelve a hablar del mismo tema, pero sin acciones como en ese entonces. tenemos memoria!! Lee "gentes de los 60/70 y /80 en este blog". Hagamos memoria para nuestros hijos y nietos. esperen más aportes a la memoria colectiva. preparémonos para el sesquicentenario de Samdoná donde deben aparecer muchos aportes a nuestra memoria guaycosa.

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