Recuperemos una tradición sandoneña

La celebración del día de las velitas no fue
igual a la de los años anteriores
, fue la expresión que se escuchó de labios de
las personas del común, los días posteriores a esta tradicional celebración
sandoneña en homenaje a la Inmaculada Concepción de María.

Algunos recordaron que las calles de esta
localidad se llenaban con faroles artesanales con diferentes motivos, uno por
cada barrio o sector
y en esta oportunidad fueron pocos los lugares que
hicieron arreglos especiales para esta noche, entre ellos la calle 4 entre las
carreras 3 y 4 y esta misma calle entre las carreras 4 y 5, la calle del barrio
Cafesán que el transcurso de este año fue adoquinada, algunos sectores de la
calle 7 y la carrera 5 en los barrios Obrero y Comercio y el barrio Veinte de
Julio, incluidos los altares a María Santísima en la advocación de
la Inmaculada Concepción, entre otros.
Una de las causas principales para llegar a la
situación presentada el pasado viernes es que no contamos con una organización
general del evento
, que con mucho tiempo de antelación planifique la
iluminación de las calles y espacios públicos, contando con la buena voluntad
de los vecinos de estos lugares.
Sin una organización general de esta
celebración que adelante un diagnóstico por todo el sector urbano sobre el
grado de compromiso que necesariamente deben asumir las familias para iluminar
el frente de sus viviendas, difícilmente se tendrá una excelente iluminación
esta noche
.
En los barrios pequeños existe el compromiso
participar activamente en estas tareas e instalan faroles luego de llegar a
algunos acuerdos sobre sus motivos, sin embargo en los barrios más grandes de
tiempo atrás se organizan por cuadras y con mucho orgullo exhiben sus propios
adornos luminosos
.
En el diagnóstico que realice la organización
general del día de las velitas se encontrarán estas realidades que se deben
tener en cuenta en el momento de planificar la celebración, incluso se podría
definir en estas instancias un nombre apropiado de esta jornada
que motive a
los sandoneños a asumir el compromiso de continuar con la tradición que viene
de la década del 70 del siglo pasado.
Debidamente motivadas las familias pueden
integrar sus propias juntas directivas, definir qué tipo de faroles se
instalarán el 7 de diciembre, hacer un presupuesto y luego a través de
gestiones conseguir los recursos para lograr este propósito
; tareas estas que
deben estar articuladas con la organización general del evento.
Incluso la junta general puede formular un
proyecto que se puede presentar a nivel municipal, departamental e incluso a los ministerios de cultura, gobierno y medio
ambiente ya que la celebración contiene un componente cultural por la
elaboración artística de los faroles, un componente de convivencia pacífica
porque la comunidad se moviliza a observar los diferentes arreglos y se integra
debidamente
y un componente ambiental porque al estar las calles ocupadas no se
permite el tránsito de vehículos y motocicletas lográndose una descontaminación
del medio ambiente.
En los años siguientes se podría pensar en
formular el proyecto a las entidades promotoras de turismo en la medida que se
logre “vender” el evento a nivel departamental y nacional
con el fin de atraer
una gran cantidad de turistas que pasarían esta noche especial en esta ciudad.
Claro está que la organización que se logre
conformar tiene que articular acciones con el párroco de esta localidad y
acoger algunas recomendaciones que sobre los arreglos y altares de la Virgen
María realice en su debida oportunidad.

Author: Miguel Cordoba

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