Punto de equilibrio

Endulzando las palabras

Por Iván Antonio Jurado Cortés
Después de varios años de negociación con la
agrupación de las FARC E.P., la expectativa cada vez se intensifica, no solo
por la firma final de los acuerdos en la Habana, sino por lo que sucederá
después de esta etapa que indudablemente apaña las miradas del pueblo
colombiano
. Desde ya se vislumbra una dura tarea que tendrá que enfrentar el
presidente, Juan Manuel Santos, ya que los aplausos por el logro obtenido en
Cuba serán efímeros frente a la incertidumbre que tendría que lidiar después de
la conciliación con la guerrilla.

Hace unos días el mandatario nacional les
solicitó la renuncia protocolaria a la mayoría de sus ministros, con el
argumento de conformar un gabinete más regional y comprometidos con la paz;
hecho que generó ampolla frente a la opinión pública. Muchos dicen que es un
mensaje equivocado y perverso, y que más bien es una retribución a compromisos
realizados en campaña
. De todas maneras, Santos Calderón, ha entrado a una fase
compleja desde lo político, administrativo y social.
El jefe del Estado intenta buscar un punto de
equilibrio entre sus amigos de la mermelada y la ciudadanía
, acto bien
complicado, ya que su gobierno últimamente atraviesa por un difícil momento que
lo ha puesto a tomar decisiones de afán, algunas veces improvisadas. Al parecer
próximamente se llegará a un entendimiento entre el gobierno y los rebeldes,
hecho que se da por asumido en la expectativa popular. Sin embargo, la
preocupación aumenta, cuando no se tiene claridad política ni financiera
respecto al postconflicto.
La presión que viene recibiendo el presidente
de la República de parte de la oposición y sus dulces amigos, es tan severa,
aunque intenta disimular, al final, está terminando confundido y dando palos de
ciega, demostrando ineficacia en la dirección de la nación. El cambio de
ministros desde ya se concluye como una acción de correspondencia endeble;
muestra de nerviosismo y desequilibrio gubernamental. Los cambios ministeriales
no son determinantes a lo que la gente espera, ya que estos funcionarios simplemente
obedecen unas directrices neoliberales que no se afectan con el cambio de
persona.
El tiempo pasa y la presión acelera en contra
de la aturdida actitud del ejecutivo nacional. Cuanto más se acerca la hora
cero para el apretón de manos entre ‘buenos y malos’, la angustia arremete
intensamente en busca de aterrizaje de emergencia. Se observa que el oxígeno se
agota y la desesperación acampa con mayor severidad, contagiando de
incertidumbre a un porcentaje del pueblo que soñó en algún momento que con el
simple acuerdo de paz las cosas estaban solucionadas
.
Ahora se necesita de un equilibrio mental,
social, político y financiero, para dar el siguiente paso después del
conflicto. El presidente no puede seguir con las imprecisiones que hasta el
momento ha demostrado; por lo que debe desprenderse de mimetismos, dejar a un
lado la miel de la mermelada y encarrilar su energía y esfuerzos por el sendero
de la verdadera reconciliación sociopolítica del país
. Se ha comprobado que la
tal unidad nacional le ha servido para aletargar una posición frustrada de
gobierno.
La amenaza del postconflicto es el
fortalecimiento de grupos armados leales a un pensamiento ultraconservador, que
en la mayoría del tiempo se han mantenido en el anonimato, pero que en esta
oportunidad insistirán ganar reconocimiento político, con el propósito de
sembrar terror y darle continuidad a un conflicto interno
; dejándoles grandes
dividendos económicos a quienes organizan y comulgan con las acciones violentas
en contra de la tranquilidad de los demás.
Se vislumbra que el control de muchas regiones
de la patria estarán a merced de distintas bandas criminales que de manera
articulada entre ellas, atacan sin escrúpulos a inermes poblaciones, por muchos
años afectadas por un conflicto que está a punto de resolverse. El gobierno
nacional canaliza sus esfuerzos por conseguir una reconciliación con la
subversión más vieja del continente
, mientras ha dado rienda suelta a otras
organizaciones estructuradas y preparadas para dar más guerra.
La ciudadanía debe ser consciente del
compromiso frente al proceso de paz, que con el diezmado esfuerzo del gobierno
no bastará para lograr el propósito general. Se urge de un inminente equilibrio
y simbiosis entre todos los entes del Estado. Por primera vez el país está a
días de vivir un acontecimiento por décadas deseado
. Como en cualquier
escenario democrático, siempre habrá contradictores y disociadores de las
posiciones populares.

Domingo, 7 de mayo de 2016

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Author: Miguel Cordoba

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